La escasez de productos en EEUU es multicausal y tiene origen en subida de  costos y regulaciones

Por Carlos Carballido.

El fenómeno de la escasez de productos básicos en Estados Unidos es una realidad que  tiene su origen en una serie de factores económicos generados mayormente por una  de las peores inflaciones que atraviesa esa nación en la última década.

Aunque la Casa Blanca ha dado respuestas populistas y alentadoras, como que «la falta de productos básicos es una buena señal porque indica que los americanos tienen mucho dinero para gastar», lo cierto es que estamos viviendo una crisis más o menos global en la cadena de suministros, que se disparó a partir de la Pandemia del Covid 19.

La cadena de suministros en Estados Unidos está prácticamente en modo de lentitud máxima, principalmente porque los principales puertos de la costa oeste están sometidos a una serie de regulaciones no solo medioambientales sino también relacionadas con la Pandemia y de índole sindical que impiden operaciones portuarias en la noche y los fines de semana. Los puertos de Los Angeles y Long Beach, responsables del 40 por ciento de las mercancías comercializadas en EE.UU. están atiborrados de contenedores y hay más de 100 embarcaciones esperando turnos para ser descargadas en esos enclaves.

 

El mito de la carencia de camioneros.

 

El problema de la estadía de contenedores en los puertos (casi 17 días) obedece más a regulaciones administrativas, del gobierno y presiones sindicales que a una supuesta escasez de camioneros para operar la cadena de transportación hacia la economía doméstica.

Según datos del Departamento de Transporte, cada año se generan más de 40 mil licencias comerciales para choferes comerciales (CDL) mientras que el nivel de deserción en esa industria es casi imperceptible en comparación con los nuevos que ingresan. Estadísticamente es imposible hablar de una escasez de choferes para transportar esas cargas cuando en realidad los factores son otros que van desde el aumento del precio del combustible y la negativa de pagar más por las cargas. Estos dos factores son, según el Comité Asesor sobre Competitividad de la Cadena de Suministro (ACSCC), las verdaderas causas de que cada vez menos los dueños de camiones quieren aceptar trasladar contenedores a grandes distancias.

La ACSCC, emitió un comunicado a la Casa Blanca explicando estos problemas a los cuales se suman los excesivos controles de los agentes del Departamento de Transporte (DOT) en las carreteras así como dificultades en las estaciones y paradas de camiones para encontrar parqueo, seguridad y alimentación. Según el informe, de tiempo reglamentado de manejo de un chofer, a veces se gastan entre dos a 3 horas encontrando un lugar donde hacer el descanso obligatorio. Si a estos problemas se agrega que el combustible ha subido casi un 40 por ciento más que en igual periodo del año anterior y los precios de las cargas siguen congelados, entonces la crisis continuará si estos dos factores no llegan a ser negociados con los transportistas.

 

La inflación de Biden abrió la caja de Pandora.

 

La inflación, aseguraba Milton Friedman basado en la evidencia empírica, es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que solo es y puede ser producido por un incremento más rápido de la cantidad de dinero que de la producción. Esto parece ser la causa que disparó el fenómeno inflacionario en América.

La tendencia populista del gobierno de Biden llevó a una elevación excesiva del gasto público y a la emisión de dólares para satisfacer ese populismo a través de subsidios por desempleo y ayudas por Covid. El monto de esos cheques para quien reportó estar sin trabajo era de casi 1200 dólares semanales como promedio para cada persona que gane menos de 75 mil dólares anuales. Esta emisión de dinero, junto a un cheque extra por cada hijo se extendió varios meses lo cual generó un exceso de compras de bienes y servicios que agotó los inventarios sin que pudieran ser restablecidos oportunamente por la cadena de suministros. Las regulaciones y la subida del costo del combustible hizo la otra parte del problema actual, más allá del Covid y las normativas que aún imperan en estados como California y New York.

 

¿Solución?

 

A corto plazo, ninguna. Una intervención del gobierno, propuesta por algunos asesores de Biden, como utilizar al ejército de reserva para mover la cadena de puertos y transporte hacia el comercio minorista puede ser una solución momentánea que a la larga generará mayor gasto del gobierno y por ende una necesidad de modificar las tasas de interés bancarias y un aumento de impuestos que terminaría por exprimir a la clase menos pudiente.

Eliminar regulaciones, sobre todo en el sector energético pudiera ser un alivio que ayude a nivelar el desbalance existente actualmente entre altos precios de combustibles y precio estancado por cargas. Sería una especie de autorregulación del mercado que corregiría el actual déficit de mercancías.

La administración Biden tiene un gran problema resultado del mal cálculo económico postpandémico que ha incrementado el déficit, la escasez y que en un corto tiempo disparará los niveles de pobreza en la nación. Las soluciones que propone son más esperanza que hechos viables. Lo peor es que están justificando la crisis buscando culpables en otros sectores como el transporte o dando la falsa impresión que la economía doméstica estaba tan buena que los americanos terminaron generando los desabastecimientos en las tiendas y comercios. Respuestas de principiantes para un supuesto público ignorante pero nada más alejado de la verdad. Aquí las culpas tienen nombres y apellidos.

Carlos Carballido es periodista y Vicedirector de ZoePost.

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