EDITO, Mundo

Si me querés, andate

Papa Francisco en devoción con el pie de un criminal

Por Ulises Fidalgo.

El episodio es conocido. 1973. Lolita Flores se casaba con un argentino, no importa cuál, en la iglesia de la Encarnación de Marbella. Días atrás su madre había dicho públicamente fecha y lugar de la ceremonia, y agregó que el que quisiera podría ir sin invitación. Obviamente a la hora de la ceremonia la iglesia estaba hasta el altar repleta de admiradores y chismosos, y era imposible oficiar la alianza. Fue entonces cuando Lola Flores, la madre Faraona, matriarca del clan, acuñó para siempre aquella frase contra la muchedumbre: “Si me queréis, irse”.

Cuando alguien te argumente que Putin no es comunista porque va a la Iglesia, recuérdale que Bergoglio vive en el Vaticano. Recientemente en una entrevista para Univisión, este Potato.. Rectifico: Patota, porque si es Papa es de agromercado estatal. Bergoglio ha dicho que nos quiere mucho a todos los cubanos. Y luego sin solución de continuidad, dijo que confesaba (sin el secreto confesional correspondiente a tamaño pecado) que tenía una relación humana con el tirano que inhumanamente nos tiraniza, Raúl Castro. Esta actitud de Bergoglio parece incoherente, pero no lo es. Lo vimos al inicio de su principado ir a las cárceles de Roma y lavarle los pies con fruición a los criminales mafiosos italianos, pero cuando fue a Cuba visitó a Fidel Castro. No hay incoherencia alguna. En Cuba los mayores criminales están en el gobierno, y en las cárceles están los presos políticos. Es normal que un personaje como éste se arrastre ante los pies de los Castros.

El periodista y escritor venezolano Carlos Rangel describió a este tipo de frívolo progresista en su libro “Del buen salvaje al buen revolucionario”. Lo de progresista no es una exageración. En la misma entrevista dijo que cuando lo acusaban de comunista pensaba que esa era una idea trasnochada, que el comunismo era cosa del pasado. Debemos deducir que Bergoglio considera que el pasado es malo y en el futuro está el bien. Eso es exactamente la religión marxista. El progresismo. Sustituyen a Dios por la diosa Historia, quien promete un Paraíso en la Tierra, pero en el futuro. La gran tribulación no sería otra cosa que eso de las dificultades de la construcción del comunismo. Por tal razón en Cuba Bergoglio nos dijo a los cubanos que debemos amar a la miseria como a una hermana, porque es parte de la tribulación antes de la llegada del Reino. Claro, pero solo la debemos padecer nosotros. No quiero recordar que antes en África había dicho que la miseria era la causa del terrorismo. Eso también es marxismo.

Bergoglio dice que ama a los cubanos, y luego blasfema que para él Cuba es un símbolo. En la teología reformada el símbolo no está ligada a la realidad, por eso para muchos protestantes en la Eucaristía no está el cuerpo de Cristo en sustancia, sino que es una representación nominal, no real. Sin embargo, en la religión de Bergoglio, el Pan y el Vino son Cristo en sustancia. Es decir que cuando Bergoglio habla de que somos un símbolo para él, es que somos su fantasía realizada sustancialmente. Se nos ve mulatos, olemos a humanos, y si nos pruebas gustamos a hombre o mujer, pero en sustancia somos la fiebre comunista de Bergoglio. El Papa (uso la palabra Papa para evitar la cacofonía de escribir tantas veces Bergoglio), es decir Bergoglio se parece a aquellos sacerdotes, como el cretino de Bartolomé de las Casas, veían en los indios antillanos una bondad primitiva que facilitaba evangelización. No eran hombres, tan solo seres evangelizables. La única diferencia entre Bartolomé y Bergoglio, es que las Casas sí creía en Dios y era cristiano.

Cuando los atentados de Charlie Hebdo, Bergolgio justificó a los terroristas contra los caricaturistas diciendo que si alguien le mentaba la madre a él, ese tendría que esperar un piñazo de su parte. Bueno, como es un señor mayor, no voy a recordarle a la muy pura italiana de su madre. Simplemente le pediré encarecidamente que se relea la Encíclica “Divini Redemptoris” del Santo Padre Pio XII. También me atreveré con un consejo: Bergoglio, no vuelvas a decir en público que me quieres tanto. No te humilles, porque yo no te quiero a ti. No es recíproco ese amor. Es más, ni siquiera te respeto. Lo único que deseo de tí es que le devuelvas el Trono de Pedro al legítimo Santo Padre Benedicto XVI.

Usurpador (uso la palabra usurpador para evitar decir otra vez Bergoglio), después de Ernesto Guevara eres el argentino que más daño le has hecho a los cubanos.

Si me querés, andate.

Ulises Fidalgo es Profesor de Matemáticas de Case Western Reserve University.

3 Comments

  1. miriam morales soriano

    Buenisismo! Yo le digo Papa “podrida”.

  2. Excelente artículo .Si representas apoyo al apresor ,jamás serás amador del Dios verdadero,muchos dioses andantes .Solo uno Jehova .z

  3. Por lo menos Bergoglio es bastante franco, pero lo es porque, como buen hereje, cree en su herejía. En su mente, aunque torcida, no hay nada malo en lo que ha dicho y hecho con respecto a Cuba. Por supuesto, los cubanos que dice amar son los cubanos “revolucionarios,” pues si amara a los anticastristas no los hubiera insultado y herido repetidamente, como sigue haciendo. Vade retro, “Santidad.”

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