Cultura/Educación

Jack London y El Vagabundo de las estrellas

Por Gloria Chávez Vásquez.

 

Si sabemos tan poco de la vida, ¿qué podemos saber de la muerte?

Jack London (1876-1916).

 


El
Vagabundo de las estrellas (Star Rover) es una novela del escritor estadounidense Jack London publicada en 1915 por la Editorial Macmillan en EE. UU y titulada en Londres como “The Jacket o La Chaqueta. En 329 páginas, el protagonista, Darrell Standing, recuerda sus vidas pasadas, en una serie de viñetas ambientadas en diferentes épocas y culturas. Se trata de una de las primeras historias del siglo XX en asumir el tema de la reencarnación y los viajes astrales.  

El autor de Lobo de Mar planeaba una novela histórica sobre el Oeste Americano cuando supo de las experiencias de Ed Morrell, un individuo que sirvió una condena en la prisión de San Quintin por su participación como miembro de la banda Sontag y Evans, en el robo del ferrocarril Southern Pacific en la década de 1890. Morrell pasó catorce años en esa cárcel de California (1894–1908), cinco de ellos en confinamiento solitario.

London lo visitó varias veces, y abogó por su indulto. Tras su liberación, invitó a Morrell a su hogar en el Beauty Ranch, de su propiedad. El exconvicto le describió la chaqueta y la manera como la usaban en San Quentin, para disciplinar y torturar a los rebeldes. Pero lo que hizo Morrell para superar el castigo, mientras permanecía “enchaquetado” en confinamiento solitario, y la interpretación mística de London en la ficción es lo que contribuye a la trama de la novela.  

La chaqueta de la tortura

La historia está narrada en primera persona por un profesor universitario de nombre Darrel Standing, que cumple cadena perpetua en la prisión estatal de San Quentin, por asesinato. Los funcionarios de la prisión intentan quebrantar su espíritu con un dispositivo de tortura conocido como «la chaqueta», una camisa de fuerza hecha de lona, que se amarra comprimiendo el cuerpo. Es una tortura que, a la larga, produce angina. Standing descubre cómo resistir la tortura, entrando en un estado de trance, en el que experimenta regresiones y revive fragmentos de sus vidas pasadas. Eventualmente logra viajar por el cosmos de manera astral.

Pisé el espacio interestelar, exaltado por el conocimiento de que estaba atado a una vasta aventura, donde, al final, encontraría todas las fórmulas cósmicas y me habría dejado claro el secreto supremo del universo. En la mano llevaba una larga varita de cristal. Se me ocurrió, con la punta de esta varita, tocar cada estrella al pasar. Y supe, con toda certeza, que, si me perdía una sola estrella, sería precipitado en algún abismo de castigo y culpa impensables y eternos.

 


El impacto de la novela

Jack London fallece en 1916 y cuatro años más tarde, se estrena una película silente, basada en The Star Rover, protagonizada por Courtenay Foote, conocido actor de teatro y cine de la época, como el Dr. Standing.

H. P. Lovecraft, famoso por sus misterios, poseía un ejemplar de The Star Rover, y el escritor Edward Guimontdeclaró, que el libro había influido en su novela escrita en 1933, con E. Hoffmann Price «A través de las puertas de la llave de plata». The Star Rover sirvió también de inspiración para el personaje (James Allison), creado por Robert E. Howard.

Casi un siglo después, en 2005, se filma The Jacket, una película escrita y adaptada por Marc Rocco y Tom Bleecker, en la que no se le da crédito a Jack London. El director argumentaque la película está «vagamente basada en una historia real que se convirtió en una novela de Jack London.

Cambio de estilo literario

Según Russ Kingman, autor de Una biografía ilustrada de Jack London, (1979), Star Rover significó un cambio abrupto en el estilo literario del escritor norteamericano. En la primera edición de su novela, London mismo prologa el libro con la siguiente explicación:

Toda mi vida he tenido conciencia de otros tiempos y lugares. He sido consciente de otras personas en mí. —Oh, y créeme, tú también, mi lector. Esta sensación de conciencia de la que hablo la recordaras como una experiencia de tu infancia. Entonces no estabas formado, no habías cristalizado. Eras plástico, un alma en cambio, una conciencia y una identidad en proceso de formarse—sí, de formar y olvidar.

Has olvidado mucho, lector mío, y, sin embargo, mientras lees estas líneas, recuerdas vagamente los horizontes borrosos de otros tiempos y lugares en los que tus ojos infantiles se asomaban a ellos. Hoy te parecen sueños. Sin embargo, si eran sueños, soñados entonces, ¿de dónde proviene su esencia? Nuestros sueños están grotescamente compuestos por lo que conocemos. Lo que es lo de nuestros sueños más puros es lo que has vivido. De niño, soñabas que caías de grandes alturas; Soñaste que volabas mientras las cosas a tu alrededor flotaban; te asutaban las arañas y las criaturas de muchas patas; Escuchaste otras voces, viste otros rostros que te resultaban terriblemente familiares, y contemplaste amaneceres y atardeceres distintos a los que conoces ahora, mirando atrás, que alguna vez has visto.

 


Muy bien. Estos destellos infantiles son de otro mundo, de otra vida, de cosas que nunca habías visto en este mundo particular de tu vida. ¿Entonces de dónde? ¿Otras vidas? ¿Otros mundos? Quizá, cuando hayas leído todo lo que escribiré, habrás recibido respuestas a las perplejidades que te he planteado, y que tú mismo, antes de venir a leerme, te expusiste.

http://cincodays.com/2016/02/03/la-historia-compartida-jack-london/

Gloria Chávez Vásquez, escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos. Es autora de Opus Americanus, White Owl Editions, NY. 1996.

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