De como Bueno se vuelve malo por falta de “Pensamiento Crítico”

Por Carlos M. Estefanía.

 

Gustavo Bueno Sánchez, cabeza de la fundación que lleva el nombre de su padre y tocayo, ha publicado un extenso video conferencia, en el sitio de la institución. Se titula: “A medio siglo de la revista Pensamiento Crítico”. Se trata de una lección ofrecida en la Escuela de Filosofía de Oviedo, que tuvo lugar el lunes 13 de diciembre de 2021. Aquí se pretende valorar lo que representó el llamado “Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana”, así como la revista Pensamiento Crítico, que este editara desde mediado de los sesenta hasta el inicio de la década del setenta en Cuba.

Desde una perspectiva que se cuida de contrariar demasiado al aparato ideológico cubano, el filósofo español busca reconstruir, los precedentes filosóficos, así como el contexto histórico en el que se da la imposición, como oficial y única, de la filosofía marxista-leninista en Cuba. En particular se alude al puñado de jóvenes que de 1962 a enero de 1963 son formados como marxistas en una Escuela de Instrucción Revolucionaria, de modo tal que para 1963 ya estarán listos los cuadros encargados de impartir el” Materialismo dialéctico” y “Materialismo histórico” en la Universidad de la Habana. Su cuartel general será el Departamento de Filosofía, dirigido inicialmente por Rolando Rodríguez García (1940), y que contaba entre sus miembros más destacados a Fernando Martínez Heredia (1939), Aurelio Alonso Tejada (1939) y Jesús Díaz Rodríguez (1941), impulsores tanto de El Caimán Barbudo como de la revista Pensamiento Crítico, la cual ha sido totalmente digitalizada por la Fundación Bueno.

En 1966, al ser encargado Rolando Rodríguez por Fidel Castro de piratear publicaciones extranjeras bajo el sello de Ediciones Revolucionarias, Fernando Martínez Heredia[i] se convierte en director del Departamento de Filosofía. Es entonces que se decide sacar a la luz Pensamiento Crítico, como una revista teórica mensual del Departamento. Saldrán un total de 53 números, con una tirada mensual de 15.000 ejemplares. La publicación vivirá desde febrero de 1967 hasta junio de 1971.

El final de la revista fue una muerte anunciada. El 27 de septiembre de 1970, había recibido arteros ataques contra sus contenidos y actitudes de los editores, por parte del comandante Raúl Castro, esto lo hizo el entonces ministro de las Fuerzas Armadas en sus conclusiones de la Segunda Reunión de Organización del PCC en las FAR. Bueno tiene la amabilidad de leernos en su charla algunos de los más álgidos fragmentos del poco conocido discurso de Raúl Castro.

Paradójicamente, en febrero de 2017, cuando el país se encontraba bajo el mando único de Raúl Castro Ruz, se realizó en La Habana una conmemoración de los 50 años de Pensamiento Crítico. En el coloquio participó Fernando Martínez Heredia, quien fallecería poco después. Así serían los malabares hechos para poder rememorar aquella publicación sin señalar al responsable más evidente de su desaparición. Las ponencias presentadas pueden ser consultada en la página de “La Tizza. Cuba”[ii]

Por la cantidad de datos que nos ofrece Bueno, vale la pena escuchar sus palabras. Pero he de alertar al virtual oyente, que a la hora de interpretar situaciones y sacar conclusiones el expositor todo lo estropea. El conferencista, por las simplezas que enuncia, parece emular por momentos con aquellas caricaturas de peninsulares tontos, creados por Juan Padrón, para sus series sobre “Elpidio Valdés”. Figuras, por cierto, traídas a colación, sin ton ni son por Bueno dentro de su conferencia.

La facilidad con la que Bueno usa término “gusanera”, para referirse acríticamente a víctimas del totalitarismo cubano es mucho más propia de fascistas de izquierda, que de un filósofo “materialista”, no comprometido con esa tendencia. Es más, la Fundación Bueno que parece andar a la gresca con todas las izquierdas de su propio país, ah, pero cuando de Cuba se trata la tolerancia es otra.

Y la misma falta comete, pero a la inversa, cuando en un acto del peor “buenismo” denomina eufemísticamente “funcionarios” a los represores, que son expuestos por Juan Antonio Blanco, director ejecutivo de la Fundación por los Derechos Humanos en Cuba, otro miembro del antiguo Departamento de Filosofía, al que Bueno se refiere, sin mucha comprensión de su parte con relación a la ruptura con el régimen. Tal parece que el presidente de la Fundación, tan versado en temas cubanos, aún no se enterado de lo ocurrido el pasado 11 de Julio en la isla de sus encantos.

Como si de algo malo se tratara Bueno acusa a los editores de Pensamiento Crítico, de antisoviéticos, pero no parece molestarse de que tras la disolución del Departamento y como el mismo reconoce, miles de jóvenes fueran enviados a la URSS para formarse en la filosofía imperante y luego imponerla en las cátedras de Cuba. No parece inquietar al bueno de Bueno, que desde entonces no exista la oportunidad para los cubanos de contar con un propio espacio para crear una filosofía, aunque sea de izquierda, no sujeta al poder, es decir de tener sus propios “Gustavos Buenos”, mucho menos que puedan contar con fundaciones o cátedras que ningún militarote pueda mandar a cerrar.

El poco conocimiento del proceso, que sucede a la expulsión de la enseñanza de los profesores del departamento, se nota cuando Bueno reduce a dos, las diferentes especialidades dentro del marxismo que reciben los cubanos que estudiarán dentro de la antigua URSS. Estas en realidad eran: Economía política, Materialismo histórico (como una teoría filosófica de la historia y la sociedad) o Dialéctico (como una teoría filosófica de la naturaleza y las ciencias), y Comunismo científico, las cuales se estudiaban en diversas universidades soviéticas, aparte de ellas había un curso especial de marxismo-leninismo en la Escuela de Cuadros del PCUS.

La guinda la coloca el conferencista al darle la razón a Raúl Castro en los argumentos utilizados durante la fatídica Segunda Reunión de Organización del PCC en las FAR, con los que se justifica el aplastamiento de la revista Pensamiento Crítico. Bueno lo hace otorgándole a Raúl la condición de auténtico marxista, como también según él lo era el Che, y a los jóvenes miembro del Departamento de Filosofía, la de intelectuales arrogantes y su vez manipulables por fuerzas oscuras occidentales.

Aquí Bueno, tan materialista él, hace gala de no entender nada de las fuerzas reales que determinaban lo que estaba pasando a nivel ideológico en la Cuba del momento. Se trataba de imponer por decreto burocrático el pensamiento oficial soviético en el país, como expresión de la total dependencia de la isla al llamado “socialismo real”, el único que podría salvar al régimen de las consecuencias del fracaso de la zafra de los 10 millones. Olvida o desconoce el filósofo español, que salvo en casos excepcionales, como los de Nicaragua o Colombia, Cuba también claudicaba en ese momento como promotora de guerrillas en América Latina, algo que había puesto en crisis estructuras políticas soviéticas en el continente, al romper los partidos comunistas entre foquistas y oportunistas. En este sentido la revista Pensamiento Crítico, había sido una herramienta fundamental, pues su contenido, si bien nada tenía de crítico frente al estilo de sociedad que se construía en Cuba, sin lo era en referencia a las sociedades latinoamericanas, sugiriendo a menudo la transformación radical de aquellas por la vía armada, no por la vía de la espera eterna que preconizaban los partidos manejados por Moscú.

Este es elemento material de la historia que se le escapa a Bueno. No se trata de idealizar a aquellos jóvenes profesores cubanos condenados por Raúl Castro, sin duda alguna con la anuencia de su hermano, más cuando tras el castigo siguieron, en general, lamiendo  la mano del amo, pero tampoco de justificar como hace Bueno, de justificar la acción de aquella mano, para conseguir la desaparición de la última alternativa a ese marxismo soviético por el que la fundación Bueno siente extraña predilección, al punto de contar, ya no solo con marxistas clásicos, sino también con algún estalinista confeso dentro la congregación.

Pero tampoco hay que sorprenderse mucho. Si bien hay un trabajo intelectual no desechable del todo, por ejemplo, en la lucha por la unidad hispana o contra las ideologías postmodernas, en lo que se refiere a Cuba, el buenismo hierra como el que más. Al final La Fundación Bueno tiene por modelo el modo en que se organiza institucionalmente la filosofía en la isla, es decir de manera vertical, dogmática y sectaria. De ahí las buenas relaciones que ha sabido cultivar con los filósofos oficiales cubanos desde hace años, como se deja entrever en la misma conferencia.

Me gustaría ver qué dirían el conferencista de marras, si Sánchez, el presidente de gobierno más Raulista que ha habido en España, mandara un día a cerrar la Fundación Bueno, usando para ello los mismos argumentos que usó Raúl Castro contra aquel departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, argumentos, que, en lo que se refiere a engreimiento intelectual, se ajustan muchos más a los personajes que vemos en el video de la mencionada Fundación que a los de aquel departamento de La Universidad de la Habana, venido a menos 50 años atrás.

Referencia digital:

[i] https://www.sinpermiso.info/textos/fernando-martinez-heredia-1939-2017-un-homenaje-a-uno-de-los-grandes-del-pensamiento-revolucionario

[ii] https://medium.com/la-tiza/pensamiento-cr%C3%ADtico-hervores-de-medio-siglo-be9f8a4cf232

Carlos Manuel Estefanía Aulet.

Nacido en La Habana en 1962, realizó estudios de Filosofía en las Universidades de La Habana y Moscú, licenciandose en 1987 en la especialidad de Materialismo Histórico. Posteriormente hizo estudios de postgrado en economía, relaciones internacionales, periodismo, lingüística, teoría de la comunicación y semiótica. Así mismo recibió cursos por encuentro en la Facultad de Derecho en la Universidad de La Habana, en materias tales como: Historia del Estado y el Derecho, Teoría del Estado, Derecho de Familia, entre otras.

En mayo de 2009 recibió el título de Magister en Pedagogía del Español y de Ciencias Políticas por la Universidad de Estocolmo.

Radica en Suecia desde 1993, donde fue fundador e integrante de la directiva de la Sociedad Académica euro cubana, así mismo se desempeñó como presidente de la Asociación de Graduados Extranjeros en Suecia. Ha sido además miembro de la Asociación de Corresponsales Extranjeros en Suecia (PROFOCA) y del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio.

Como parte de su labor docente ha impartido cursos de teoría socialista, semiótica, Comunicación, Filosofía, Religiones y Lengua Española. Pertenece actualmente a la Federación Nacional de Maestros de Suecia.

Es autor del libro. “Pasión y Razón de Cuba”, así como de: “Y Juanes cantó en La Habana”. Igualmente ha participado en las antologías: “Cuba: Miradas Cruzadas” y “El Libro Rojo del Marxismo Cultural”.

Fundó en 1994 la revista Cuba Nuestra y ha publicado artículos en diferentes medios de comunicación impresos y digitales de Europa y América. Ha colaborado con emisoras radiales en Cuba, así mismo ha realizado y conducido programas radiales emitidos en Estocolmo y en Miami.

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2 Comments

  1. Pingback: De como Bueno se vuelve malo por falta de “Pensamiento Crítico” – – Zoé Valdés

  2. Ulises Fidalgo

    Será tan difícil aceptar que los cubanos son personas normales y que su dignidad es más importante que cualquier obseción intectual. Acallar a las víctimas para sostener una tesis filosófica es ir contra la realidad, y se llama a sí mismo materialista.

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