Ácida

Por Zoé Valdés.

De toda la vida me ha gustado chupar limón. El limón me deja una sensación en la boca y en el cuerpo sólo comparable con un beso largo en los labios del hombre que tanto has deseado. No sé porque a la gente en la literatura le gusta leer eso de «beso dulce» o la «besó dulcemente», cuando en verdad los besos son salados y, si duran lo suyo, resultan exquisitamente ácidos; pura química.

En contadas ocasiones han dicho de mí que soy ácida, lo que agradezco. Porque lo soy. Debo decir que es el piropo más elevado que me han ofrendado. La inteligencia suele ser ácida, corrosiva, insuperablemente acidulada y acre, si es en efecto una inteligencia matemáticamente lírica, como debiera ser. Recuerden a Poincaré: «Al final de cada una de mis ecuaciones me está esperando la poesía…», y tal… Tanta ecuación para que al final lo que le espere sea la poesía, ¡hay que ver…!

Yo vivo eso de ser asimilada como ácida de la misma manera que asumo una cierta condescendencia ante la crueldad y el abuso de los que en un momento ayudé o apoyé, la indiferencia más lacerante (lacerante hacia ellos) me asiste en estos casos. Siento una profunda piedad por la gente que se cree superior y desprecia a los demás desde un pedestal construido con falsas expectativas y estridentes delirios de grandeza.

Soy ácida, aunque santa, todo sea reconocido. Una antigua sata ácida que devino santa a fuerza de aguantar educadamente esquinazos y guantazos. Pero no porque sea santa dejaré de ser ácida hasta hundir el dedo en la llaga y hacer que supure la ajena, mediocre amargura, y mala educación disfrazada de tocinillo del cielo demasiado edulcorado para mi gusto, e inclusive insosteniblemente mojigato.

Soy ácida, ¿y qué?

Ahora, disculpen, voy a cortar a la mitad un limón de esos amarillos y zangaletúos para chupármelo hasta el gollete y que se me engurruñen las encías, me entre al mismo tiempo un escalofrío bucal que me sacuda toda entera como si me hubiera bajado Oshún en paños menores, hasta que por fin me ataque en la sien la punzada de la parisina.

Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y Directora general de ZoePost.

11 Comments

  1. Échale limón, querida, que la libertad no tiene precio. Lo demás es buenismo barato, cliché, pose y regggaeton.

  2. Victir Fernandez

    Exquisito texto.
    ¡Brava!

  3. Heidys Yepe

    Genial Zoé, siempre genial!

  4. Justo A Ruiz

    Como dicen los yumas: «that’s the spirit!» Un aplauso y un beso de viejo (que seguro no es acido ya)

  5. Disfrute tu acida sata santidad hasta el collete!
    Gracias.
    Abrazo

  6. Maria Elena

    El limón tiene grandes poderes, nos libra y nos aleja de todo lo malo que hay en este mundo. Tu sigue acida, la acides nos hace libres. Besos

  7. Alejandro González Acosta

    Será cierto entonces, mi Zoeño querida, que «la base de todo es el limón», como dijo el Canelo? Te estará leyendo él a escondidas de la Maritornes de su muje?

  8. Divertido y acido. Como me gusta.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*