Respuesta a Carta de Walter Mitty

Zoé Valdés. Foto Gustavo Valdés

Por Zoé Valdés.

 

París, 1 de noviembre del 2020.

Estimado y admirado Walter Mitty:

Me ha alegrado y a la vez sorprendido su carta y he esperado al Día de Todos los Santos para responderle, no solamente porque usted es un santo, lo que yo creo que debiera ser, sino además porque es domingo 1 de noviembre, y a mí me gustan los domingos, el número 1 y el mes de noviembre. Hoy culmina el otoño y empieza el invierno: un día perfecto.

Agradezco la carta enviada por usted a Ulises Fidalgo, amigo tan apreciado y colaborador de este diario digital ZoePost en el que sólo soy la creadora y fecundadora de ideas junto a un grupo selecto de creadores y proveedores de ideas, pero usted mejor que nadie sabe que crear, poseer ideas y ponerlas en práctica, y para colmo ser selectos por deducción matemática, se ha convertido en el reto más arduo de la humanidad. Tras su precisa observación me di a la tarea de hojear, mojándome la yema del dedo en almíbar de Zanzibar, página a página, deseando hallar ese titular de la página 16, esquina inferior derecha; hasta que me di cuenta que el 16 de septiembre era el cumpleaños de mi abuela materna de origen irlandés mientras estuvo viva (aunque para mí seguirá siendo su aniversario mientras yo viva), y encontré la página perdida traspapelada en el calendario de aniversarios célebres.

Antes de continuar necesito confesarle que, seguramente para su asombro, yo conocía a Su Excelencia gracias al autor y al actor del año 1947, me refiero lógicamente al libro y a la película. Pero gracias a esta misiva suya he visto la película del 2014 con este actor tan pujón e inaguantable, y mire usted, hasta ha conseguido que me caiga bien, o algo mejor. Notará sus poderes.

Comprendo la inquietud que lo invade frente al extravío o ausencia de «el gen del amor» y tan inexplicable falta de curiosidad por los lectores hacia ese gen tan necesario para vivir. Yo misma estuve a un tin de nombrar el subtítulo de este diario digital como «Amor, Verdad, Libertad», en lugar de «Vida, Verdad, Libertad» como al final lo hice, pero después me dije que «vida, verdad, libertad» describían de manera muy específica y conveniente lo que significa el amor en su forma más abarcadora, incluyendo al deseo.

En cuanto al joven Werther y a mi amado Goethe, ¡si usted supiera cuánto me habitan desde mi juventud! Para amar no hay como yo, es como una manía en mí. La teoría de las pasiones del primero la uso tanto como la teoría de los colores del segundo, su creador.

En cuanto al suicidio, no habrá pasado por alto que en la página 12, a la derecha siempre, pero en alto, recién publicamos un artículo acerca del suicidio, esa tragedia del desamor, liberadora y definitiva para mayor contradicción.

Cada uno de nosotros estamos expuestos en ese laboratorio que usted menciona sabiamente. Yo misma he dado infinidad de veces mi sangre y mi alma, que es más importante que mi sangre, porque es espíritu, para ser estudiada y observada como cobaya. Soy O+ también espiritualmente. Puedo donarle a todos y muy pocos a mí.

Quiero que sepa, estimado Walter Mitty, que infinidad de veces lo busqué, por los alrededores de su revista, y pese a mi intensa invocación programada en latidos, jamás usted apareció. Y, sin embargo, lo hace ahora, que soy sólo la sombra en un espejo cubierto de telarañas.

Por último, mire usted las coincidencias: este diario se iba a llamar LifePost, un poco en su honor, y finalmente lo titulé ZoePost, con la secreta intención de que algún día se olvide que se trata de mi nombre de bautismo o de pila, y se retorne a la significación etimológica, que es «Vida» en griego, o mejor, «regalo de vida» en griego. Cuando lo hayamos conseguido el periódico habrá alcanzado su objetivo primordial: personalizarse por fin en la vida de todos sus lectores. Recuerde también que la primera bebé probeta se llamó Zoé, y aunque yo lo tomé como un elogio, pues claramente había nacido yo antes que ella, significó eso: «vida» desde su origen griego.

Hablando de nacimientos: el día 2 de mayo apareció la portada de Life con su imagen mientras estudiaba un negativo de contacto (según términos fotográficos) sentado a la entrada donde tantas veces le esperé. El día 2 de mayo nací yo, y el 2 de mayo muchísimo después de esa portada vendida en estanquillos newyorkinos probablemente con quince años de antelación o más, me encontraba esperando para entrar a un concierto de Ella Fitzgerald en Radio City Hall, justo enfrente.

También desde el nuevo confinamiento le deseo una extraordinaria salud, y añado mi más agradecido acto de fe en pétalos de la primera rosa que se le ocurra contemplar.

Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y Directora general de ZoePost.

Zoé Valdés. Foto Gustavo Valdés

 

15 Comments

  1. Esteban Alvarez-Buylla Cardenas

    Me encanta ver tanta elegancia de la palabra en esta misiva, Zoe es lo mejor de nuestra literatura contemporanea con mucho margen de ventaja. Es un honor muy grande ser contemporaneo suyo y tenerla como amiga.
    Esteban Alvarez-Buylla.

  2. Excelente como es usual Una ensalada colorida de aciertos y coincidencias (sólo por llamar a los acercamiento entre dos seres, de alguna manera

  3. Ulises Fidalgo

    Una maravilla. Vida y Amor. Seguramente Walter Mitty, con todo lo frío que se fingió la vez anterior, no podrá resistir la tentación de responder.

  4. Silvia Méndez

    Un placer leerla!!! Larga vida y Bendiciones.

  5. Mario Luis Sánchez Ramos

    Es usted una gran escritora,no se puede dejar de leer hasta que no se consume la ultima palabra,gracias por regalar tanta cultura y dar esperanza en un mundo cada vez mas material

  6. Ray Luna

    No he visto la peli viejita, sólo el refrito con Stiller. Excelente fotografía. Islandia tiene paisajes indescriptibles.

    Esta correspondencia se pone interesante.

    La versión de 1947 ya está en mi lista.

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