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LGI. Ceuta: historia de una claudicación

Por José Javier Esparza/La Gaceta de la Iberosfera.

Dentro de algunos años, cuando se escriba la historia de la invasión «híbrida» de Ceuta, seguramente se empezará con una escena de expresividad incomparable: esa fiesta en los jardines de la embajada marroquí en Madrid, con abundancia de ministros españoles y otras gentes de poder, agasajando a la embajadora mientras la nación anfitriona lanzaba a sus hordas irregulares a invadir suelo español. Es difícil imaginar una demostración de poder más apabullante, más implacable, más despiadada que esta de Rabat. Es la estampa misma de la sumisión; estampa exagerada después hasta lo grotesco por la cobardía de nuestros gobernantes que, lejos de criticar a Marruecos, se apresuraron a darle las gracias. Realmente, no se puede caer más bajo.

Después de esa escena de apertura, tal vez el narrador haga un «flash-back»: ir hacia atrás para contextualizar la historia. ¿Dónde poner primero el foco? ¿En la retirada del Sahara español, que hoy sabemos pactada entre Hassan II y Juan Carlos I con la mediación norteamericana? ¿En la fórmula de soberanía compartida que Felipe González, sin pedir permiso a nadie, prometió a Hassan para Ceuta y Melilla? ¿En la negativa de Aznar a mantener esa promesa, con el consiguiente enojo del marroquí? ¿En el incidente de la isla de Perejil? ¿En la visita de Zapatero a Rabat antes de ser presidente del Gobierno? ¿En los atentados del 11-M? ¿En la política abiertamente pro-marroquí de Zapatero? ¿En la incapacidad de los gobiernos Rajoy para afianzar la posición española, sumisos ellos también al poderoso lobby pro-marroquí en nuestro país? ¿En el entusiasmo con el que la clase política (y económica) española se entregó a engordar a Marruecos en su relación con la Unión Europea? ¿En las cesiones infinitas de Sánchez, en el espionaje de Pegasus, en la genuflexión española ante las aspiraciones de Marruecos en el Sahara, en la primera invasión migratoria de Ceuta en 2021…? Sí, en todos esos puntos, uno detrás de otro. Porque todos ellos explican la historia de lo que ha sido una permanente claudicación…

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