Sociedad

No hemos aprendido nada

Silvia Paola Duart

Por Silvia Paola Duart.

Sin acabar de salir completamente de una devastadora pandemia sanitaria que azotó de manera inesperada y sorpresiva al mundo entero, el día 24 de Febrero y con sorpresa para muchos se lleva a cabo la invasión de Rusia a Ucrania, desatando un enfrentamiento bélico: incomprensible para muchos pero real y trágico para todos.

Lo que consideramos normal y era de esperarse después de haber vivido una pandemia era un cambio, que nos hayamos convertido en mejores seres humanos, habiendo aumentado el nivel de compasión y de valoración por la vida, pero no, por lo visto, NO HEMOS APRENDIDO NADA ya que nos encontramos en un mundo hostil en el que la vida humana está subvalorada y mueren miles de inocentes a diario por un conflicto territorial que lleva ya un mes activo.

Si bien una guerra nunca tendrá las suficientes justificaciones se puede decir que el peor momento de la historia para que se desate un nuevo conflicto mundial es la actualidad, cuando aun estamos en etapa de recuperación y no salimos aun de la anterior crisis.

Dicen los sabios y expertos que estamos en este mundo para aprender, desarrollarnos, crecer y en esa supuesta constante evolución ayudar a otros en sus caminos, mientras disfrutamos valorando la vida. Todo esto se resume en: elevar el nivel de consciencia.

Mientras el ser humano NO COMPRENDA que la guerra NO es una solución, que matarse entre hermanos NO es una alternativa, que destrozar familias, desterrar a muchos y dejarles en la calle NO es el mejor de los desenlaces no evolucionaremos como raza y seguiremos estancados como quien repite el año escolar por no haber cumplido con los estudios y aprendizajes que corresponden.

Mientras no tengamos asentado en lo más profundo de nuestras células la comprensión de la regla de oro que reza: “lo que haces a otros te lo haces a ti mismo’ seguiremos repitiendo curso.

Desde cada uno de nuestros centros de operación y acción podemos aportar con un granito de arena, es necesario hacerlo y aunque parezca invisible e imperceptible es una ayuda. Para quien necesita creatividad o ideas en como ayudar se extiende una invitación a emitir y elevar una oración tanto para unos como para los otros, que la globalización sirva para entender que cada una de las partes tiene vida, familia y futuro.

Los desastres naturales, ya sean producto de la Ley de la Naturaleza o de la trastocada, confundida y delirante mano del hombre (como en este caso) son todos un escenario perfecto para demostrar quienes somos y lo que tenemos dentro, podemos siempre elegir la compasión, extender una mano de ayuda o podemos elegir cubrirnos de un tupido velo de miedo y quemeimportismo y continuar haciendo de la vista gorda pretendiendo es que no nos incumbe. Esta última decisión, totalmente permitida por la libertad que nos corresponde, nos mantendrá

o llevará a la inconciencia y a seguir navegando con bandera de desentendidos pero no nos garantizará el pase de año.

La actitud que tengamos y sostengamos en nuestro interno y en nuestro diario accionar, frente a los eventos externos no solo nos define sino que nos asegura la tan deseada para algunos despiertos, evolución de consciencia.

Triste y probablemente como humanidad no estemos listos y necesitemos algunas guerras, algunos desastres naturales, algunas situaciones de caos y crisis para poder evaluar la reacción y comportamiento subproducto de las mismas, hasta que demostremos que hemos aprendido y elevado nuestro nivel de consciencia y podamos movernos al siguiente curso, como si de un año lectivo se tratara. Está en nuestras manos y es nuestra potestad demostrar si como humanidad hemos aprendido elevando nuestro nivel de consciencia o NO HEMOS APRENDIDO NADA.

Silvia Duart es Spiritual & Life Coach, tiene una Maestría en Psicología Clínica y fundadora de la Fundación F. Duart. Actualmente vive entre España y Ecuador.

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