Sociedad

La alquimia entre dos almas

Por Gloria Chávez Vásquez.

Los amigos que perdemos no reposan en la tierra, están sepultados en nuestro corazón.

Anónimo.

Decía el poeta francés, Paul Bourget, que una amistad noble es una obra maestra a dúo. En la metafísica, la amistad no es tan solo un vínculo social o emocional sino, además, un fenómeno ontológico: el ser y su relación con el otro. Es una alquimia entre dos almas.

La amistad, según Platón, trasciende la presencia física. El ser del amigo como tal, es independiente de su presencia concreta y se define por su valor intrínseco. Es un bien absoluto que se desea por sí mismo.

C.S. Lewis, comparaba la amistad con el arte o la filosofía. No es una necesidad biológica, sino del alma; de esas cosas que le dan valor a la vida. La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas. Ni el tiempo ni la distancia rompen los lazos de una amistad verdadera.

En días como estos, cuando la gente cree que es la polarización política o religiosa, o las diferencias de opinión lo que terminan una amistad, lo cierto es que, se es o no se es amigo. Y uno que pretenda serlo, es un amigo falso y se equivoca, porque es el narcisismo o egoísmo del fanático, lo que coloca sus creencias y necesidades personales por encima de la amistad.

 

Ilustraciones Gloria Chávez Vásquez

¿Quién es un amigo?

Son muchas las diferencias entre un amigo, un conocido, un socio o un cómplice. Pero abundan los ejemplos en la literatura clásica, que describen la amistad como uno de los grandes bienes de la humanidad. Tanto los griegos como los romanos veían al amigo como a un hermano elegido con el corazón. Aún hoy en día damos por cierto que un amigo es alguien que lo sabe todo de ti y aun así te quiere. Es uno que celebra tus victorias como si fueran suyas. Te dice la verdad y lo que es mejor para ti. Te ofrece apoyo emocional y social, esencial para tu bienestar psicológico.

Hellen Keller, la escritora estadounidense, ciega y sordomuda, escribió que prefería caminar con un amigo en la oscuridad que sola en la luz. Ralph Waldo Emerson, el autor de Walden, consideraba que la amistad genuina es reciproca. Un amigo sincero te tiende su mano, aunque no la merezcas. Es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino.

Más allá de la familia están aquellos con quienes compartimos anhelos. Los amigos son personas que siempre están ahí, que te quieren, y te hacen sonreír. La empatía es la señal irrefutable de una amistad sincera. A veces basta el abrazo de un amigo para dar sentido a la vida. Las mejores amistades son aquellas en las que encontramos afinidad; hay mucho potencial en dos amigos creativos, porque su amistad los inspira y hace que sus ideales mutuos se realicen. Un buen amigo, te proporciona, además, un espacio seguro para compartir preocupaciones, alegrías y experiencias, y aliviar así el estrés y la ansiedad. Es alguien que te da total libertad para ser tú mismo.

Desde un punto de vista psicológico, las amistades fortalecen la autoestima y la autoconfianza. Saber que alguien se preocupa por nosotros y nos acepta tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos, refuerza la percepción positiva de uno mismo. Los amigos nos ofrecen diferentes perspectivas y consejos que pueden ayudarnos a enfrentar desafíos y tomar decisiones importantes en la vida.

 

Ilustraciones Gloria Chávez Vásquez

 

¿Qué es la amistad?

Los psicólogos creen que la amistad es una relación más difícil de encontrar que el amor. Es una conexión sutil y delicada que radica más en el espíritu que en lo material. Si bien es cierto que todos tenemos por lo menos un amigo, resulta difícil para el cerebro establecer vínculos que perduren a pesar de las adversidades.

La amistad no tiene que ser intensa. Ni cotidiana, como el matrimonio. No hay amistad más pura que la que surge sin interés ni expectativas. Por eso las personas que se distancian por ese cuento de la ideología o de la polarización reducen su nivel y estatura en la escala de valores y jerarquías amistosas. La polarización en sí es el momento es una culminación y un comienzo; es la oportunidad de conocer quién es quién, cuál es su nivel de inteligencia y si tiene talento para confrontar las diferencias y obstáculos que encontramos en la vida.

El simple hecho de cultivar las amistades nos hace más saludables. Relacionarnos con otras personas a las que queremos nos mantiene positivamente más activos. Las personas con redes sociales sólidas tienden a tener sistemas inmunológicos más fuertes, menos problemas cardiovasculares y una mayor longevidad.

La experiencia nos comprueba que, tener amigos requiere algo más que una simple compañía. Es una relación afectiva que se da entre dos o más personas a las que une algún tipo de afinidad. La verdadera amistad es un lazo que el tiempo no desgasta, sino que fortalece. Un verdadero amigo nos da un sentido de pertenencia y conexión, que nutre nuestra mente y nuestras emociones. Según Ramón de Campoamor, es un amor que no se comunica con los sentidos.

Entre los proverbios chinos conocidos, prevalecen los de Confucio, acerca de la amistad: Quien entiende tu silencio, es mucho más valioso que el que solo escucha tus palabras. El afecto entre amigos nace de la admiración mutua y del respeto compartido. Un amigo de verdad, te ayuda a encontrar la luz, incluso en la noche más oscura. No siempre te da la razón, sino que se atreve a corregirte con amor.

 

IIustraciones Gloria Chávez Vásquez

¿Por qué es tan importante la amistad para la existencia humana?

Socialmente, la amistad fomenta habilidades de comunicación, empatía y resolución de conflictos. Las interacciones amistosas enseñan a negociar, a comprometerse y a respetar las diferencias, lo que es fundamental para el desarrollo de relaciones saludables. La amistad nos proporciona alegrías y reduce las angustias.

En sus diarios, la escritora Anaïs Nin anotaba que cada amigo representa un mundo dentro de nosotros, un mundo que tal vez no habría nacido si no lo hubiéramos conocido. Contrario al amor, que a veces hiere el alma, la amistad es provechosa porque alivia el dolor emocional. Un buen amigo nos ayuda a reconstruir nuestro ser, no lo daña. Es el refugio invisible en el que encontramos paz cuando el mundo afuera se desmorona. Es un bálsamo en medio del caos. Un amigo no es quien seca tus lágrimas, sino quien evita que las derrames. El amigo fiel es medicina de vida y de inmortalidad (Eclesiástico 6:16).

Para aceptarse, nada hay como contar con el apoyo de los amigos. Caminar, conversar, tomar un café, escuchar música, hacer un viaje, son placeres que se disfrutan doblemente junto a tus amigos.

Lo que no es la amistad

Para Epicteto, el filósofo griego, el sufrimiento humano se origina cuando un individuo quiere dominar la conducta, las decisiones, la presencia de los demás, incluso la vida de quienes ama. Desde el punto de vista estoico, la amistad no se basa en la necesidad de controlar al otro, sino en la capacidad de acompañarlo sin exigirle permanencia absoluta.

Cervantes creía que la verdadera amistad no da pie a la sospecha, pero una traición es suficiente para terminar cualquier relación. El diplomático italiano, Carlo Dossi, aseguraba que un amigo falso es como la sombra que nos sigue mientras dura el sol. Y es que es en la prosperidad, que aparecen muchos amigos, pero es en la adversidad, que sabemos quiénes son los verdaderos.

Por último, es bueno saber que la amistad no se alimenta de promesas ni de actos de fe: tienes que aprender a merecerla. Al final, como decía Martin Luther King no recordaremos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos.

 

Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos. Su más reciente novela Mariposa Mentalis está disponible en Amazon.com; Buscalibre.com y Verbum.com

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