Por Gloria Chávez Vásquez.
Cuenta la leyenda que, cuando el Arcángel Miguel se enfrentó a Lucifer,
en el momento de lanzarle la estocada final, sintió compasión y lo dejó libre.

En su obra del Paraíso perdido (Lost Paradise), John Milton (1608-1674) nos cuenta en forma de poema, sobre la rebelión de un grupo de ángeles y su papel en la tentación, caída y expulsión de Adán y Eva del Edén. En una epopéyica reflexión, el escritor inglés examina el problema del mal como causa del sufrimiento de una humanidad que se pregunta a diario:
¿por qué un Dios bueno y todopoderoso permite lo que sería tan fácil evitar?
En el infierno, donde la insatisfacción y desesperación de sus habitantes es permanente, Satán, el resentido gestor del sufrimiento, decide vengarse de Dios a través de los seres recién creados, que viven en estado de gracia y felicidad en el paraíso.
En las versiones literarias contemporáneas, basadas en el relato bíblico, en su encuentro con los humanos, los ángeles caídos dan origen a la raza de los nefilims (en hebreo: los caídos), para esclavizar, humillar y degradar al ser humano, mientras, los demoniacos originales, se proclamaban dioses en su misión de causar el caos.
La más temprana intervención en los asuntos humanos de Luzbel, más conocido como Lucifer o príncipe de las tinieblas, fue apoderarse de la voluntad de la primera pareja y convertirlos en sus vasallos y cómplices de su rebelión. No estaría de más decir que fue la envidia de Caín, alimentada por las intrigas del demonio, lo que causó el asesinato de Abel. Lucifer y sus secuaces se dieron a la tarea de promover la inmoralidad cohabitando entre los humanos, produciendo híbridos (nefilims) para aumentar así, sus huestes infernales.

Los mil y un demonios
La historia de las religiones universales identifica demonios como Asmodeus, el descarriado, que se valen de tretas y maromas para degenerar las almas de aquellos a quienes logran seducir. El exorcista Gabriele Amorth atestiguó que los espíritus del mal reclutan las almas más débiles entre los criminales, adictos y codiciosos para promover la autodestrucción.
Como Fausto, el personaje de Goethe, que deseaba una experiencia más allá del límite humano, muchos han vendido su alma a cambio del poder, la fama y las riquezas. En sus diversas manifestaciones Satanás actúa impunemente a través de los envidiosos y los traidores, pero los espíritus puros son sus favoritos pues le significan un mayor reto.
En el zoroastrismo, el demonio de la ira y la furia era Avestán sediento de sangre y almas violentas para engrosaran su ejército en el averno. Y es durante los conflictos que las huestes satánicas atizan las llamas del odio y el fanatismo hasta lograr las orgias destructivas que son las guerras. En las distintas épocas de la Inquisición, demonios como este hicieron de las suyas en la Iglesia, dado que muchos de los religiosos, (que no lo eran tanto porque no tenían ni vocación ni predisposición al bien), cometieron terribles crímenes.

La maldad y el malestar social
Sigmund Freud descubrió que el mal yace dormido dentro de cada uno de nosotros, en forma de psicopatías. Carl Jung se dio cuenta de que, entre los crímenes y los vicios urbanos, las neurosis son más potentes en las grandes ciudades. Divorciado de todo lo sagrado en su rutina, el citadino padece de ansiedad crónica. En su desespero y falta de fe, muchos se refugian en rituales profanos como la brujería y el satanismo. Cuando las enfermedades mentales y espirituales hacen crisis colectivamente, son frecuentes los estallidos sociales.
En cuanto a la respuesta de ¿por qué un Dios bueno y todopoderoso permite lo que le es tan fácil evitar?
Una explicación muy sensata, es la de las religiones orientales como el budismo, cuya filosofía de vida se basa en que este mundo es una escuela a donde se viene a aprender. La ley del karma explica además que cada experiencia es una lección de aprendizaje. Aquellos que no aprenden la lección en esta vida, tienen derecho a repetir el grado en una próxima. En el cristianismo, además, el extraño o el amigo es un espejo en el que debemos mirarnos constantemente, si queremos ser leales al divino mensaje: ama a tu prójimo como a ti mismo.

La paciencia del santo Job
La reencarnación es un hecho aceptado por millones de creyentes en lugares donde existe un equilibrio entre lo profano y lo sagrado, y por tanto, el estilo de vida es más realista y relajado. Desde ese punto de vista, como en la parábola del santo Job, la pobreza y la miseria son maneras de aprender la humildad y la paciencia. Al reencarnar, cada cual escoge las lecciones que debe aprender y su alma está consciente de su tarea. Aquellos que se sienten culpables por la desgracia ajena, a menos que la hayan causado ellos mismos, deberían examinar la raíz de ese complejo y dedicarse a las obras de caridad, sin juzgar o culpar a los demás. Después de todo cada quien debe asumir su propio karma.
La situación mundial causada por un globalismo ignorante y despiadado se esconde tras el concepto de la polarización o divisiones internas (causadas por líderes hipócritas y hambrientos de poder) en los países donde ellos pretenden dirigir los destinos. Pero la polarización, de acuerdo con R.A. Schwaller de Lubitcz no es más que el ciclo de fecundación de naturalezas simpáticas selectas que precede a la renovación o renacimiento. Es el momento de la concepción en el proceso de la creación. Quien lo dude puede referirse a la Naturaleza durante los ritos de las estaciones. En la primavera, la semilla está fecunda, diría mi espíritu juglar. Y aquí una bella muestra en la expresión del alma de uno de los poetas que ha sabido interpretar la intención divina en toda su magnificencia:
Adán
Árbol de Sangre riega la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
y un gráfico de hueso en la ventana.
Mientras la luz que viene fija y gana
blancas metas de fábula que olvida
el tumulto de venas en la huida
hacia el turbio frescor de la manzana.
Adán sueña en la fiebre de la arcilla
un niño que se acerca galopando
por el doble latir de su mejilla.
Pero otro Adán oscuro está soñando
neutra luna de piedra sin semilla
donde el niño de luz se irá quemando.
Federico García Lorca.
Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos. Autora de Crónicas del Juicio Final (cuentos), Depredadores de Almas (cuentos), Caliwood (cuentos), Oda perdida (poesía) y Mariposa Mentalis (novela). Disponibles en Amazon.com















