¿Quién es Ailer? (2da parte). “O eres o no eres”.

Por Ray Luna.

Ailer es la voz vital de la historia, un testimonio hasta ahora inaudito, la prueba  que siempre conviene hacer un alto en el camino —el presente— y mirar hacia atrás. Ver las cosas distantes ayuda a colocar cada pieza en su lugar, a mirar el hoy con justeza.

La voz de Ailer —diáfana, sosegada y serena— es la entonación de la verdad: sin paños tibios, sin disimulos, sin tapujos, sin hipocresía. Como diría el poeta “cruel only to be kind”. 

Si tú, mi lector, acaso creas esta segunda parte sea insuperable, te equivocas. Si creyera que cada personaje, cada momento de importancia en la vida cultural y política de Cuba narrada en la voz de Ailer en esta sección se agotaría en una tercera, cometería un muy grave error. 

De antemano pido disculpas por intervenir más de lo debido en ciertas ocasiones; mas no me fue posible obtener tanto sin dar nada a cambio.

Ailer González Mena con el líder anticomunista polaco y ex presidente de Polonia Lech Walesa

 

Cuéntame qué hiciste al terminar tus estudios de arte y cómo llegaste a La Habana. Qué bueno que menciones el tema del bien, luego quiero volver a eso porque tengo para mí que la familia proporciona una estabilidad emocional que refuerza, solidifica una serie de virtudes que de otra manera cuesta mucho esfuerzo inculcárselas uno mismo.

Al terminar Arte trabajé en una galería de en Santiago de Cuba, allí tenía una especie de grupo de pintura para niños, coordinaba y curaba exposiciones, guiaba las visitas a las exposiciones que se exhibían, y atendía el registro del creador que es una especie de archivo en el que te otorgan una numeración y por el que se cotiza una cuota al mes, y es lo que autoriza a artistas graduados de escuelas de arte y artesanos de la ACAA a comercializar su obra.

¿Cómo llegué a La Habana? En tren, (risas)…

Oiga nagüe, deje la guara y responda la pregunta con propiedá (risas)… 

Decidí irme a La Habana porque Santiago me asfixiaba. Una tarde entré al patio de la UNEAC y vi a los tres tristes poetas y artistas de la ciudad en lo mismo de siempre, alcoholizándose, envejeciendo y me dije: “Me voy antes de cumplir los 30 años de este lugar, aquí ya no tengo nada que hacer”, y me fui. Una amiga francesa me había comprado una pintura pequeña en 70 dólares y con ese dinero partí. Para un oriental irse a La Habana puede ser tan duro como exiliarse. Fueron años de trasiegos, de búsquedas, de agarrarte de una ciudad ajena, de abrir la mente, de andar sin un kilo en el bolsillo, llena de incertidumbres, de extrañar a la familia, de montarte en cualquier cosa para ir a verlos, pero realmente una de las mejores decisiones de mi vida. En La Habana crecí definitivamente.

¡Ok. Un momento, que se quema el instrumento! ¿Te fuiste así nomás, porque sí y ya? ¿Tenías al menos dónde dormir? ¿Eso qué tiene que ver con el teatro comunitario y esas cosas? Háblame de esa etapa de crecimiento porque suena bastante interesante. Ya sé que no para ti pero, por favor, entiende que la gente que te ha seguido todos estos años —porque conectó contigo desde que te vio en Sats— seguramente querrá saber más de la persona real, el ser humano detrás de Ailer González Mena. Sobre todo el público que lleva años lejos del ajetreo desgastante que es vivir allí.

Una de mis mejores amigas se había ido meses antes a La Habana; otro amigo santiaguero que vivía hacía un tiempo allá se marchó a España y le rentó su casita en Guanabacoa por apenas 15 cuc, que en ese momento nos parecía una millonada (y difícil de conseguir). Era un espacio pequeño, una salita, cuarto, cocina y baño en un interior, allí pasé algún tiempo. También tuve novios y viví otro poco con ellos, y así pasé por varios alquileres en zonas diferentes de La Habana, que terminé conociéndome mejor que Santiago. Encontrar dónde vivir en La Habana es una de las grandes angustias para el que decide aventurarse a inmigrar.

En aquel tiempo, a principios del 2000, resultaba muy difícil para el oriental en La Habana conseguir trabajo, el decreto 217, otra de las violaciones del castrismo, prohíbe explícitamente la libertad de movimiento. Son los orientales los que más sufren esta especie de xenofobia decretada por el régimen. Si no tienes una dirección de La Habana en tu carné de identidad, no puedes trabajar y quedas expuesto a que te deporten a tu provincia. Años después, era esa, una de las amenazas constantes de la seguridad del estado cuando me arrestaban.

En esos primeros años en La Habana, para sobrevivir, le daba mis pinturas a una muchacha que hoy vive en España y trabaja para un portal del tema Cuba. Ella tenía un pequeño puesto de venta y me ayudó a vender algunas. Otra amiga me dio la idea de vender refrescos en la feria de artesanos de la Catedral y me regaló una caja de botellas vacías, los refrescos los compraba a dos pesos, y a los artesanos de la Catedral se los revendía frío, en cinco. Ahora me resulta muy simpático, pero tenía que echarme a cuestas una mochila con 24 botellas de refrescos. Iba a pie desde Centro Habana hasta la Catedral a venderlos, en días alternos, y eso me aseguraba un dinerito extra. Una amiga me daba tremendo chucho, decía que andaba con una motomochila como las de los fumigadores contra el Aedes (risas)…. luego la misma amiga del alquiler me “resolvió” un trabajo en la AHS nacional (Asociación Hermanos Saíz)  donde ella trabajaba, ubicada en un edificio detrás del Pabellón Cuba, en La Rampa. En ese tiempo el hoy connotado Alpidio Alonso era el presidente y Luis Morlote, que también ha escalado a un nivel superior de chivatería, era vicepresidente. Para quienes no teníamos dirección de La Habana existía un sistema de pago a través de becas. Allí trabajé unos meses en el equipo de producción de eventos, dígase conciertos, festivales, exposiciones, realmente era un lugar para la holgazanearía y la conversadera más que otra cosa. Ahí te das cuenta cuánto dinero invierte el régimen en subsidiar ese tipo de organizaciones. Existía una oficina con un teléfono desde el que podíamos llamar sin costo a provincias, todo el mundo se despachaba. Alpidio entraba en cólera cuando llegaban las cuentas que eran altísimas. Yo aprovechaba para hablar cada día con mi casa; a veces sólo me aparecía allí para llamar, no había mucho que hacer. Cada lunes teníamos una reunión —con Alpidio y Morlote— para ¨analizar¨ lo realizado, o coordinar  próximos eventos. Estando allí preparé una exposición de carteles del Festival de Rap, y para la inauguración ¨colé¨ a OMNIZONAFRANCA, era un grupo singular, se comportaban de manera contestaria,  hacían performances públicos, mezclaban rap y poesía urbana. Cada diciembre realizaban un festival de poesía y una peregrinación con un garabato gigante al rincón de San Lázaro. Ocuparon un espacio en la casa de cultura de Alamar, del que más tarde fueron desalojados bajo un operativo policial y Brigadas de Respuesta Rápida comandadas por Fernando Rojas.  Este grupo, junto a Porno para Ricardo, era  seguido muy de cerca por Alpidio, que aún no se mostraba tan talibán y fingía mediar entre la oficialidad y la alternatividad, lo que hacen al final todas las organizaciones castristas: controlar cualquier tipo de manifestación o pensamiento disidente, censurar a unos y comprar a otros con premios, becas, facilidades de viaje, etcétera.

Alpidio me advirtió que si OMNIZONAFRANCA decía algo indebido en esa inauguración, sobre mi recaerían las consecuencias y, por supuesto, hicieron su performance, dijeron lo “indebido”, me llevé mi refriega, y a los pocos meses de ese asunto me dijeron que ya no podían tenerme allí. Como conozco a esos personajes, me divierte la ingenuidad de algunos, y de otros me indigna la complicidad al vender la idea que se puede dialogar con el Ministerio de Cultura, brazo represor y censor del castrismo. Me he reído por estos días con el ¨manotazo¨ de Alpidio,  le han dado una trascendencia desmedida, como no se la dan a otros atropellos serios y a los crímenes del castrismo. Alpidio es un “troncoeyuca”; Fernando Rojas, un cancerbero del régimen, y su hermano que vive en Mexico, otro rojísimo que aparenta ser disidente, es buena pieza. Ahora mismo maneja agendas y actorcillos del “periodismo independiente” de la izquierda globalista, desplegados dentro de Cuba y financiados además por Soros. Para mi, es uno de los agentes del reformismo neocastrista que se está instalando… Bueno, me fui del tema. Tú sabes, enseguida me conecto (risas)…

Después trabajé en un paladar por el Casino Deportivo. Una amiga manzanillera me habló de unos talleres de teatro espontáneo que impartiría una americana en la Habana Vieja ; te he dicho que era un tiempo de búsqueda, sobre todo espiritual y de muchas interrogantes a nivel interior. Esos talleres de teatro duraron casi un mes. Allí conocí nuevos amigos, la pasamos tan bien que decidimos continuar viéndonos para practicar y crear nuestra propia compañía, totalmente independiente. Realmente fuimos muy creativos,  activos y determinados. A nivel de grupo existía mucha empatía y nos apasionó esa manera de hacer teatro, fue uno de los tiempos más lindos de mi vida.

El teatro playback es pariente del teatro espontáneo y del psicodrama, me fascinó sobre todo porque aunque no tiene un fin terapéutico en sí mismo, como el psicodrama, que sí ofrece soluciones a un trauma o conflicto, el playback tiene más de ancestral, viene de la narración oral. Las personas cuentan sus historias de vida, y las ven recreadas de manera artística después de contarlas. Es hermoso, ofrece mucho conocimiento de ti y de los demás, te vuelve un observador, aprendes a escuchar, es muy intuitivo. Rápidamente comprendimos que podía ser una herramienta muy útil en el Gulag. Hablar libremente tiene un costo y estimular a las personas a hacerlo, a contar su historia, a mostrarse, me parecía una precondición para la desobediencia. Y claro, ahí se desarrolló también mi espíritu opositor, mi lengua suelta. Aunque nuestras funciones no estaban enfocadas en lo político, sí tenían siempre un matiz crítico hacia el régimen. En el grupo todos lo odiábamos y adquirimos una mayor conciencia de función en función. Nos presentábamos gratis donde hubiese oportunidad. Íbamos los últimos sábados del mes hasta el cine La Lisa, y en pleno portal hacíamos funciones públicas para los vecinos y transeúntes. Las historias en su mayoría se volvían descargas, quejas sobre la situación social, una tribuna de calle.

Ni recuerdo cómo logramos ocupar el último piso de una casa de cultura en Centro Habana, en la avenida Carlos III, una edificación —otrora majestuosa— toda desbaratada hoy día;  si mal no recuerdo, el propietario fue el mismo que construyó el Teatro Blanquita, que en una Cuba futura habrá que quitarle ese ¨otro nombre¨. En esa casona de Carlos III, sostuvimos durante un tiempo una pequeña función cada miércoles en la noche; llegaban vecinos, gente joven, amigos, hasta que un buen día se nos ocurrió celebrar el día de los Derechos Humanos con un performance público en el parque del Saúl Delgado, en el Vedado…

Oye, diste muchos tumbos pero fuiste a parar en algo siempre relacionado con las artes. Estuviste muy cerca de toda esta gente que ahora está dando mucho de qué hablar, por malas razones, obviamente. ¿Tú crees que trabajar para una “institución” como la AHS reforzó algo que ya sentías o de plano acabó por desengañarte. ¿Cuál es la verdadera perspectiva de la realidad de la gente que trabaja ahí? ¿Son todos unos hipócritas o hay algún creyente obcecado perdido por ahí? Alpidio es de Santa Clara, lo conocí de vista. Claro, dista hoy mucho del tipo aquel. ¿Tú crees que la gente se van enredando de tal modo que luego ya no sabe cómo salirse porque ya es muy tarde para dar marcha atrás o es puro y simple oportunismo? Morlote es de Santa Clara también, sé por experiencia que esta gente sueña con llegar a La Habana.

Trabajar en la AHS ese primer tiempo en La Habana, fue una manera de tener un salario estable y no me aportó ningún desengaño, nada que no supiera. Sabes que todo es escenografía, atrezzo. Pienso que la mayoría de los que allí trabajábamos lo hacíamos por lo mismo, excepto dos o tres, que sí confiaban en esa institución y en la sociópata idea de subvencionar y ¨encauzar¨ a los artistas jóvenes, sujetos no tan comecandelas pero sí muy izquierdosos; la mayoría de los artistas e intelectuales cubanos son de izquierda quieren reformar la dictadura, pero son sentimentalmente cercanos al castrismo. En los meses que estuve allí no recuerdo mucho movimiento político, salvo la tirantez con Gorki Águila y Porno para Ricardo. Habían sacado el disco que traía el tema dedicado a Alpidio, y el “No comas tanta p#%*@& comandante”, que escuchábamos muertos de risa  burlándonos de Alpidio, que no salía de una rabieta para entrar en otra, pienso que  que tiene una gran frustración por ser muy mal poeta.

¡Te voy a decir una cosa Ray, para mí en esta etapa —y venideras— resulta más peligroso un Rafael Rojas que un Alpidio Alonso! Hay de todo dentro del oficialismo y la institucionalidad castrista: hipócritas, oportunistas, cobardes, etcétera, pero sobre todo mucho mediocre, mucho ignorante soberbio, mucho “aldeano vanidoso”, sin ningún conocimiento de ideologías, de historia, de economía, absolutamente adoctrinados. No conciben que el socialismo no es perfectible, sus corazones laten al compás de ese ensueño, de ese futuro donde todo será mejor, porque es más fácil no asumir la responsabilidad del presente y su circunstancia.

El castrismo convirtió al cubano en un pueblo infantil, aborigen, de tanto mantenerlo inmerso en la ¨recolección, la caza y la pesca¨ les ha embotado el cerebro, enfocados en lo mas básico y perentorio. Un pueblo que dejó  de razonar, que se mueve por reflejos condicionados, vencido, sin fuerza para incidir en su realidad y con el pensamiento puesto en escapar. Todo el anhelo del cubano está en el horizonte. ¡Y ojo! No lo digo bajo ninguna superioridad, lo hago más bien con dolor. Yo siento compasión por los cubanos, por esa gente más llana que permanece adentro.

¿Estando allí conociste a la gente de Habana Abierta o eso fue ya en Sats? Porque, te creo que el país está completamente derrotado pero no totalmente vencido. Como siempre hay alguien o “alguienes” que de manera intuitiva comienzan a decir algo que se pasa de la raya. Yo mismo por un tiempo iba a los conciertos del Trío Enserie en la AHS de Santa Clara, grupo que Alpidio adoraba, porque creía que esa gente tenía un discurso auténtico y resultó que no. Como que una vez que el discurso artístico se “encauza” en el ámbito “institucional” pierde todo sentido.

No, nunca conocí a los Habana Abierta, ellos se fueron de Cuba mucho antes. Estando ya en Sats me comuniqué por Messenger con Boris Larramendi y sin mucha esperanza lo invité a participar en un evento para celebrar el Día de los Derechos Humanos. Increíblemente Boris aceptó, y armamos todo un plan secreto para que viniera desde España.

Déjame decirte, si quieres hacer algo dentro de Cuba, aunque sea una acción efímera, debes actuar bajo un estricto clandestinaje, que lo sepan apenas dos o tres personas de total confianza. Así sucedió con Boris Larramendi y su presencia en Estado de Sats aquellos días de diciembre de 2013. También vino esa vez desde España, el artista visual Aldito Menéndez, que sí fue arrestado tratando de llegar a SATS. Lo metieron en un calabozo y deportaron, nunca más le han permitido entrar a Cuba. Por supuesto, siempre existirán “alguienes” que se atreverán, por eso me gusta hablar de espíritus libres.

Toda joven promesa que pudiera parecer peculiar termina moldeada por la institución, es como un maleficio. El castrismo permea lo que toca de su mediocridad y decadencia, ¨no me baja¨ nada cultural, ni artístico, ni intelectual, ni musical de ese sistema, incluso las voces que en otro tiempo pudieron parecerme disidentes me resultan muy básicas. No sé si es que uno “creció” y ve con tanta claridad, que solo puede consumir lo que siente auténtico, sin imposturas, que sé yo. También conocí a Enserie y me parecían interesantes, hoy toda esa estética de trova y farándula que también viví me resulta patética.

¡Y te repito, no es ninguna superioridad, de veras! Es que ya no vibro con nada que me huela a aquello, no comprendo esa nostalgia por los artistas y voceros, esa nostalgia de la grisura.

Es curioso, hace poco publiqué un texto en el ZoePost que se llama “Yo me cago en tu madre”, que es el título de una canción de William Fabián Álvarez, el cantante y guitarrista de Eskoria del Odio; porque él fue la primera persona que me hizo ver las cosas en blanco y negro, sin relativismos. Quería ver a Carlos Varela porque se hacía acompañar de buenos guitarristas y él me dijo “oye, a mí no me importa, como si toca con Van Halen, ese tipo es un punto”, como queriendo decir que todo eso era pura pose. Hace rato mencionaste a Porno Para Ricardo y me parece que a Gorki le sucedió algo muy parecido. Romper con la metáfora, con la ambigüedad, con relativismo moral fue como su premisa siempre ¿no? ¿Qué tanto te ayudó y te afectó conocer a toda esta gente en La Habana? Cuéntame quiénes te causaron impresión desde el principio.

Lo leí, ha sido de los que más me ha gustado. ¿A qué gente te refieres que me causaron impresión?

Bueno, de entre los artistas y los escritores; incluso, los blogueros de esa época. Me gustaría que nos adentraras en ese mundo, en ese ecosistema casi extinto hoy. En 2013 se vivía un clima mucho más intenso que ahora, parecía que algo se movía. Hoy sabemos que fue sólo un momento de breve convergencia entre muchos personajes que ahora, ya separados —por la distancia o la política— tienen un expediente abierto en la historia de la disidencia cubana (de tipo generacional).

¿Me estás preguntando de mis tiempos en la oposición?

No necesariamente.

A ver, ¿ estamos hablando de esos primeros tiempos en La Habana? Porque en 2013 hacía rato estaba en Sats.

No, entonces mucho antes. No, antes, mucho antes. ¿Cómo llegaste ahí?

¿Cómo llegué a Sats?

¿Llegaste a la oposición saliendo de la AHS o hubo una transición?

No, no, para nada, recuerda que te conté más arriba que después de la AHS trabajé en un paladar, y que luego estuve como reorientándome. Pasé los talleres de teatro, fundamos una pequeña compañía,estuvimos 6 años haciendo este tipo de teatro, y me quedé en el momento que decidimos celebrar el Día de los Derechos Humanos con un performance público en un parque del Vedado. Allí nos tenían listo un acto de repudio, disfrazado bajo una feria y un concierto de Moneda Dura. Era diciembre 2009.

Par de años antes apareció el movimiento con los blogs. Los Aldeanos causaban furor con sus rap contestatarios, himnos callejeros de protesta que se escuchaban en las calles de La Habana. También sucedió el Festival Rotilla, un acontecimiento inédito por la cantidad de jóvenes que arrastró hacia la playa y que se malogró, por la pronta irrupción de los comisarios culturales en conjunto con la seguridad del estado, Alpidio, Fernando Rojas y  el ¨MININTCULT¨ y por el miedo de quienes lo organizaban. Vi a algunos de ellos en ese momento en que los acusaron de recibir fondos del extranjero, estaban aterrados; hoy son de los bocones virtuales. Con Rotilla pretendieron crear un festival alternativo catalizador de algún tipo de acontecimiento político, a imagen y semejanza de lo ocurrido con el Festival Exit en Serbia en 2000. En noviembre de 2009 se armó una pequeña marcha contra la no violencia organizada por Los Aldeanos y otros grupos del momento. Estuve con  mis amigos del teatro, en el parque de 23 y G, al lado del cine Riviera; aquello estaba nublado de segurosos. Algo muy inocuo, una treintena de muchachos, con carteles que decían “no más violencia”, caminamos en silencio desde G hasta el Cine Yara, dimos la vuelta pasando por Coppelia para regresar a G nuevamente. Era esa más o menos la efervescencia de ese tiempo. Yo no conocía a nadie de la oposición, había oído de las Damas de Blanco, pero nunca las había visto en su peregrinar por las calles de La Habana. Una amiga del grupo sí había logrado hablar con Laura Pollán para ofrecerle una función, ella le dijo que no, porque nos íbamos a buscar problemas.

Sí, es cierto, mencionaste lo de la paladar. Pero, justamente, lo que quería que me contaras es esto que me acabas de contestar. Es decir, cómo te involucraste en esas actividades, en la búsqueda de cierta independencia y cómo empezaste a rozarte con gente que protagonizaba la escena político-cultural, por así decir.

Cuéntame, por favor.

¿Cómo llegué a la oposición?

Sí, cómo empezó ese roce con gente libre, psicológicamente sana.

En la oposición no hay gente sana (risas)…

Bueno, ¿qué es más saludable, decir ya me voy a quitar la careta o seguir jugando ese juego tan triste? Sé que es una locura y que mucha gente que se enreda en la oposición tiene sus problemitas, pero hay muchos muy cuerdos y muy centrados en lo que hay que hacer.

Ya te cuento…

En el verano del 2010 una amiga me llama para invitarme a ayudar en la escenografía y cuestiones artísticas de un evento que un conocido suyo pretendía realizar, aún estaba yo con el grupo de teatro y nos involucramos. La idea: durante tres días presentar en un espacio alternativo en La Habana Vieja, paneles teóricos, proyectos independientes, debate con el público, una exposición y un concierto final. Todo esto sucedió en julio del 2010, en Casa Gaia y fue un primer e incipiente Estado de Sats. Allí estuvieron presentes desde el primer momento funcionarios culturosos y segurosos, monitoreando. Realmente fue muy suave y aún así no gustó. A la directora del lugar la llamaron a contar y le advirtieron que no podría repetirse.

Al intentar hacerlo nuevamente, a principio de 2011 no encontramos espacio público, incluso fuimos a iglesias y no fue aceptada la idea. Antonio Rodiles decidió que lo haría en su propia casa, que se convirtió entonces en la sede de Estado de Sats.
Pasados 10 años miro hacia atrás y nos veo con bastante ingenuidad pero con mucha determinación. La idea inicial fue generar un espacio de debate público, invitando a diferentes actores y proyectos, mezclando arte y pensamiento para generar propuestas y visiones del presente y el futuro de Cuba; que la gente que asistiera pudiera hablar y debatir sin censura. La particularidad era que cada encuentro se grababa y colgaba en Internet para que los cubanos fuera de Cuba pudieran tener acceso a rostros de la emergente sociedad civil de adentro. Al interior de la isla la distribución de estos materiales se hacía a través de dvds, de mano en mano, era muy rudimentario. Realizábamos un encuentro, lo grabábamos, y teníamos que esperar a que alguien viajara fuera de Cuba para que nos lo pudiera colgar en el canal de YouTube.

Estado de Sats fue pionero en estas cuestiones que hoy ya son tan cotidianas en las redes, en el 2011 solo en los hoteles para extranjeros había Internet, era muy lento y costosas las tarjetas por una hora. Subir uno de nuestros programas desde un hotel era casi imposible.

Como era de esperar el espacio comenzó a crecer.  Inmediatamente nos instalaron dos cámaras de vigilancia y comenzaron las amenazas de la policía política.

Invitamos a actores de la oposición de aquel entonces, a blogueros, a músicos contestatarios. Por Estado de Sats transitó casi todo el espectro opositor de ese momento. Rápidamente nos señalaron como un espacio “contrarrevolucionario”.   A partir de ahí el régimen nos colocó bajo la categoría de cero tolerancia, no cesaban los operativos policiales, las detenciones arbitrarias, la violencia y la intimidación. Llegar a Estado de Sats era asumir que podías ser arrestado, metido a la fuerza en un patrullero y terminar en un calabozo. Por supuesto que entonces dejó de asistir ese público inicial, especialmente gente joven del mundillo artístico alternativo, y creció la presencia de activistas de grupos establecidos de la oposición, que estaban más preparados para asumir esos riesgos y lidiar con los represores de la policía política. El espacio se radicalizó, nosotros también. Es que bajo una dictadura no puedes quedarte en las medias tintas. O eres, o no eres.

Ese conocido supongo que se trata de Antonio Rodiles ¿verdad?

Una cosa, ¿ese primer encuentro está en YouTube? Porque yo recuerdo encontrarme con los primeros videos de Sats y fue algo muy interesante desde todos los puntos de vista. Aquel encuentro en donde se ve a Alexis Jardines, Antonio Rodiles y otros, desató un gran debate. Por un lado, se lo vió como un suceso interesante pero muy suspicaz. Recuerdo que Martha Beatriz Roque publicó un texto encendido en contra de Rodiles acusándolo de tener lazos con la nomenclatura, cosa que era cierta. Por el otro, permitió medir la temperatura ideológica de la gente que está allá adentro. 

A mí en lo particular me pareció que ese grupo primero tenía una idea muy parecida a la de la generación ENCUENTRO DE LA CULTURA CUBANA, que una década y pico antes hay marcado el compás de un ritmo extraño: el reformismo. Ya sabes esa idea de mezclar el arte y la disidencia que aún hoy tiene muchos adeptos. ENCUENTRO se separó de lo que ellos llamaron “el viejo exilio” (el único que merece el apelativo según mi parecer) e insistió mucho en desafanarse del adjetivo CONTRARREVOLUCIONARIO. Que por cierto, hay quien lo asume sin problemas desde el inicio. No creo que haga falta a estas alturas leer a Joseph de Maistre o a Chateaubriand para entender que ser contrarrevolucionario es una cosa buena y no tiene absolutamente nada de radical. Abogar por cambios sociales mínimos y lentos, entender que la jerarquía social es civilización, al contrario que la igualdad. Las revoluciones son cambios rápidos y violentos, son procesos descivilizatorios. La Revolución cubana fue un fuego que arrasó con con todo, no hay nada radical en querer apagar esa flama. 

¿Te acuerdas de algunas de las figuras que pusieron pie en polvorosa cuando la cosa se puso caliente? ¿Quién era ese público inicial? ¿Quién se sumó más tarde? Y, por último, ¿cómo tomaron tus padres y los padres de Antonio esa iniciativa de ustedes?

Sí, el ¨conocido¨ era Antonio. Si, en YouTube hay fragmentos de ese primer encuentro en Casa Gaia.

So? Keep going, please!

Sí, te decía que fragmentos de ese primer encuentro en el 2010 están en YouTube, cuando lo ves te das cuenta de que era un Estado de Sats muy naïve, todo muy verdecito; de hecho, se mezclaron personas que aún permanecen dentro de la oficialidad pero que aparentaban más apertura y disenso, con otros actores del background alternativo de ese momento, realmente fue un primer evento digamos muy experimental, tanteando.

El espacio comenzó a alcanzar cierto interés y simpatía desde fuera y rápidamente comenzó a ser noticia, y también recibimos esa suspicacia que mencionas. Sí, prontamente Martha Beatriz escribió para Internet, un artículo, no se me olvida su título, “Fábrica de disidentes”, recuerdo que echaba a rodar la “sospecha” de que éramos -ella casi lo afirmaba- disidentes fabricados por el régimen y con mala saña enfatizaba el parentesco de Antonio con su tío. Yo escribí una respuesta para ella en ese momento. Debo aclarar, porque es una de las maledicencias que desde siempre se lanzan, jamás vi ninguna comunicación de Antonio con el hermano de su padre, ni siquiera cuando murió el padre de Antonio. No tengo potestad alguna para hablar de interioridades familiares, pero solo aclarar esto, son totalmente falsas y malintencionadas esas acusaciones. No existe vínculo alguno entre él y ese hermano de su padre.

Durante el restablecimiento con Obama por nuestra postura, las protestas y arrestos cada domingo, nos tildaron entonces de ¨intransigentes y radicales¨, Cada vez que me encontraba con Martha Beatriz,   pa buscarle la boca le decía: “Y eso que éramos disidencia light” (risas)…

Te contaba que a Estado de Sats en esos años iniciales iba un público bastante peculiar, una mixtura, entre gente joven, inquieta o curiosa con una mirada disidente y activistas o ¨cabezas¨ de la oposición. Yo intentaba crear encuentros para atraer también a ese público curioso de espacios no oficiales, con exposiciones, algún que otro concierto, no era fácil conseguir a los atrevidos. Inauguré también el espacio Cine a Toda Costa para mostrar materiales audiovisuales censurados en Cuba. Por ejemplo, fue en Estado de Sats donde por primera vez se exhibió en Cuba, la película El Super, un clásico del cine del exilio cubano. También Cocodrilo Smile, la primera exposición de humor político realizada desde la oposición, dentro de Cuba, con artistas exiliados. Si ves los videos de esos eventos, observarás la diversidad y lo numeroso del público que comenzó a asistir. El régimen arreció y desplegó con fuerza la represión alrededor del lugar; ese público joven, farandulero, desapareció y se incrementó la presencia de opositores muy humildes, pero muy valientes, dispuestos a enfrentar el costo de asistir a Estado de Sats. Pero en aquel tiempo, pasó por allí casi todo el espectro opositor del momento, que incluía a activistas, blogueros, periodistas independientes, excepto figuras como Payá, al que invitamos pero nunca fue, la propia Martha Beatriz, y quizás algún otro. En esos años, digamos, del 2012 a 2015, era numerosa y activa la oposición. Estado de Sats se volvió como un centro que nucleaba. Parte de nuestra hacer, sin pretenderlo, fue un poco “educar”  cívica y políticamente a esa oposición. Allí iban a hablar, a debatir, a retar al régimen pero también a aprender.

Te hablaba de la importancia de la familia y la crianza, mis padres jamás han supeditado su amor por mí a cualquier intimidación o amenaza, es decir, son incondicionales y contra eso no puede nada.

A veces la gente me habla de lo valiente que uno es, yo no me considero valiente, pero en situaciones extremas enfrentándote a la violencia y a los esbirros de esa tiranía, sale ese animal salvaje que no pueden doblegar, así te apaleen. No sé, es una fuerza muy especial. Una vez despierta, esa fiera te puede más; pero ya te digo, uno no puede hablar en teoría de cómo reaccionar, no se sabe hasta que se vive, y sentir que no te lograron “apendejar”, al menos, sabe muy bien.

Y por eso respeto tanto a esos primeros que se enfrentaron a la tiranía, cuando “nadie escuchaba”, porque sé que la experiencia de ellos fue monstruosamente peor y no los lograron doblegar.

Sí, por supuesto. Todos estábamos al pendiente de lo que sucedía en Sats. Y, a propósito de Martha Beatriz, cuéntame un poco de tu experiencia con algunos de esos disidentes que no se rajaron. ¿Te sentiste traicionada por la clase docta opositora cubana? ¿Cómo es que Sats se “radicaliza”? ¿Cómo supieron que ya estaban pisando un terreno más, por decir algo, tenebroso? Hablando de la familia y su intimidad ¿qué le dirías el día de mañana a la persona o personas que manejan el blog de Teo Pereira, que tantas infamias ha esparcido por ahí sobre tu relación con tu pareja, tu suegra (en aquel momento), incluso, tu hija y tu yerno? ¿Crees que algún día tendrás la dicha de confrontarlos? Y, si sí. ¿Valdría la pena?

De atrás palante, sobre Teo Pereira y los blogs de la seguridad y sus infamias, no me importan; por cierto, hay gente en redes que actúan peor que esos blogs, y tampoco me hacen mella. Tengo algo de conocimiento de mi,  sé quién soy, conozco mis defectos, mis limitaciones, mis virtudes y talentos, pero sobre todo, soy una persona de bien, y trato de serlo cada vez más. Es mi personal empresa, y no hay nada como estar tranquila con eso.

Me interesaría confrontar, acusar y enjuiciar más a los verdugos reales, un deseo cada vez más poco posible, los muy “hp” al parecer van a terminar sus días como el innombrable, una injusticia, pero ya asumí también que la vida no suele ser justa.

La radicalización de Sats era inevitable, sobre todo por las características personales nuestras. Te hablaba de doblegar y esta palabra cobra sentido cuando decides hacer oposición. Siempre intentarán doblegarte, extorsionarte, es una de sus especialidades, y lo hacen precisamente usando tus “intereses” o  tu comportamiento moral y social. La tiranía tiene el perfil de sus oponentes, sabe sus “debilidades” y ahí ataca, como la hiena que es. Tienen una bajeza y mezquindad no medibles, y frente a eso hay que andar muy “limpio” y dejarles saber desde el principio que contigo no hay medias tintas. Por esto te insisto en que el valor humano, el coraje, y eso que llaman fuerza interior —suena algo new age, pero que es fundamental—. Tienes que asumir el verso de Borges “si la sed va a abrasarme, que me abrase”  pero hay que estar “dispuesto a ser ese hombre”.

En el enfrentamiento a una tiranía solo te queda radicalizarte, o formar parte de su reformismo. Para mí eso es blanco o negro. La tiranía castrista es radical, no puedes combatirla siendo menos; el problema es que uno es un radical pero sin poder material, sin recursos, sin armas, enfrentándose a una maquinaria totalitaria. Creo que la divinización de la lucha no violenta ha aportado mayor beneficio que daño a dictaduras tan crudas como la castrista.

Estado de Sats tempranamente se fue desmarcando de las posiciones de cohabitación y diálogo con el régimen. Tuvimos la fortuna y capacidad de rápidamente ver quién era quién dentro de la oposición. Al principio entramos a un mundo con figuras establecidas, éramos los nuevos. Veníamos frescos, sin roce humano ni vivencia con estos actores. Es precisamente de la experiencia directa con ellos que comienzas a conocerlos y desarrollar tus olfatos, y ahí incluyo, por supuesto, a los represores, los golpeadores y a los segurosos de mayor rango. Es todo un hábitat desconocido con el que comienzas a interactuar.

En el 2012 en un intento de aglutinar a la oposición en un esfuerzo común y consensuado se ideó la Campaña Por Otra Cuba, creo que ha sido el momento —desde que entré en la oposición— de mayor confluencia de actores y grupos;  comenzó con la redacción entre varios de un documento que se llamó Demanda Ciudadana Por Otra Cuba.

Estado de Sats lideró esta iniciativa, le puso su  sello, que era nuestro presupuesto de entonces: mostrar una oposición visualmente atractiva, pensante, pero al mismo tiempo decidida a la frontalidad.  Si ves un videíto promo de la campaña, realizado muy artesanalmente por esta servidora, comprobarás que estaba prácticamente todo el mundo ahí. Eso gustó mucho, finalmente la tan manoseada idea de una “oposición unida”.

Te coloco también en una circunstancia muy específica, pero importante señalarlo, hablamos de 2012: aún el régimen no autoriza a viajar libremente a los cubanos, todavía existe la carta blanca y la oposición, salvo excepcionales casos, no puede salir de Cuba. Esa circunstancia, de estar todo el mundo adentro, creo que generaba algo más de cercanía y solidaridad, una espontánea colaboración.

¡Mijo como me haces escribir!

A ver sigo… Los primeros que se salieron de la Campaña fueron Yoani Sánchez y su esposo Reynaldo Escobar… ¡Ah! Se me olvidaba decirte en qué consistía: reclamar a la comunidad internacional que le exigiera al régimen la ratificación e implementación de los Pactos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales de la ONU, firmados por el régimen, hasta la fecha no los ha ratificado, ratificarlos los convierte en vinculantes, es decir, ¨obliga¨ a cumplirlos. Te hablabla de que las circunstancias son importantes para entender. En ese momento uno creía que estos organismos internacionales eran justos o imparciales, hoy ya sabemos que no sirven para nada, hemos visto su complicidad con las dictaduras más abusivas y con la ¨nueva¨ corriente del globalismo izquierdoso.

En noviembre de 2012, en medio de esa agitación opositora, nos avisan que Yaremis Flores, abogada independiente había sido arrestada, ¡Ah mira! Ese era otro gremio emergente, los abogados independientes, que tienen la labor simbólica de acompañar a los activistas y redactar las listas de detenciones arbitrarias para relatores y comisiones de organismos internacionales, que las guardan en sus gavetas cada año.

Nos vamos frente a la Sección 21 de la Seguridad del Estado, en Marianao,  la cueva de los represores, “enfrentamiento” le llaman, son los que entrenan para dar golpes a los opositores. En ese tiempo yo sentía a la oposición más proactiva. Si arrestaban a alguien la opción era personarse en las estaciones de policía, protestar y formar lío, pasara lo que pasara. Eso hicimos esa tarde-noche. Cerraron la avenida y nos dieron una tunda. Con Antonio Rodiles  se ensañaron especialmente, lo mantuvieron preso durante 21 días.  Anunciaron que sería procesado, lo soltaron solo después que se le bajó la hinchazón y aclararon los moretones. Hubo un gran movimiento en Internet por su liberación, y como era el coordinador general de la Campaña Por Otra Cuba, la misma también alcanzó visibilidad e interés.

A principios de 2013 el castrismo anuncia su reforma migratoria. Finalmente los cubanos pueden viajar sin autorización, también los opositores.  Para mí, es ese el primer parteaguas en la oposición de entonces. Ahora, mirando en retrospectiva, creo que esta reforma migratoria, fue parte de lo que se avecinaría con Obama…

Continuará.

Ray Luna es filólogo y bloguero reaccionario

10 Comments

  1. Pingback: ¿Quién es Ailer? (2da parte). «O eres o no eres». – – Zoé Valdés

  2. Ailer merece un monumento al sacrificio, a la verdad y sobretodo al no ser rencorosa despues de tantas traciones y eso dice mucho de una persona Brava!!

  3. Maria E. Valle Perez

    Gracias Ray Luna por esta “conversacion” con Ailer a quien admiro muchisimo. Gracias Ailer, eres el ejemplo perfecto de la mujer Cubana que ha sido siempre tan valiente y abnegada en todos los tiempos.

  4. Julio Soto

    No se que ocurre, pero, no veo mi opinión sobre la tal Ailer.
    Parece que el católico y jesuita hábito de la censura es consustancial con los cubanos, sin importar su ideología o posición política.

    • Zoe Valdes

      En este espacio no se acusa de cosas tan graves a nadie sin pruebas. Calumniar y difamar no es periodismo serio. Y aquí trabajamos para el periodismo serio. Es la razón por la que su lamentable comentario no ha sido aceptado. Gracias.

  5. Silvia Méndez

    Excelente la entrevista. Muchas gracias a los dos.

    • Edmme Baguer

      Muy buena entrevista. Ray Luna siempre nos deja con la miel en los labios. Esperando la tercera parte. Inteligente y valiente Ailer.

  6. Pedro Díaz Méndez

    Excelente entrevista de Ray. No conocía a la valiente Ailer (soy contacto en Facebook a través del Dr. Rafael Piñeiro), pero me sumo a la lista des sus seguidores y admiradores, y es que en este mundo hay poca gente como ella. La tesis del texto, “ Es que bajo una dictadura no puedes quedarte en las medias tintas. O eres, o no eres.” Con el reformismo desde la izquierda todo quedaría prácticamente igual, como una vieja ramera con colorete. Tristemente, la posición de medias tintas es lo que más abunda en la mente colectiva de la intelectualidad cubana , no la disposición de un cambio radical y absoluto hacia la libertad.

  7. Pingback: ¿Quién es Ailer? (2da parte). «O eres o no eres». | Retórica Socialista

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