Serie Los Castrati: ¿Quiénes fueron los más famosos? Sus vidas (12)

Giovanni Battista Velluti

Por Víctor Fernández.

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Giovanni Battista Velluti nació en Montolvo, actual Corridonio, el 28 de enero de 1780. Es considerado el último de los grandes castrati.

Su verdadero apellido era Stracciavelluti, que cambió a Velluti por razones artísticas. Fue castrado a la edad de 8 años por un error médico, debido a fiebres muy altas con ataques de tos que padeció. Su padre, quien quería dedicarlo a la carrera militar, lo encaminó entonces en los estudios musicales. Estudió primero en Bolonia, y después durante seis años en Ravena. Tenía voz de soprano.

Debutó en Forlí en 1801. En 1803 estrenó en el Teatro San Carlo de Nápoles la ópera “Asteria e Teseo” de Pietro Carlo Guglielmi (1772-1817), y “Piramo e Tisbe”, de Gaetano Andreozzi (1755-1826).

Cantó en Roma de 1805 a 1808 en dos óperas de Giuseppe Nicolini (1762-1842), “La selvaggia nel Messico”, y el estreno de “Traiano in Dacia”, así como “Andromaca e Pirro”, de Giacomo Tritto (1733-1824), y “Gli Orazi ed i Curazi” de Domenico Cimarrosa (1749-1801). En La Scala de Milán cantó en 1808 “Coriolano” de Giuseppe Nicolini, en 1809 “Ifigenia in Aulide” de Vincenzo Federici (1764-1826), y “Hoango” (Orcamo) de Vincenzo Lavigna (1776-1836). En 1810 ahí mismo cantó “Raùl di Créqui” de Simón Mayr (1763-1845), y “Arminio” de Stefano Pavesi (1779-1850). Cantó en Venecia, y en Turín en 1811 “Angelica e Medoro” de Giuseppe Nicolini (1762-1842). Durante 1812 viajó a Viena y a Múnich. El 26 de diciembre de 1813 estrenó en el Teatro alla Scala de Milan, “Aureliano in Palmira”, de Gioachino Rossini, con éxito moderado. Este fue el segundo encargo de La Scala a Rossini, y el único personaje que compuso para la voz de castrato (originalmente lo había escrito para tenor, pero este había tenido problemas de salud, así que lo adaptó para la voz de castrato).

Además de por sus extraordinarias dotes artísticas, se hizo notorio por su difícil carácter. Varios cantantes se negaron a participar en óperas con él. Su “divismo”, no se amilanaba ni siquiera ante grandes personalidades que lo iban a escuchar, como el compositor Gioachino Rossini, y el mismísimo emperador Napoleón Bonaparte. Tuvo innumerables aventuras amorosas, entre ellas una que causó mucho escándalo con una joven marquesa de Milán en 1809, con la cual escapó.

Entre 1813 y 1816 cantó “Quinto Fabio”, “Carlo Magno”, y “Balduino” de Giuseppe Nicolini en Milán. Se presentó en Baviera, Viena, y Padua respectivamente. Hizo un tour por Alemania, y partió para San Petersburgo donde se hizo amante de una gran archiduquesa de la casa Romanov. En 1817 el Teatro La Fenice organizó una gala en honor de la princesa Carolina de Brunswick, esposa del príncipe de Gales y futuro rey Jorge IV de Inglaterra, en la que se representaría la ópera “Carlo Magno” de Giuseppe Nicolini. La princesa pidió al empresario del teatro que comenzaran la ópera por el segundo acto, y que iluminaran el teatro con lámparas de aceite y muchas velas. Cuando Velluti se enteró salió al paso gritando a toda voz “Mi garganta vale tanto como una reina”, y se negó a cantar. Solo la intervención de las autoridades lograron convencerlo de salir a escena. Lo hizo, pero vengándose: no se inclinó a saludar como era de rigor protocolario. Fue un gran escándalo, aunque la propia princesa no se lo tomó a pecho y más tarde comentó: “Velluti cantó de manera celestial, como un altísimo emperador del canto, según lo definió Rossini”. Giacomo Meyerbeer (1791-1864) compuso para él “Il crociato in Egitto”, que se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia, el 7 de marzo de 1824, con la que obtuvo un enorme éxito.

En 1825 llegó a Londres, donde hacía 24 años no se había escuchado un castrato, contratado por en el King’s Theater. El gusto del público había evolucionado en otra dirección, por lo que el recibimiento inicialmente fue de rechazo, aunque poco después consiguió hacerse con el favor del público. Cantó “Il crocciato in Egitto”, al lado de la gran María Malibrán (1808-1836). Para la temporada de 1826 le fue encargada la dirección artística del teatro. Representó “Aureliano en Palmira” entre otras óperas. Trabajó con gran entusiasmo. Fue uno de los pioneros en la exigencia de que el vestuario respetara la época histórica. En 1829 abandonó Londres muy molesto porque su popularidad había disminuido. Su voz había entrado en declive y, frecuentemente durante las representaciones había incidentes desfavorables con el público.

A su regreso a Italia rara vez se presentó en público, hasta que se retiró del todo, en una gran villa en Sanbruson di Dolo, junto a la Riviera del Brenta. Actualmente se conoce la casa como Villa Baffo-Vezzi-Avogadro-Velluti.

Durante su retiro compró un terreno y comenzó a interesarse por los métodos más modernos en el campo de la agricultura. Tuvo una vida aislada, aunque mantuvo correspondencia con sus amigos, y con Rossini, con quien se reconcilió en la vejez. Murió el 22 de enero de 1861 a los 81 años. La noticia de su muerte suscitó cierto estupor porque nadie imaginaba que aún estuviera vivo. Su figura era ya parte de un mundo musical definitivamente acabado.

Su ciudad natal, la actual Corridonia, le puso su nombre al teatro municipal, construido en 1909, y a una calle, además de colocar una placa en su casa natal. Se le dedicó otra placa en la iglesia parroquial de Sant’Ambrogio, en Sanbruson, donde también se le dedicó una calle.

Discografía recomendada: The romantic castrato

The ornamented songs and arias of Giambattista Velluti

Robert Crow, male soprano

Joachim Enders, piano

Iris Rath, flute.

(Continuará…)

Víctor Fernández es escenógrafo y director de escena, historiador de la ópera, y galerista.

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