Savoir-faire et Savoir-être

Por Ángel Mendoza Camejo.

Hay cosas que tienen que ser llamadas por su nombre, aunque este sea en otro idioma, y entre ellas el <<saber hacer>> y <<el saber estar>>.
Si ayer -a la vez que me vanagloriaba- bromeaba en Twitter sobre el meme que se refiere a los que nacimos en los años ’50 del pasado siglo.

Hoy, a los pocos minutos de haber leído en el periódico Zoepost.com “AC/DC”, un excelente escrito de Catriel Leiras, sintonizo el canal 24Horas de Televisión Española y me encuentro, como parte de la sesión matutina de la reunión en el Congreso de los Diputados de este país, a un diputado, del PP, que -desde su escaño- grita a otro, de Más Madrid, que estaba haciendo uso de su turno de palabra: “Vete al médico”.

Luego se disculpó a través de Twitter

Es cierto que – y dados los tiempos que corren, con más razón aún- a cualquiera se le va la olla, estamos todos, todas y todes un mucho hartos ya, de la situación que nos están haciendo (mal)vivir y de los políticos que (bien)viven a costa y a pesar de.

Y, sobre el saber hacer/saber estar, recuerdo ahora dos anécdotas, ambas personales y de los cubanos años ’70.

La primera: Por esos años almorzaba yo en un comedor obrero, donde también lo hacían personas de varias empresas diferentes. Era un salón enorme lleno de mesas, bullicio casi italiano, y en una de las paredes, a la entrada, había dos lavamanos. Cada día saludaba yo a una hembra de muy buen ver que desde el primer momento me llamó la atención y que no conocía pero quería conocer; ella a veces contestaba el saludo sin muchas ganas, otras pasaba de mí, hasta un día en que coincidimos ambos lavándonos las manos y le dije, respetuosamente:

  • Chica ¿no habrá forma de mejorar las relaciones entre tu y yo?

Casi se mea de risa; y, a partir de entonces conversábamos a diario y, tiempo después, hasta llegamos a tener una corta relación sentimental, pirabeo incluido.

La segunda: Cuando empezó Cuba a abrirse al turismo trabajaba yo de asesor/consultor en Control de la Calidad para un Ministerio, había escrito/publicado un libro sobre calidad del producto turístico y en una ocasión fui invitado a una especie de encuentro/reunión en la cayería norte del centro del país; éramos alrededor de 20 personas, entre ellos el sátrapa Fidel Castro y, por supuesto, algunos personajes del Comité Provincial del Partido Comunista de Ciego de Ávila y de Camagüey. Sucede que tocó el turno de que un arquitecto local, con más plumas que un avestruz, la verdad sea dicha, expusiera algunos de sus proyectos de hoteles para dichos cayos. Mientras el grácil y afectado chico estaba en su exposición, un personajillo de ilustre apellido camagüeyano pero que era miembro encumbrado del partido comunista de la región, con ganas quizás de halagar la vena machista del otro, se acercó a Fidel y le dijo bajito, pero muchos lo escuchamos:
– Comandante, el arquitecto es mariquita.

Y Fidel le contestó, rotundamente y con cara muy seria:
– Pero qué bien preparado está y cómo sabe de lo que está hablando.

¡Suábana!, pensé yo. Merecido lo tienes por querer congraciarte.

Ángel Mendoza Camejo es ingeniero químico y freelancer.

4 Comments

  1. Félix Antonio Rojas G

    Grande Máster Ángel 🤘🇨🇺🤘…

  2. Pingback: Savoir-faire et Savoir-être – – Zoé Valdés

  3. Soy de la generación de la SFcarastrifista desde HP Ballard, Clarck y la Patrulla X y dónde el mundo que ahora vivo era una lejana distopía que hoy es una realidad. No solo por el Gran Hermano, sino por las mascarillas, los asaltos y la gente convertida en masa. Individuos que han dejado de pensar para sobrevivir
    Si soy de la Generación de la Superación

  4. Luis Mac-Beath. Luant.

    A ese «cuadro» chicharrón le viene como anillo al dedo, el guaguancó que dice: Rindes más que un Ford – Rindes más que un Kapetrés _ Rindes más que un Chevrolet- Como rindes tú!!!!. Buenísimo, Ángel!

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