Sexi

Dibujo de la Alhambra. Federico García Lorca

Por Ulises Fidalgo.

 

Aplicando una regla de tres propia del marxista Groucho, podemos decir que los amigos de Facebook son a los amigos, como la música militar es a la música. Sé que voy a perder un amigo de Facebook, y lo peor, la matriz inmensa de FB tendrá que modificar algunas de sus entradas (componentes se dice en español).

 

A pesar de que, tal vez ya mi antiguo amigo, insistió en que lo publicara aquí, sé que no me perdonará que lo haya hecho. Hasta hoy mi amigo se creía escritor sólo porque pensaba que no tenía faltas de ortografía. Lo que nadie le había dicho es que no tenía faltas de ortografía, simplemente porque carecía de toda ortografía. Su modo de escribir era tan errático que finalmente todas las palabras les salían perfectas. Es como cuando uno intenta respirar al revés, aspirar cuando debe expirar y viceversa. Ocurre que nadie se da cuenta, porque respirar correctamente o totalmente en sentido contrario terminan pareciéndose tanto que es imposible distinguir la diferencia.

 

Mi amigo me contó que una Semana Santa decidió ir a la Alhambra. Alguien le había contado de algún escritor americano reconocido que había escrito algo sobre la Alhambra y él quería saber si podía reproducir los mismos textos del escritor sin haberlos leído antes. Según mi amigo eso demostraría que él es un buen escritor. Alguien le comentó (creo que fui yo mismo) que ya Borges había hablado sobre alguien que había reproducido el Quijote, y mi amigo respondió que eso demostraba que la idea era buena y compró un pasaje hacia la Alhambra. Mejor dicho, hacia Almuñécar en Granada. Era allí donde estaba el hotel.

 

Mi amigo leyó en alguna parte de la costa un cartel que decía que el nombre fenicio del pueblo era Sexi, y que luego los árabes le cambiaron el nombre a Almuñécar. Cuando mi amigo me contó la historia uso el verbo rebautizar. Es decir que los árabes rebautizaron la ciudad. He decidido no usar la misma expresión. No porque me parezca inexacto el hecho de que los musulmanes rebauticen los poblados, sino porque los fenicios estuvieron en España mucho antes de la aparición del Bautista. Era imposible que bautizaran nada.

Mi amigo me comentó que por un momento pensó que Almuñécar podría significar en árabe lo mismo que Sexi en fenicio. No pude responderle nada. Sé que Al es el artículo en árabe, pero no tengo la menor idea de si tiene algo que ver la palabra muñecar con sexi.

 

Una noche se acercó a un balcón natural que daba al mar y vio el reflejo de la Luna. Me dijo que se estiraba como un camino. Los recuerdos lo llevaron hacia la Semana Santa del año anterior y se acordó de otro viaje al Mediterráneo. Esta vez fue a visitar a una joven que había ido de vacaciones a la playa. Cuando acabara la semana ella se volvería al norte de Europa. Recordaba otra vez la Luna. Una media luz se filtraba por la ventana y la cubría. La visión era tan imprecisa que ya entonces parecía un recuerdo. Unos pocos rayos habían salido del Sol, pasaron por el lado de la Tierra, y acariciaron la Luna tan imperceptiblemente como luego la acariciaron a ella. La conversación era tranquila. Los rayos descansan ahora en un recuerdo. Entonces mi amigo se fue a escribir unos versos con la esperanza de que ya antes los hubiera redactado Washington Irving, claro, en español.

 

Tiembla en el Mar el Reflejo

Cuando la Luna le besa.

¿A caso del miedo fui presa

O yo de ti soy espejo?

Bajo a la Luna te dejo,

Con su luz acariciada.

Es su capa plateada

Que cubre tu desnudez.

Te miro y tiemblo otra vez.

Soy sólo luz reflejada.

 

P.S. Después de varios años de investigación he podido concluir que Washington Irving jamás escribió ninguna décima. Se lo hice saber a mi amigo, pero aún así insistió en que la diera a conocer.

 

Ulises Fidalgo es Profesor de Matemáticas de Case Western Reserve University.

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