Macron peludo frente a Marine ¿lanuda?

Por Zoé Valdés.

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 ¿Qué no habremos visto en estas elecciones presidenciales francesas? De todo como en botica. Pero por encima de ese todo como entelequia palleteada y cabaretera, de proyectos donde todo vale, y lo que dijeron ayer es su contrario actual, se impone la bachata, el relajito, la risotada pronta y una cursilería que da dentera; frente a aquellos ¿sosos? antiguos discursos de los presidentes tan preparados en una época donde la cultura le ganaba siempre a la tecnocracia, y la economía al panfletarismo de las Oenegés. ¿Estaremos eligiendo nuevo gobierno o haciéndonos suscriptores o adeptos de esa correctísima secta complaciente de la salvación in extremis, lo mismo del planeta que de su contrario, el humano? Porque tal como vamos viendo, el hombre, o sea lo que siempre ha sido denominado como tal, el ser humano, no formaría parte de la naturaleza y mucho menos del planeta, a juzgar por cómo se le trata.

Entonces, en medio de la selva oscura virgiliana se aparece el presidente candidato, Emmanuel Macron, con una nueva foto: camisa desabrochada, repantigado en un sofá, muerto de la carcajada, y lo más curioso: pelo en pecho al descubierto. Muy Obamista, por cierto, pero en blanco. No se entiende bien el mensaje: “¿soy cool?” o “soy un papanatas a todo trapo”. Para mí lo segundo, pero yo pertenezco desde que nací a otro siglo, nunca he estado en el emplazamiento adecuado.

Lo cierto es que la foto ha pasado triunfal como un acto novedoso y refrescante, y la imagen con su interpretación de macho cabrío no molesta a nadie, más bien lo contrario porque de lo que se trata es de poner barrera a la contrincante y, que Jean-Luc Mélenchon alcance a ser Primer Ministro de cualquiera de los dos, tal como él mismo se ha propuesto, da igual si del centro centrado tecnócrata globalista socialista o de la ultraderecha también ultracomunista, a juzgar por su proyecto d’amitiée avec Putin (en el que los tres coinciden, pero claro, sólo señalan la aventurilla putinesca de Marine Le Pen).

¿Las neofeministas? Bien gracias, andan muy calladitas antes esa imagen extremadamente salvaje y varonil del poder. Ninguna ha saltado agredida y agresiva por el momento. Siempre lo he pensado: detrás de cada una de estas neofeministas hay una loca del coñete y el cajarete por lo peludo en las mujeres, e igual Macron se les antoja bastante mujeril; no sé, no le hallo otra explicación a ese silencio ¿malsano e incongruente?

Porque imaginen ustedes que esa foto se la hubieran tirado Donald Trump para su campaña presidencial. Todo desabrochado, con los pelos rubiancos del pecho mostrados así al desgaire. Vamos, se habría caído el sistema planetario entero y de un tajo –“sistema planetario” dije, que ya no le llaman universo a lo que es universo, sino “sistema”, como a todo-. Hemos cambiado el misterio por “la sistema”, que diría una inglesa muy mal traducida ella.

Tampoco noto a las neofeministas apoyando el raro acontecimiento de que sea por fin una mujer la primera presidente de Francia, no qué va, es que es de “ultraderecha”; ya sólo con ese epíteto dejó de ser mujer para convertirla por obra y gracia de la ignominia en fiera macha tipo ogra.

Pero volvamos a la imagen, tan inquietante, porque por lo que asimilo a mi es a la única, o de las pocas, que intriga esta foto. Dado que en unas presidenciales todo debiera ser medido milimétricamente en la balanza de la igualdad de condiciones, de tiempo y de imagen. ¿Qué se supone que debiera mostrar ahora mismo Marine Le Pen que estuviera a la altura de tamaña vulgaridad? ¿Los sobacos lanudos a lo Madonna en su época juvenil, o el pubis piloso también a lo Madonna en cualquier época?

Dado que las mujeres no tienen la particularidad de poseer pechos peludos, pues no sé si su equivalente sería sacarse los senos como las de FEMEN, aquellas tan desaparecidas, o el chocho como las otras rusas de aquel grupo musical que no sé por dónde estarán recolectando dinero para sus pestañas postizas, digo, para sus oenegés.

El caso es que algo debiera enseñar Marine Le Pen, y con urgencia, alguna tremenda cosa que compita con ese dorso espléndido en pelos enroscados y con “talante” del presidente candidato.

¿Y si mostraran un poco más de cerebro? Tiens! A ambos no les vendría nada mal.

Zoé Valdés. Escritora y artista hispano-francesa. Nacida en La Habana, Cuba, 1959. Caballero de las Artes y Letras en Francia, Medalla Vérmeil de la Ciudad de París. Fundadora de ZoePost.com y de Fundación Libertad de Prensa. Fundadora y Voz Delegada del MRLM. Ha recibido numerosos reconocimientos literarios y por su defensa de los Derechos Humanos.

 

 

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