Hacerle el juego a la dictadura

Por El Yeyo.

 

Resulta interesante cómo mientras más famosos y vinculados están a la política cubana algunos cubanos, menos intransigentes son con la raíz de los problemas de Cuba: los Castro. Salvo algunas excepciones, puedo expresar, que de las personas que conozco que nada tienen que ver con Cuba, es decir –con lo que pagan los bills— son los que de verdad defienden un cambio verdadero en la Isla. Y son, por así decirlo, a los que menos les hace falta. Sus vidas y familias las han construido fuera de aquella locura llamada Cuba. Los autosuficientes suficientes, son los únicos que generan un pensamiento crítico y sincero de nuestra situación. Son los que no vacilan en anteponer el beneficio de todo un pueblo a los personales. Por eso, no creo ni creeré jamás en cubanos famosos de moda y menos con una vida entera lamiendo la bota de los Castro. Para vivir no se tiene que lamer nada, pero cuando se quiere vivir bien y se tiene dueño, el lamer se convierte en rutina. Estos últimos personajes deben demasiadas explicaciones a los familiares de los desaparecidos, tienen que demostrar mucho, y sacrificar bastante, para poder uno, que lo ha sacrificado todo, creer en ellos. El aguante de muchos cubanos es efímero.

Cuando se sale de Cuba el contador de la dignidad y la libertad retorna a cero. ¿Por qué callar en un país donde no se es perseguido ni censurado? Aparece entonces una disyuntiva que será fácil decidir si en todo momento se tuvo presente lo que se quería o lo que no.

 

Hay un tiempo de gracia para que te definas, –lavado de cerebro aparte–; también se necesita lidiar con el cúmulo de información que te agobia la primera vez que conoces al señor con apellido ilimitado de nombre Internet. Rent, insurance, food, language, job bitches, and lonely son las cosas que más golpean, pero quien quiere puede y el momento de definirse tarde o temprano llega. Tan seguro como los primero taxes.

 

Por supuesto que todo lo dicho anteriormente no aplica para quienes poseen residencia y negocios en Cuba y viajan constantemente. Estas personas ya decidieron en qué lado de la historia está su lugar. Cubano que continúa justificando el hambre y la miseria, de ése, nada bueno se puede esperar jamás. Y todas sus acciones son las verdaderas convenientes al régimen

Un cubano con criterio propio que aprendió el concepto de libertad y que además se las ingenió cómo luchar por ella, no le hace el juego a nadie, sino a sí mismo. Los valores y compromiso con la nación que te vio nacer no son negociables. Es esto último lo que confunde a los que exigen una unión falsa. Si yo fuera descendiente de Orlando Contreras respondiera ¿Unión de qué?

 

Yo no chivateo, yo no torturo, yo no asesino, yo no censuro, yo no defiendo el castrismo, por lo tanto, yo no le hago el juego a ninguna dictadura. Yo no lucho por la libertad de toda Cuba, yo lucho por mi libertad individual dentro de ella. La libertad es personal no colectiva. Un país es libre cuando todos sus individuos son libres de elegir su libertad, no cuando lo dicte nadie. Quien acose en nombre de una libertad común para todos, automáticamente se convierte en su enemigo.

 

Yo no comparto lo que dice la dictadura sobre los opositores, yo comparto lo que hacen los opositores que poseen en sus manos mi esperanza de regresar a un país con la frente en alto. Me interesa lo que hace cada uno porque hacia ellos irá dirigido mi apoyo incondicional para que mi actuar sea consecuente con mi pensar. Y me declaro culpable del problema cubano, pero dispuesto desde que salí de la Isla a ser parte del cambio, oigan bien, cambio. No cambio-fraude. Sigue tú con tus famosos «opositores» que yo sigo con mis para nada conocidos pero que cargan en sus hombros el peso de todos los famosos. Dictadura hay una, oposición hay varias. Yo me identifico con la que no desea un cambio parcial sino radical, la de los Castro en los calabozos. Con el diablo no se pacta. Esto me convierte en un opositor a la dictadura y a los opositores light y si se me permite comentar algo. Orgulloso de ser opositor a una oposición que no me representa. Si callar es ser cómplice, confundir te hace aliado.

Basta ya de repetir que nosotros los que nos oponemos al oportunismo, a la mediocridad, y a la mentira, le hacemos el juego al régimen. El único juego que se le hace el juego a la dictadura de los Castro y sus aliados es la ignorancia.

 

El Yeyo es Ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica y Programador Web.

 

4 Comments

  1. Félix Antonio R.G

    Excelente…

  2. Pingback: Hacerle el juego a la dictadura – – Zoé Valdés

  3. Sussan González

    Maravilloso. Me ha encantado porque pienso igual. Gracias

  4. Edmme Baguer

    Buenísimo.

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