Resultado de las elecciones primarias en Argentina

Cristina Kirchner

​​​​​​​​​Por Pedro Cornelio von Eyken.

Desde 2009 existen en Argentina las elecciones primarias, también llamadas PASO porque son Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Fueron creadas durante la primera presidencia de la señora Cristina Fernández de Kirchner para definir dos cuestiones: 1) qué partidos están habilitados para presentarse a las elecciones nacionales –que según la ley son aquellos que obtengan al menos el 1,5 % de los votos válidamente emitidos en el distrito de que se trate para la respectiva categoría– y 2) la lista que representará a cada partido político, de ahí lo de interna abierta. Con anterioridad a esta ley de las PASO, cada partido político elegía internamente, según su costumbre o estatutos, a los candidatos que competirían en las elecciones generales, ya sean legislativas, también llamadas de medio término, o presidenciales, que también incluye elecciones legislativas.

El último domingo 12 de septiembre tuvieron lugar las PASO correspondientes al medio término del mandato del actual presidente Alberto Fernández, elegido en octubre de 2019. El domingo 14 noviembre próximo tendrán lugar las elecciones legislativas generales con las candidaturas habilitadas por el resultado estas elecciones primarias, que cubrirán escaños en las dos cámaras del Congreso Nacional (Senadores y Diputados), legislaturas provinciales y municipales. La necesidad y utilidad de estas elecciones primarias continúan siendo discutibles. Además del costo financiero, sus detractores sostienen que cada partido podría definir la manera en que se eligen a los distintos candidatos, lo que no excluye el “dedazo” por parte del presidente. Con las PASO se obliga a que todos los precandidatos vayan a elecciones internas abiertas.

Más allá de la polémica, las PASO tienen una utilidad: con independencia de las encuestas que igualmente preparan firmas privadas, estas elecciones constituyen la gran encuesta oficial de opinión antes de la elección general que tendrá lugar dos meses más tarde.  Normalmente, cada dos años, las PASO se celebran en agosto y las generales en octubre. En 2021, por la pandemia del COVID 19, se decidió atrasarlas un mes. En 2019, previas a la elección presidencial de octubre, las PASO mostraron un “voto castigo” al entonces presidente de centro-derecha Mauricio Macri, de la coalición Cambiemos y adelantaron, con porcentajes muy diferenciados, una marcada preferencia por el candidato de la oposición, Alberto Fernández, del Frente de Todos, de centro-izquierda, que lidera la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Pero las PASO no son definitorias: dos meses después, el partido menos favorecido por la elección interna podría recuperarse y hasta vencer a su opositor. En 2019, en especial por razones de política económica, Mauricio Macri no logró remontar en octubre los abrumadores resultados adversos de agosto aunque mostró una considerable recuperación: alcanzó el 41 % del favor popular frente al 47 % de Alberto Fernández.

La particularidad de las elecciones presidenciales argentinas de 2019 fue que Cristina Kirchner, verdadera jefa del partido opositor, declinó presentar su candidatura a la presidencia ya que contaba con un elevado nivel de rechazo en la población, en especial por los numerosas causas de corrupción pendientes en la Justicia. Por ello ofreció a Alberto Fernández la candidatura principal, postulándose ella como vicepresidenta, aunque conservando –como se hizo evidente después—que las decisiones más importantes del gobierno las tomaría ella. Por otro lado, los errores económicos del presidente Macri determinaban que podía perder a manos de la populosa población más pobre de la provincia de Buenos Aires, bastión electoral del kirchnerismo. Como decía en aquel tiempo, “con Cristina no alcanza pero sin Cristina no se puede”.

El último domingo un abrumador voto castigo derrumbó en las primarias a la mayoría de los candidatos del Frente de Todos, a lo largo y a lo ancho del país. El Frente perdió en 17 de las 24 provincias argentinas. Llamó especialmente la atención la pérdida del favor electoral en bastiones tradicionales del peronismo, sobre todo en la populosa provincia de Buenos Aires. De mantenerse estos resultados en noviembre próximo, comprometerían seriamente dos lógicas aspiraciones oficiales: aumentar el número de legisladores propios en el Congreso Nacional, indispensable para promover la aprobación de leyes que el Frente de Todos considera fundamentales y, sobre todo, mantenerse en el poder luego de la próxima elección presidencial de octubre de 2023.

¿Por qué perdió de tal manera el Frente de Todos, victorioso en las elecciones de dos años atrás? Voy a ofrecer un apretado resumen de lo que considero sus dos causas principales:

1.- El manejo de la pandemia de COVID 19 por parte del Presidente, que condujo a errores, decisiones y hasta escándalos irritantes para la gran mayoría de la población. No se adquirieron las vacunas necesarias para inocular con dos dosis a toda la población. Se eligieron, presumiblemente por el acostumbrado alineamiento ideológico del kirchnerismo, las vacunas de origen ruso y chino en lugar de las vacunas Moderna, Johnsnon & Johnson y Pfizer-Biontech, aunque esta última, de origen germano-norteamericana, había sido ensayada en candidatos voluntarios argentinos y nuestro país había adquirido con ello derechos preferenciales. En otro orden, si bien en 2020 se había acordado con el laboratorio Astra Zeneca la adquisición de millones de vacunas de la Universidad de Oxford, su arribo a nuestro país se demoró por varios meses. Se descubrió una suerte de “vacunatorio V.I.P.” en favor de altos funcionarios y allegados al poder, que se llevaron por delante turnos previstos para la mayoría de la población. Hoy día millones de argentinos no han sido vacunados con dos dosis de una misma vacuna, ya que la rusa y las chinas debieron combinarse con la de Astra Zeneca y otras estadounidenses que fueron llegando. En medio de una extensa cuarentena general—la más extensa del mundo en 2020– que derivó en severísimas restricciones con consecuencias funestas para la economía, trascendió en agosto de 2021 el escándalo denominado “Olivosgate”: circularon fotos de la celebración del cumpleaños de la Primera Dama Fabiola Yañez en la residencia presidencial de Olivos, el 14 de julio de 2020, con más de diez invitados sin máscaras ni distancia social. Téngase presente que el propio Presidente, que aparece en las fotos, había firmado los severos decretos de cuarentena general y estricta.

2.- Las decisiones macroeconómicas equivocadas. El elevado nivel de pobreza durante el gobierno anterior (del 40 % a fines de 2019), continuó elevándose y quizá supere el 50 % en 2021. La inflación, ya insoportable para la población de más bajos recursos, podría llegar al 50 % o más en 2021. Ambas cuestiones se vinculan inevitablemente con la pandemia al producir una emisión monetaria extraordinaria, atento la imposibilidad de tomar créditos externos por las altas tasas que debe pagar la Argentina. Asimismo, un acuerdo pendiente de reestructuración de la deuda con el FMI, que se postergará hasta después de las elecciones generales, condiciona todo el panorama. Finalmente, se mantienen dos irritantes medidas del kirchnerismo: un cepo cambiario que restringe la adquisición de divisas y otro cepo a la exportación de la afamada carne vacuna argentina, que no sólo enfurece a los exportadores sino que, como sucedió en la etapa anterior de Cristina Kirchner, no contribuye a la baja del precio de la carne para la población y representa el cierre de puestos de trabajo en los frigoríficos que cierransus puertas ya que el abastecimiento del mercado interno no es redituable.

​Esto es, en apretada síntesis, lo que explica en buena medida los resultados de las PASO argentinas del domingo 12 de septiembre último.

Pedro Cornelio von Eyken es Doctor en Ciencias Políticas. Diplomático argentino retirado.

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