EDITO

Sublimación de la chivatería

Por Carlos Cabrera Pérez.

 

La escena de Alexander Otaola delatando a otros cubanos frente a Donald Trump es uno de los peores retratos de la indigencia moral que asola a Cuba, donde tampoco falta la guataquería: ¡Este es el hombre! dijeron los cubanos sobre Batista y Castro.

Los delatados residen o viajan a Estados Unidos cumpliendo las leyes norteamericanas, que son muy claras en cuanto a la inadmisibilidad de emigrantes y visitantes. Lo que hagan con su dinero no es asunto de incumbencia ajena.

La escena de un presidente y candidato presidencial de la nación más importante del mundo fingiendo atención a un delator, traducido por uno de los Díaz-Balart, confirma que la estrategia electoral de Trump, en algunos asuntos, está salpicada de ocurrencias y que los cubanos seguimos yendo en bandos.

En los últimos tiempo, el capitalismo ha impuesto el criterio de la vulgarización del discurso político con poses en redes sociales, que son una eficaz herramienta de comunicación, pero que no mejora la calidad de contenidos que se supone a todo programa electoral; por el contrario, suele minimizarlo y empeorarlo por la necesidad de ser capsular, como los 140 caracteres de twitter.

Si Trump y su equipo necesitaban un guiño a jóvenes cubanos-americanos, en Estados Unidos hay montones de ellos con enormes méritos cívicos, militares, deportivos, académicos, artísticos y científicos.

Más allá de la alegría infantil de los seguidores de Otaola, la escena del delator turbado beneficia directamente a la dictadura castrista porque obliga a los chivateados a intentar protegerse bajo el ala totalitaria y tendrán complicado negarse a participar en cuanta infamia perpetre el tardocastrismo.

Tampoco faltarán las voces y latigazos de los mayorales tardocastristas aguijoneando a los chivateados, ¡oye, mira eso; os están agrediendo desde la democracia yanqui! Trump jamás debió prestarse al juego de Díaz-Balart y Otaola porque tenía mucho que perder y muy poco que ganar.

Los cubanos trumpistas afiebrados, que ya padecen contagio de rebaño porque años ha se afiebraron con Castro; dirán ahora que son los asesores del presidente y su equipo de campaña. La personalidad del presidente deja pocas dudas sobre su respeto a estrategas y asesores.

Otaola tiene el mérito de aprovechar su despido de una televisión para inventarse un espacio que ha consolidado con más mérito, estilo y trabajo, pero que ha puesto en peligro con su excesiva politización y afanes de muyahidín anticastrista; contaminando su talento comunicativo.

¿Por qué desaprovechó Otaola esos minutos con el presidente y no le exigió la anulación de la Enmienda Agrícola, los convenios en materia de lucha contra el narcotráfico y trata de personas, y los contactos mensuales entre militares norteamericanos, subordinados a la democracia, y militares cubanos subordinados a la casta verde oliva?

Incluso, ya lanzado, podía haberle pedido directamente una invasión que liquide al tardoacastrismo en horas. El problema que tienen las posturas maximalistas, incluso en la política cómica, es que una vez la masa emprende la marcha, si el líder vacila, lo mata sin contemplaciones porque ya su único afán es venganza y sangre.

La excusa que esgrimen los bobos solemnes en defensa de su nuevo ídolo delator es que con el dinero ganado en Estados Unidos los delatados contribuyen al sostenimiento de la dictadura.

Bajo ese principio, la mayoría de los cubanos residentes en USA debían estar en la lista de Otaola porque, mandando dinero a sus familias para que no mueran de hambre, también contribuyen al apuntalamiento del tardocastrismo.

En una democracia -y Estados Unidos es de las más sólidas- nadie está obligado a asistir a concierto alguno, pero tampoco nadie tiene derecho a coartar la libertad individual de disfrutar de los artistas de su preferencia. Esas prohibiciones ocurren y ocurrieron en Cuba.

Quienes juzgan a personas y artistas por su filiación política y no por sus valores humanos y estéticos son igual de totalitarios que un régimen que silenció a Arsenio Rodríguez, La Lupe, Celia Cruz, Bebo Valdés, Blanca Rosa Gil, Oswaldo Farrés, Vicentico Valdés, Ernesto Duarte, Marta Estrada, Meme Solís, Excilia Saldaña, José Triana, Gastón Baquero, Virgilio Piñera, José Lezama Lima y Nivaria Tejera, entre otros muchos.

Sería útil que Alexander Otaola aprovechara su capacidad de influencia en una parte de la emigración cubana para pedirle que apoye a artistas e intelectuales emigrados que -para poder vivir- tienen que trabajar en otras labores y, cuando consiguen un concierto o función, los teatros no se llenan.

Como todo ejercicio de chivatería y guataquería servil en la lista entregada a su nuevo amo y señor, Otaola obvió convenientemente a aquellas empresas y empresarios cubanos-americanos que hacen negocios con Cuba.

Empresas y empresarios que actúan bajo leyes norteamericanas, pero que contribuyen a las arcas del castrismo mediante acuerdos para prestar servicios comerciales a la emigración cubana y sus familias rehenes en la isla.

Sorprende tanta rabia contra artistas y tanta benevolencia con el dinero.

Toda mi solidaridad para con los enlistados por la mirilla de Otaola, con quienes no comparto parentesco, amistad ni odio y poco me importa si son comunistas o Adventistas del 7mo. día; son personas que -aún cuando tuviéramos la tentación totalitaria de creerlos errados ideológicamente- tienen todo el derecho del mundo a vivir y triunfar con talento y amor de su público.

Nada es más dañino para el discurso castrista que médicos, maestros, artistas e intelectuales tengan que salir a forrajear dólares norteamericanos al extranjero porque en Cuba no pueden vivir decorosamente con sus ingresos; pero casi siempre, las cositas buenas, las jode un tonto que se cree muy listo.

Y encima, hay otros bobos solemnes que le tienen miedo, que evitan rozarle el turbante con el pétalo de una rosa para que no se enfade y le dedique su habitual ensarta de vituperios y ofensas al más puro estilo castrista.

Respeto todo. ¿Pero miedo a Otaola; a santo de qué? Solo estamos ante un Hombre nuevo, uno más, que pretende imponer a otros sus discursos y afanes delirantes porque el totalitario necesita aniquilar al adversario para creerse legitimado.

Si Joe Biden ganara las elecciones de noviembre; ¿habrán perdido Trump y Otaola? Nadie en el equipo del programa ha podido decir, Alex, vamos a equilibrar, pide una cita con Biden y también dale la lista.

¡Ay, mi Cuba; cuanto aldeano vanidoso pretendiendo humillarnos, pregonando el desdén de una pasión!, que sabio el cienfueguero Ricardo García Perdomo y que bien lo cantó Bienvenido Granda. ¡Olé!

 

Carlos Cabrera Pérez es escritor, y periodista. Tomado de su Facebook.

8 Comments

  1. Ulises Fidalgo

    Ya lo había leído en su FB. Muy bueno

  2. Maria E. Valle Perez

    Buenisimo. Siempre lo mismo con estos hombres nuevos. Acuerdense que se lo advertimos nosotros que llevamos mucho demasiado tiempo en el exilio cuando apostaron todo en el viaje de Obama, “Este no es el hombre” y asi caemos en lo mismo. Eduquense un poco, usen el cerebro. Este payaso no esel hombre.

  3. Pingback: Sublimación de la chivatería – – Zoé Valdés

  4. Julio Soto

    Es cierto lo que dice el autor de este artículo; pero nos da la medida de cuanto los americanos quyieren y desean que los Castro y su camarilla se mantenga en el poder cubano.
    Lo repito por mil veces más, el imperialismo yanqui puso y ha mantenido en el poder a los Castro y sus rufianes.
    Para ello le dieron a los Castro dos temas de lucha:
    1.- La lucha contra el imperialismo yanqui.
    2.- La lucha contra la CIA.
    Fidel Castro aunque haya encarcelado, torturado y fusilado a muchos agentes de la CIA, siempre fue uno de ellos.
    Todos los servicios de inteligencia del mundo, no dudan un segundo en sacrificar a sus propios agentes si les conviene políticamente y eso es lo que ha ocurrido.
    Los americanos no quieren la posición geográfica cubana al sur y entrada de su territorio y para eso pusieron a los Castro y sus rufianes en el poder. Esto es un trabajo de inteligencia estratégica de los yanquis, a muy largo plazo.
    Por eso es que Cuba está tan destruida físicamente y por eso es que los cubanos están tan desmoralizados y pervertidos moralmente.
    Este Alex Otaola señores, jamás ha contado cuando, como y quien los reclutó no solo para ser un chivato más del Ministerio del Interior sino cuando lo reclutaron para ser un agente secreto ilegal sembrado e infiltrado dentro dl exilio miamense.
    Donald Trump, no tiene la categoría política para ir en contra de los intereses del imperialismo yanqui y la Iglesia Católica. Donald Trump solo es uno más en la cadena de presidentes que tiene que mantener a los Castro y su socialismo hasta deshacer a Cuba completamente.
    Abran los ojos, Otaola es un agente secreto ilegal más en Miami.
    Los agentes secretos de la Seguridad Castristas, aunque sean ilegales, son bien visto y recibidos en Estados Unidos, porque para ellos no hay nada más importante que lograr definitivamente la destrucción definitiva del estado-nación cubano.

  5. Julio Soto

    Es cierto lo que dice el autor de este artículo; pero nos da la medida de cuanto los americanos quieren y desean que los Castro y su camarilla se mantenga en el poder cubano.
    Lo repito por mil veces más, el imperialismo yanqui puso y ha mantenido en el poder a los Castro y sus rufianes.
    Para ello le dieron a los Castro dos temas de lucha:
    1.- La lucha contra el imperialismo yanqui.
    2.- La lucha contra la CIA.
    Fidel Castro aunque haya encarcelado, torturado y fusilado a muchos agentes de la CIA, siempre fue uno de ellos.
    Todos los servicios de inteligencia del mundo, no dudan un segundo en sacrificar a sus propios agentes si les conviene políticamente y eso es lo que ha ocurrido.
    Los americanos no quieren la posición geográfica cubana al sur y entrada de su territorio y para eso pusieron a los Castro y sus rufianes en el poder. Esto es un trabajo de inteligencia estratégica de los yanquis, a muy largo plazo.
    Por eso es que Cuba está tan destruida físicamente y por eso es que los cubanos están tan desmoralizados y pervertidos moralmente.
    Este Alex Otaola señores, jamás ha contado cuando, como y quien lo reclutó no solo para ser un chivato más del Ministerio del Interior sino cuando lo reclutaron y nombraron para ser entrenado, como un agente secreto ilegal sembrado e infiltrado dentro del exilio miamense.
    Donald Trump, no tiene la categoría política para ir en contra de los intereses del imperialismo yanqui y la Iglesia Católica. Donald Trump solo es uno más en la cadena de presidentes que tiene que mantener a los Castro y su socialismo hasta deshacer a Cuba completamente.
    Abran los ojos, Otaola es un agente secreto ilegal más en Miami.
    Los agentes secretos de la Seguridad Castristas, aunque sean ilegales, son bien visto y recibidos en Estados Unidos, porque para ellos, los yanquis, no hay nada más importante que lograr definitivamente la destrucción definitiva del estado-nación cubano.

  6. Maria Enriquez

    Excelente articulo, es la realidad. Todos estan aprovechando el momento y Cuba igual o peor. Que pena.

  7. Antonio Vega

    “Los cubanos trumpistas afiebrados, que ya padecen contagio de rebaño porque años ha se afiebraron con Castro; dirán ahora que son los asesores del presidente y su equipo de campaña. La personalidad del presidente deja pocas dudas sobre su respeto a estrategas y asesores.“
    Ya tengo el retrato colgando, esta es tu casa Trump.
    Four more years !

  8. De acuerdo completamente con este artículo. Cuando vi eso de la lista de Otaola me vino a la mente la chivateria cubana. Pero qué podemos esperar de alguien que nació y se formó en el CDR

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