INFORME ECONÓMICO. Sector camionero estadounidense sufre otro golpe a la industria: La Bideninflación

Por Carlos Carballido.

Todo parece indicar que uno de los intereses de la burocracia estadounidense (sea del partido que sea) es desaparecer la industria camionera del país o al menos maniatarla al máximo posible porque a la cantidad de regulaciones en el sector, se suman ahora los impactos negativos de la inflación que tiende hacia el 8 por ciento.

Datos del Buró de Estadísticas del Departamento de Trabajo en EEUU (consultar web aquí) indican que los precios de camiones y remolques subieron un 3,1 por ciento más de lo registrado en diciembre pasado cuando ya habían aumentado 3,8 más que durante la administración Trump. En términos reales si en este minuto alguien quiere comprar a créditos un camión nuevo de hasta 500 mil  a precio mayorista, terminará pagando unos 50 mil dólares más según el tipo cambiario.

Este salto de precios representa una subida catastrófica de casi un 30 porciento de lo que costaba una unidad de remolque en 1980 según datos de Bloomberg.

Este efecto inflacionario, sumado a las casi asfixiantes regulaciones federales del sector, han disparado la escasez en la cadena de suministros, la casi imposibilidad de conseguir nuevos choferes autónomos (owner operator) calificados y ha puesto contra la pared a la administración Biden porque, aunque se pretenda aplicar subsidios de estímulo, será difícil solucionar el problema al menos hasta que la curva inflacionaria comience a descender y por ahora no hay certeza de cuándo ocurrirá.

La inflación estadounidense ha reportado niveles superiores en 40 años. Biden intentó mantener el ritmo de bonanza heredada a través de la emisión monetaria por ayuda contra el COVId y además por la presión a la Reserva Federal para mantener casi en cero la tasa de interés, creyendo que estimularía el consumo, pero en realidad, se consumió más de lo que se podía obtener. El dinero perdió capacidad adquisitiva y los precios terminaron subiendo.

La escasez de productos vitales en la economía y la propia inflación está al borde de estallar la burbuja por lo que la Reserva Federal ya anunció que duplicaría las tasas de interés en Marzo, aunque lo cierto es que los prestamos bancarios para hipotecas y camiones ya han experimentado un alza NO anunciada.

QUERIENDO O NO, EL SECTOR CAMIONERO ESTÁ AL BORDE DE LA QUIEBRA.

No es un fenómeno nuevo. Desde la administración Roosevelt la industria camionera ha sido blanco del gobierno para imponerles regulaciones al transporte de mercancías presionado por el lobby ferrocarrilero que tenía el inconveniente de limitación de movimiento en zonas donde no llegaban las vías férreas. La industria camionera, por efecto del mercado, comenzó un auge galopante y fue entonces, como describe el economista Milton Freeman, que se convirtió en blanco de regulaciones e impuestos en una tendencia creciente todo el tiempo.

Durante la administración Clinton, comenzaron a agudizarse las presiones para frenar el auge del sector y se impusieron normativas como la imposibilidad de negociar cargas individuales, sino que dieron a los llamados Brokers la vía abierta para que las distribuyeran bajo la falsa creencia que regularizan precios de carga y seguridad en las mismas al exigir que los camiones cumplieran los estándares técnicos para circular. Regular precios es siempre una puerta abierta a la prosperidad de una pequeña o mediana empresa, que constituyen mayorías en la industria de transporte de mercancías por carretera.

Ya para el gobierno de Obama, el sector recibió la estocada final en normativas medioambientales que obligó a los camioneros y empresas a circular con unidades modernas, más costosas y poco factibles pero que tengan motores con poca emisión de CO2.

Trump tampoco escapó al problema porque en su mandato ya se intensificaron otras regulaciones como el mandato del libro electrónico para el control ya limitación de las horas de trabajo de un chófer que si bien fue ideado por su predecesor lo cierto es que no hizo nada por al menos llevar ese decreto a la discusión política.

EFECTOS DE LA BIDENINFLACIÓN EN EL SECTOR CAMIONERO.

La inflación es siempre un fenómeno monetario por mucho que se intente teorizar al respecto. Y tanto es así que, además de una subida fuerte en los precios del camión, la fabricación de remolques de carga seca (la más común en el transporte de mercancías) ha sufrido una contracción significativa. Durante el 2021 y en estos primeros meses del año la fabricación de remolques ha Sido un 25 por ciento menos que la registrada en el 2019 en plena efervescencia de la era Trump. Unidad motriz y Remolques han sufrido además un aumento de los precios porque por efecto inflacionario los precios y escacez de metal, autopartes y piezas han subido astronómicamente.

¿Qué se espera para los próximos 5 años? Nada bueno. El sector estará cada vez más afectado y por consecuencia la cadena de suministros de mercancía tendrá que seguir viendo limitaciones y alza de precios que al final terminan impactando a la población en general.

Recordemos que la inflación es un círculo vicioso que afecta a toda la sociedad (menos a los políticos que se benefician de ella). Solucionar el problema llevaría a medidas urgentes como aumentar las tasas de interés de manera estable y al mismo tiempo desregular el mercado camionero para que vaya autocorrigiéndose hasta su estabilización. Estás medidas son impensables en esta administración Biden.

Los efectos de lo aquí planteado han comenzado a repercutir en la economía nacional debido a que desde enero pasado es más costoso el transporte de mercancías por camiones. Y es el mismo Buró de Precios quien lo refleja en sus reportes mensuales. En lo que va de año el precio de transporte por carga ha subido un 1.3 por ciento. Aunque parezca poco, representa un 18 por ciento más que a finales del 2020.

Con el aumento del precio de camiones y remolques sin la corrección económica necesaria esta burbuja podría estallar sin precedentes en la historia.

Carlos Carballido es periodista y Vicedirector de Zoepost. Actualmente encargado de la sección económica.

 

 

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