EDITO

Desencadenando la bestia

 

Por Gloria Chávez Vásquez.

 

¿Se acuerdan de la película “Escándalo en la Casa Blanca” (Wag the dog)? El presidente de EE.UU. (Michael Belson) y su consejero (Robert De Niro) emplean a un productor de Hollywood (Dustin Hoffman) y con la ayuda de los medios de manipulación, crean una guerra con Albania para desviar la atención de los desatinos sexuales y ganar las elecciones. La película se estrenó en 1997, el año del affair Clinton/Lewinsky.

Y hablando de distracciones, como todo el mundo, mi primera reacción ante la agresión a Ucrania por las fuerzas rusas, fue echarle toda la culpa del conflicto a Vladimir Putin. Después de todo su ambición de poder está demostrada con su presencia en varios continentes, incluyendo Latinoamérica, donde pretende erigir bases militares. Su crueldad como agente de la KGB ha vuelto a renacer con sus tácticas represoras, no solo en su país, sino en países independizados de la antigua Unión Soviética. No generan ninguna confianza, tampoco, sus alianzas con China, Irán, Corea del Norte y Cuba. Con la invasión de Ucrania, Vladimir Putin está repitiendo los esquemas de Adolph Hitler que desataron la II guerra Mundial. Va a por la tierra, que no por los ciudadanos, como lo evidencia la lista de opositores que ha eliminado a lo largo de su carrera. No dudo además que entre sus planes se encuentre volver a formar una federación como la fracasada URSS.

Para explicarse la razón de su terrible y violenta decisión de invadir a Ucrania, que lo coloca en los titulares de Occidente como el matón que es, lo natural es observar las reacciones de los gobernantes europeos, que a su vez esperan ver que hace o dice el gobierno de EE.UU.

Como era de esperar, Joe Biden habló, en su discurso de la semana pasada, sobre múltiples sanciones, una de ellas el bloqueo internacional, medida que como hemos visto en Cuba, es un juego de espejos. Su queja más reciente, es que se siente “frustrado ante la resistencia de los ucranianos”, a pesar de que Estados Unidos mantiene fuerzas especiales en Ucrania.

Detrás del mensaje, el objetivo del gobierno de USA es otra cosa.

Un lógico análisis de este incongruente escenario es el del abogado estadounidense, consultor internacional de derechos humanos, Scott Lively. titulado Ucrania: Parte del ‘Gran colapso’ de Biden antes del ‘Gran Reinicio. En el artículo, publicado en World News Daily (24/2/22), Lively revela con lujo de detalles el papel que han jugado las administraciones de Barack Obama y Joe Biden en las invasiones de Putin.

Recordemos que, en 2014, el gobierno de Obama llevó a cabo un golpe de estado en Crimea, una península de gran importancia histórica y militar para Rusia. La maniobra de Obama fue el equivalente a arrebatarle a Estados Unidos las islas de Hawái. Como resultado, Putin anexó Crimea a Rusia. Obama, manipulador por excelencia y experto en crear caos durante lo que él define como primaveras revolucionarias, sabía lo que hacía. La respuesta militar rusa era exactamente lo que buscaban Obama, Biden, Clinton y Soros al sacar al presidente pro ruso y reemplazarlo con un títere.

Otra de las consecuencias del golpe de Obama a Crimea, fue que los dos estados ucranianos alineados culturalmente con Rusia (Donetsk y Lugansk) de inmediato se declararon independientes, causando una guerra civil con Ucrania que continua hasta el presente. (Lively deduce que el apagón en Vermont en 2017 fue la jugada de Obama, como parte de su complot para empezar la guerra caliente acusando a Rusia, y dejarle el rollo a Donald Trump).

El analista señala que el gobierno de Biden ha creado esta crisis, no solo para desviar la atención de los serios problemas políticos y económicos en su país sino para crear un drama que justifique un inminente “Gran Colapso” que precederá al “Gran Reinicio”. Antes de que estallaran las hostilidades, los estadounidenses protestaban por las deficiencias de su gobierno y lo culpaban por la crisis interna. Ahora los medios los tienen distraídos con la historia de la Guerra Fría y las barbaries de la bestia rusa. La maniobra es parte de los violentos eventos puestos en marcha a nivel mundial.

Lively asegura que el comienzo de la crisis con Ucrania fue la presión “repentina, arbitraria y unilateral” de Joe Biden para integrar a Ucrania en la OTAN lo cual, entre otras cosas, requiere colocar una base de armas nucleares en la frontera con Rusia. “Una táctica política y geográfica equivalente a la Crisis de los Misiles en Cuba, pero a la inversa: Putin en el papel de JFK”.

La presión de Biden motivó la ira de Putin y su acción de militarizar las fronteras y pactar tratados de defensa mutua con Donetsk y Lugansk. (Donetsk tiene frontera con Rusia y costa en el Mar de Azov con acceso al Mar Negro, cerca de Crimea. Lugansk está al norte de Donetsk y también tiene frontera con Rusia. El resto de Ucrania está controlada por Estados Unidos). Putin ha extendido sus amenazas a los países que ven la conveniencia, en estos momentos, de unirse a la OTAN, como Finlandia y Suecia.

Las estrategias de Biden para contrarrestar a Putin, sin embargo, son altamente sospechosas. Su consideración de detener la construcción del oleoducto Nord Stream 2 en Europa, según él para desviar la dependencia de Rusia en ese continente, resulta hipócrita después de que tan pronto se hizo a la presidencia, clausuró el oleoducto nacional para comprarle el petróleo a los rusos.

Las irregulares acciones del gobierno de Biden han dado pie a Putin para justificar su asalto a los aeropuertos de Ucrania, los bombardeos a centros urbanos, la ocupación de Chernobyl y la avanzada hacia Kiev. Pero a juzgar por la valiente defensa de los ucranianos, la guerra con Rusia apenas comienza. Las imágenes en la TV animaran el respaldo al presidente y aunque sea por un breve instante la gente dejará de considerarlo un incompetente que ha llevado a su país a la quiebra, un corrupto con intereses en la China y en la misma Ucrania y una marioneta manejada por Obama y Soros.

Si el gobierno de Biden logra su objetivo, el movimiento pacifista se unirá al coro de guerra y la gente percibirá la invasión de Ucrania como desastre exclusivo de la Rusia de Vladimir Putin. Los convenientes ataques cibernéticos y apagones eléctricos y las manifestaciones públicas serán eventos aprovechables para el “Gran Colapso”.

Lively calcula que la crisis será breve, a menos que la guerra, accidental o premeditadamente, se salga de las manos y dure más tiempo. El Gran Reinicio se podría lanzar en la primavera, la estación favorita de Obama para sus “revoluciones” desestabilizadoras. De cualquier modo, se trata de ganar las elecciones del 22 y del 24 de las que depende el destino del mundo.

Gloria Chávez Vásquez es escritora, periodista y educadora residente en Estados Unidos.

2 Comments

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  2. Magnifico articulo asi es esos dos bandidos ha hecho en modo de que el trabajo sucio lo hiciera Putin y ellos como salvadores de la humanidad, robarse las riquezas de Ucraina , en complicidad y acabar con Europa, Dios mio perdoname pero cuanto odio esos dos personajos

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