Sociedad

El mito del totalitarismo

Por Atilana Guerrero Sánchez.

Si hay un concepto político con el cual diagnostiquemos el peor de los males que puede sufrir un Estado, sin duda, este es el del totalitarismo.

Totalitario fue el estalinismo, tanto como el nazismo, del mismo modo que, en las actuales democracias, se habla de “leyes” o “medidas totalitarias”, sin que parezcan afectar al conjunto democrático del sistema.

Lo paradójico del término es que, en su momento, fue concebido por la propia propaganda de esas políticas que hoy consideramos aborrecibles; Stato Totalitario se llama a sí mismo el Estado Fascista y Mussolini fue quien acuñó el concepto de “totalidad estatal”. Y así, hemos  dado validez a un concepto pensado bajo aquellos regímenes para denominar a sus programas políticos, no ya nefastos moralmente, sino inviables por metafísicos: crear la raza aria, levantar el Imperio romano o instaurar la sociedad sin clases.

Digámoslo con Gustavo Bueno en su Ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas: el concepto de Estado totalitario no es, no existe; es un fantasma teórico. De la misma naturaleza que el móvil perpetuo o el Dios de Aristóteles. Porque lo cierto es que el Estado, por definición, supone una sociedad en marcha que le desborda, tanto en su origen (porque existen las sociedades preestatales) como en su final (no hay un fin de la Historia).

Pero esta metafísica del “Todo”, a pesar de sus estrepitosos fracasos históricos, sigue conservando el prestigio; y lo más curioso es que lo haga entre los partidos de las izquierdas. Tan es así que las “semillas de la barbarie” que sembraron aquellas mitologías del Volkgeist (“espíritu del pueblo”) florecen en los lugares más insospechados.

Por ejemplo, lastimosamente en España. Y es que no contentos con tener que tolerar la fragmentación del Estado para apaciguar los proyectos de secesión de supuestas naciones con lengua propia, la última Comunidad Autónoma en sumarse a esta deriva nacionalista es nada menos que Asturias, la cuna histórica de la misma nación española desde el siglo VIII.

En este afán de obligar a lo imposible, los políticos que gobiernan Asturias pretenden imponer como lengua oficial, junto al español, una supuesta “lengua asturiana” llamada “bable”. Una lengua que no existe, porque lo que sí que existen son los muchos bables, hablados en diferentes zonas de ámbito rural, a partir de los cuales se pretenden imponer un bable artificial, creado por una Academia ad hoc, que no habla nadie. Un perfecto ejemplo de “totalitarismo lingüístico” por el que una parte del parlamento de Asturias -27 diputados de los partidos  PSOE, Izquierda Unida, Podemos Y Foro Asturias, de un total de 45 que conforman la asamblea-, dice hablar en nombre del pueblo, como si el resto de los diputados que no están de acuerdo no hablaran en nombre de ese mismo pueblo. Un pueblo que no sólo fingen conocer, puesto que nadie habla esa lengua, sino que desprecian, porque lo único que pretende es hacer negocio con sus votos.

La realidad es que la única lengua que hablan todos los asturianos es el español, gracias a la cual se entienden entre sí y con el resto de españoles, además de con toda esa otra parte de la Hispanidad en la que tanta huella, por cierto, dejaron los asturianos desde hace generaciones. Y he aquí esa paradoja de la propaganda totalitaria a que hemos hecho referencia: dicen ser el todo, pero sólo son una parte. Dicen representar al pueblo, pero le detestan. Y además, son una parte ridícula -27 individuos-, en comparación con ese “pueblo” de un millón de asturianos cuya cultura dicen querer conservar cuando lo que hacen es destruirla.

Afortunadamente, esos políticos metidos a metafísicos han recibido la respuesta de la Plataforma Contra la Cooficialidad (@CooficialidadNo), un grupo de personas ejemplo de esa sociedad en marcha que no se deja totalizar bajo la horma delirante; que saben que la imposición del bable es el camino por el que una minoría de fanáticos quieren llevar a Asturias a la separación del resto de España. Porque esa es otra: ya sabemos que hacer “cooficial” la lengua de una Comunidad Autónoma en España ha sido la manera elegante de llamar a la “limpieza étnica” de la lengua española de la educación.

Este es el mito del totalitarismo: querer imponer por ley algo que no existe, eliminando lo que ya funcionaba desde hace siglos.

Claro que, los niños son la esperanza de estos “dictadores de aldea”. A ellos sí se les puede hacer creer que el español no es su verdadera lengua, porque no saben nada. Los inocentes escolares no van a presentar resistencia cuando en el colegio les obliguen a estudiar una lengua artificial. Bien mirado, es el mayor delito que un político puede cometer: hurtarle a la sociedad su propio futuro, para poder, ellos sí, tener el suyo asegurado.

Atilana Guerrero Sánchez es filósofa española, miembro de la Escuela de Oviedo.

7 Comments

  1. Liliam Garcia

    Muy buen articulo, ahora lo que yo quisiera escuchar es la argumentacion de los otros ante estas evidencias

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  3. Javier Neira

    Excelente Atilana. Es más, quieren hacer oficial también otra “lengua” inventada que llaman gallego-asturiano, eo-naviego o fala. Tres nombres para un camelo

  4. Cambiar la constitucion, destruir simbolos patrios,destruir estatuas simbolicas y cambiar el idioma, o mas bien cancelarlo forma parte de la agenda globalista o sea la “cultura de la cancelacion” todos estos dictadores y sus compinches lo primero que hacen es querer cambiar la constitucion para poder administrar sin problemas todas esas baboserias de lenguaje politicamente correcto e inclusivo toda la agenda LGBTQ+forman, la teoria critica de la raza forman parte tambien del desquicio mental para poder implantar la dictadura global NWO o sea el nuevo orden mundial

    • Miguel Ángel Navarro Crego

      Excelente artículo Atilana. Bien escrito y clarificador, desde un rigor filosófico que en España es sorprendente por su excepcionalidad. Y ello frente a la confusa charlatanería reinante, en una sociedad posmoderna que casi a renunciado a la búsqueda de la verdad. Con filósofas como Atilana, Platón no ha muerto.

  5. Matías Oteros Ordóñez

    Excelente conclusión:
    “Claro que, los niños son la esperanza de estos “dictadores de aldea”. A ellos sí se les puede hacer creer que el español no es su verdadera lengua, porque no saben nada. Los inocentes escolares no van a presentar resistencia cuando en el colegio les obliguen a estudiar una lengua artificial. Bien mirado, es el mayor delito que un político puede cometer: hurtarle a la sociedad su propio futuro, para poder, ellos sí, tener el suyo asegurado.

  6. S. Centeno

    Excelente, Atilana. Pero ¿no habría manera de escribir un artículo, o mejor, una serie de ellos, sobre este tema, importantísimo para Asturias, en un periódico asturiano como la Nueva España por ejemplo? Sería la mejor manera de llegar al votante asturiano, aspecto esencial. Sería extraordinario además de necesario. Concentrar en ellos un argumentario bien estructurado, crítico sin dejar de ser respetuoso, riguroso, sin dejar de ser divulgativo y filosófico sin olvidar los aspectos históricos, políticos, etnolingüísticos, etc. Salud.

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