EDITO

San Isidoro ‘again and again’

Fiesta de la pobreza eterna. Obra de Walfrido Hau

Por Ulises Fidalgo.

Esclarecedora la entrevista que le propinaron al socialista Cuesta Morúa en el Canal de Yamila. Al final el político fue convidado a definir lo que era “economía social de mercado”, y claro, se enredó. No se puede definir a una puta virgen, o un Papa luterano. Lo que se entiende es que te quieren colar gato por liebre, o liebre por gato. El gato de Deng Xiaoping: “No importa si el gato es negro o blanco, mientras pueda cazar ratones es un buen gato”. Esta frase que bien podría ser un alegato a la meritocracia antirracista en el ámbito gatuno, no es más que el engaño liberticida con el que el Partido Comunista Chino tiraniza a su pueblo. La utilidad del gato es que sirva al Partido Comunista para mantenerse en el poder. Capitalistas funcionales al Socialismo. Eso ya estaba inventado, le llamaron Fascismo, pero es el legado del Canciller Von Bismarck.

Claro que Cuesta Morúa iba a invocar a Alemania. Es imposible hablar del socialismo sin mencionar a Alemania. De allí salen todos. Alemania se fundó socialista. Tras matar a Dios y a la tradición, divinizaron al Pueblo. La “Kultura” sustituyó al Espíritu Santo, y elevó al Pueblo alemán hacia la Gracia nacional. Eso fue la Kulturkampf (a propósito, cuidado con el término “guerra cultural”). El Pueblo ahora requería un sacro Estado alemán, y así sobre esa idea se desembocó en el nacional-socialismo. Imposible evitar pleonasmos. Algunos dicen que el mundo moderno es anglosajón, pero lo que se expandió fue la filosofía alemana, hasta el punto que parece que no hay otra. Y lo hicieron a voluntad. Algunas veces con guerras, y en la mayoría de las ocasiones de modo siniestro.

Por estos días en España se celebra la proclamación de la Constitución más o menos vigente, redactada a principios del reinado de Juan Carlos I. Al final de Franco el régimen había caído en una crisis de legitimidad. El Franquismo se justificaba en la defensa de los valores católicos, pero la Iglesia Católica le había quitado el apoyo. Ya Roma había empezado su permanente caída hacia el luteranismo, ese otro invento alemán. La manera que encontraron las élites del tardo-franquismo para superar tal situación, fue buscar el reconocimiento internacional. Para ello había que transitar hacia una Democracia, simulando un consenso entre las distintas fuerzas políticas, pero había un problema. No había tales distintas fuerzas políticas. Hubo que crearlas.

La única oposición ligeramente perceptible que tenía el Franquismo eran los comunistas dirigidos desde Moscú, y algunas bandas terroristas como ETA o el GRAPO, también apoyadas por la Comintern. Castro, para ser preciso. En aquel contexto de la Guerra Fría los gobiernos occidentales temían, que en el desorden del cambio de régimen, España cayera en la órbita de la URSS. A Portugal casi le ocurre, y sus abandonadas colonias en África, cayeron del otro lado. Conocemos la historia: Angola, por ejemplo.

A través de sindicatos alemanes y con dinero de ciertos servicios secretos como la CIA se intentó la resurrección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el cual tras algo menos de cuarenta años de dictadura-vacaciones había quedado casi extinto. El “neo-PSOE” debía sacudirse su retórica marxista y acomodarse a la socialdemocracia, otro invento alemán. Algo parecido a lo europeo. Lo cierto es que no iban a arreglar al PSOE para una democracia, sino que iban a instaurar una social democracia para el PSOE. Tendrían una Constitución “social de mercado”, donde la derecha sería un mero aliviadero para canalizar tensiones. Un partido para recibir insultos y bofetadas. El Partido de las Patadas.

Entre los escasos socialistas de entonces, encontraron a un joven sevillano, cuyo seudónimo de clandestinidad era Isidoro, pero que en su documento de identidad figuraba el nombre de Felipe González. La operación de reconstruir al PSOE fue un éxito. De pronto los españoles comenzaron a creerse que eran socialistas y europeos. Sin darse cuenta de que eso a lo que llamaban Europa, era un conglomerado de nacionalismo que surgieron contra España. El PSOE actualmente pacta con todos los enemigos de los españoles. Roba, confina, ataca las tradiciones de los españoles. Y esos aliados europeos, por su parte, se dedican a proteger a secesionistas, terroristas, golpistas. Todo lo que ataque a España encuentra compresión entre alemanes y sus europeos. Conocemos el mito: Europa jineteando al Toro.

Nos andan buscando un Isidoro con su constituyente social demócrata. La ventaja que tenemos comparado con los españoles, es que los cubanos no estamos demasiado entusiastas con la modernidad, ni tenemos ninguna Europa a donde aspirar, y lo fundamental, nuestros Isidoros están más preocupados por gastar Grants, que por llevarnos a la socialdemocracia. La corrupción como ventaja.

Ulises Fidalgo es Profesor de Matemáticas de Case Western Reserve University.

Walfrido Hau es un pintor cubano.

7 Comments

  1. Pingback: San Isidoro ‘again and again’ – – Zoé Valdés

  2. Magnifico articulo muy bien explicado, claro y sencillo, para su comprension, el mejor punto del articulo (todo esta bueno..) es el ultimo parrafo, que para los defensores de la nada serà un puño en el estomago nunca mejor dicho , eso es lo que hay

  3. Andrés Roseñada

    Excelente análisis de una realidad que pende sobre nosotros como una espada de Damocles.

  4. Alejandro González Acosta

    El PSOE no puede negar la cruz de su parroquia, el de hoy como el de 1934. No cambian. Pueden fingir que cambian, pero al final se quitan la careta y surge su horrible rostro real.

    • Ulises Fidalgo

      Es partido del régimen actual. Así como lo es el PRI para el régimen que hay en México.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*