Cultura/Educación

Despotismo letrado

Imagen Gerd

Por Andrés R. Rodríguez

 

“Ninguna cantidad de evidencia persuadirá a un idiota”. Mark Twain.

 

Por miles y tal vez millones de años, el Homo Sapiens ha venido ascendiendo en el proceso evolutivo, integrando a su origen animal un toque divino. Algunos individuos dejan de ser masa amorfa, otros quedan encadenados a la tribu, a la aldea, a la manada. Pero siempre destacan los Prometeo.

Durante milenios, la evolución cultural fue muy lenta. Iba acumulando información, acervo, pero aún no alcanzaba la masa crítica mínima para que ocurriera una emergencia. Pequeños grupos humanos, vivían en eterna pugna por miserias. A veces, lo que se acumulaba culturalmente en decenas de años, se perdía en unos minutos de violencia. Porque entonces el criterio obtuso de una minoría armada se imponía a la mayoría.

Uno de los grandes momentos de dejar atrás ese legado de estupidez y malgasto, fue el despotismo ilustrado, que ocurrió en algunos reinos de Europa en el siglo XVIII. Entre sus más destacados representantes están Catalina la Grande (Rusia), Federico II (Prusia) Luis XVI (Francia), María Teresa I (Austria) y Carlos III (España). Se trató de reyes y aristocracias, que compitieron entre sí por mostrar engrandecimiento cultural, social y científico. Se constituyeron en un núcleo mundial aupador de la Alta Cultura europea, de la que ya no nos divorciamos nunca más. Ello nos diferenció de gobernantes predecesores, que ejercían el Absolutismo.

Hay que destacar que Europa es un subcontinente de relativo pequeño tamaño, de clima subtropical. Ello posibilitó que alli emergieran varias altas culturas, gracias a ciertas características del ambiente no tan cálido, pero, sobre todo, porque se establecieron diversos reinos de relativa poca extensión, que competían entre sí. A modo comparativo, las emergencias culturales que se han asentado en áreas tropicales (Khmers, Mayas, Timbuktú), han fallado en algún momento dado la acción de gérmenes y sus epidemias.

La segmentación de Europa en Reinos de relativo pequeño tamaño facilitó que cuando en el gradual Proceso Civilizatorio la intelectualidad ya fue lo suficiente madura como para repensar la sociedad y proponer alternativas “razonadas”, si los poderosos del momento perseguían sus ideas (y sus personas), podían escapar hacia un lugar seguro, pasando por alguna frontera cercana. Son cientos los ejemplos de pensadores que lograron mantener la cabeza sobre los hombros, atravesando fronteras europeas. Descartes, Voltaire, Rousseau, etc., etc.

Esa posibilidad de escapar por una frontera porosa, le estaba negada a habitantes de extensos reinos, como los que típicamente se establecieron en la previa autoritaria y militarista Europa Romana o desde hace milenios en las extensos y autoritarios regímenes del Oriente (los más extensos y visibles, China, mongoles, Rusia, India).

Las grandes moles continentales humanas se prestan para que se formen enormes grupos humanos de gran inercia e injusticia social. Injusticia porque allí la justicia es autoritaria y demoledora, el individuo, aproximadamente una hormiga, de manera sistemática aplastada por la masa. Para gobernar esos extensos territorios, hace falta una autoridad indiscutida, omnímoda. Eso explica históricamente el surgimiento del emperador Qing, fundador de China, o Iván el Terrible, creador del imperio ruso, o Von Bismark, fundador de Prusia.

Cuando en una enorme masa humana, un grupo o un individuo se separan, constituyen una minoría y una alternativa. Las grandes mayorías tienden a ningunearlos y engullirlos. Por ello las sociedades muy masivas tienden a ser poco evolutivas. Las grandes masas continentales tienden a cercenar todo liderazgo alternativo y cualquier opción futura que se desgaje de lo establecido.

Es en pequeños grupos, en islas apartadas de los continentes (Inglaterra, Japón, Cuba) donde el carácter isleño que es propio de sus pequeñas masas humanas, deja opciones de futuro alterno, sin destruir ideas y vástagos que disientan del autoritarismo local y del momento.

En las sociedades feudales europeas, siglos X-XVI, los grupos humanos eran manejados militarmente por hombres de a caballo (caballeros), que se declaraban enérgicos defensores de “su” territorio. Ello está en relación con el comportamiento territorialista de los animales, o sea, territorios que demarcan y defienden ciertas especies. El individuo (macho alfa) o el grupo animal, es guardián de la “soberanía” dentro de un territorio que patrulla y defiende. Gobernaban por su “heroicidad”, es decir, su capacidad de matar o dejarse matar. Aquellas sociedades eran una permanente lucha entre gobernantes hombres de a caballo y gobernados plebeyos de a pie.

En las sociedades modernas, todavía personas de origen militar se hacen del poder, someten a los ciudadanos a criterios militares. Y defienden la “soberanía” de “su” territorio. Es el caso de lideres militares como Hitler, Mussolini, Franco, los Castro, Chávez.

Cuando Fidel Castro se hace del poder en Cuba, se permite la enorme dilapidación de expulsar del país a toda una capa bien educada (médicos, administradores de centrales, técnicos de empresas extranjeras, arquitectos, etc.). Castro es un individuo imbuido de una extrema arrogancia en cuanto a su capacidad intelectual y su posibilidad de hacer producir al país desde su voluntad, con los métodos “no capitalistas”, al considerar al pais como un campamento. Él se estima comandante en jefe, médico, ingeniero, científico, entrenador de deportes, etc. Nada extraña que, desde entonces, la producción y productividad en el país, no ha dejado de descender, a la vez que depende de subvenciones y actividades económicas alternas (prestación de servicios médicos, ejército cubano actuando de mercenario en África, dependencia total del turismo, narcotráfico). Esto no se restaurará mientras la economía del país esté dirigida de manera militarizada y centralizada. No importa cuánto la patrullen el territorio los militares, la modernidad pertenece a la productividad científica, no a ejércitos luchando por botín.

Cuando Hugo Chávez se hace del poder en Venezuela, igualmente impone sus conceptos de paracaidista y militariza el país. Lo hace en nombre del pueblo y la justicia distributiva, pero coloca a sus colegas del ejército como administradores de todo. En este caso la situación es algo distinta a la de Cuba. La producción petrolera nacional es enorme y la sostienen unos 40-50 000 técnicos de PDVSA.

Desde el periodo guerrillero de los 60’s es el sueño de toda la intelectualidad venezolana había sido repartir la renta petrolera. Los militares en el poder eliminan la libre competencia profesional e industrial y la sustituyen por hacer de PDVSA el emporio donde puede colocar a sus seguidores y que sea su chequera gubernamental. Durante una huelga, Chávez expulsa a casi todos los viejos técnicos petroleros, formados a lo largo de decenios (emigran masivamente a Colombia, lo que determina que se incremente la producción de ese país, un regalo de alguien a quién ninguna cantidad de evidencia persuade).

Sin embargo, todo este desastre se vio ocultado por la coyuntura del gran incremento del precio internacional de barril de petróleo (paso de unos 7 USD/barril en los 1990s a unos 150 a partir del 2000). Eso le permitió repartir esa riqueza coyuntural y crear artificialmente miles de nuevas posiciones burocráticas dentro de PDVSA, para sus seguidores. Impone a los Generales como administradores de toda la economía, que se vuelve parte de un esquema de narcotráfico.

Es decir, tambien Chávez convirtió aquella sociedad en mero campamento militar, pero además incrementó el paso de alijos de drogas desde las zonas selváticas del país y desde Ecuador y Colombia. Los militares se declaran guardianes de la “soberanía”.

Mas no crea el lector que lo que hasta ahora ha leído sirve para demostrar la inviabilidad del socialismo y colectivismo. No, por el contrario, numerosos intelectuales y académicos en las universidades del mundo occidental le dan artificial apoyo a los “modelos” sociales cubano y venezolano, sosteniéndolos con una serie de asertos y dogmas ideológicos. A su vez se les retribuyen con asesorías que les son muy bien pagadas. Lo hacen en nombre del pueblo, del buenismo, del wishful thinking y del futuro luminoso de las sociedades sin propiedad privada, administradas por comandantes, tenientes coroneles, sargentos y filósofos. Estos “Profesores”, además, viajan por el mundo a dar conferencias pagadas por sus universidades y por arte de magia convierten sus asertos repetidos hasta el infinito y sus aspiraciones personales, en resultado científico.

Todo esto responde a ciertos teóricos y utópicos, que acusan a la propiedad privada de todos los males de la sociedad. Una cosa es que Platón en “La República”, Tomas Moro en “Utopia” u otros intelectuales en etapas tempranas de la historia humana, se permitan literariamente un planteamiento alternativo, y otra que miles de académicos actuales sostengan yerros de esa envergadura, recibiendo altos sueldos por “educar” a la juventud.

¿Educar? Se trata de adoctrinar. Sin dar opción de discernir al aprendiz. Es estupidez en estado puro, porque el colectivismo ha fracasado dondequiera, pero estos profesores, se las arreglan para ocultar los hechos. Y las universidades públicas deben dar cuenta del tipo de ideas que están martillando en la juventud. Las universidades no pueden actuar como escenario privilegiado para un único tipo de pensamiento. Pero esto es lo que ha estado ocurriendo. Las cátedras de humanidades han perdido neutralidad y calidad intelectual.

En la modernidad hay toda una serie de “filósofos” y cientistas (tambien cuentistas) sostienen cosas muy discutibles, en realidad insostenibles. Entre estos Marcuse, Foucault, Gustavo Bueno, Enrique Dussel, Oscar de la Borbolla, Atilio Borón, José P. Feinmann, Darío Sztajnszrajber, Gabriel Salazar, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero etc. Generalmente se apoyan en facilidades en los medios de difusión masiva.

Disfrazan criterios y métodos militaristas, medievales, feudales, con papel de regalo intelectual moderno, y dinamitan el cuerpo social. Las altas culturas occidentales (mitos, hitos, moral, arquitectura, ciencia, etc..) montadas modularmente en albañilería de siglos, están siendo desmontadas desde la arrogancia incompetente de algunos. Los padres, tienen derecho a saber de dónde salen todas estas incongruencias del Despotismo Letrado de estos “educadores”.

Andres R. Rodríguez es Científico, Biólogo. Investigador premiado con varios libros editados, entre los que se encuentran: «Lista de Nombres comunes y científicos de peces marinos cubanos (Nomenclator)» (1984, CIP, 82 pp); «Breve Diccionario de Biología Pesquera” (Mar y Pesca, 1986-1987 80pp), «Peces marinos importantes de Cuba» (1987, Ed. Científico-Técnica, 236 pp), “Ecología Actual, Conceptos Fundamentales” (2000, UdO, 134 pp.), “Maritime Dictionary-Diccionario Marítimo (Eng-Spa)” (2009, Ed. Myths and Books, 400 pp) ¨Fábulas vivas¨ (Amazon/Alexandria Library, 2015), «Colonial Havana˗Trinidad” (2018, Amazon/Ed. Alexandria 150 pp), «Havana 500 Anniversary” (2019, Amazon/Ed. Myths and Books 120 pp). ), «Destellos al Alba” (2019, Amazon/Ed. Myths and Books 120 pp, Ensayo). «Caribbean Touristic Dictionary” (2019, Amazon/Ed. Myths and Books 165 pp), «Ecologia para Ecotourismo» (2020, Amazon/Ed. Myths and Books 380 pp), «La Verdad es llama” (2020, Amazon/Ed. Myths and Books 180 pp) En preparación: «Caribbean Ecotourism and Submarinism Eng-Spa”, «Ecotourism Multilingual Dictionary”, «Diccionario de Biología Pesquera”. Ha sido finalista en los concursos literarios “Historias sobre la Historia”. Silva Editorial (2006, Barcelona.) y Premio Orola con “Tacto”, (2009, Madrid). Actualmente es hombre de negocios, consultor de pesca, turismo, medioambiente, periodista freelance.

3 Comments

  1. Alejandro González Acosta

    ¡Esclarecedor ensayo, original, con sólidas bases y muy claramente escrito! Felicito al autor y le agadezco.

  2. Saludos Alejandro. Estás ideas son originales y están mejor desarrolladas en Armas Gérmenes Acero, de Jared Diamond.

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