Política

Perú clama por su propia eutanasia

Por Carlos M. Estefanía.

 

Este 17 de junio de 2021, el periódico La República, del Perú, publicó la nota titulada: “Proclamación de resultados se retrasará por apelaciones del fujimorismo”. Lleva la firma de los columnistas Diego Quispe y Henry Cotos. Ellos nos dan la pauta de lo único que parece preocupar a los periodistas del país sudamericano: las tímidas maniobras conque, desde la clase política, la sociedad civil, e incluso las fuerzas armadas, se intenta, sino impedir, al menos ralentizar, la caída de su país en ese abismo que sería un gobierno encabezado por Pedro Castillo.

Visto está que los pueblos no aprenden de la experiencia ajena; el peruano se abalanza, por voluntad propia, por el mismo despeñadero por el que ya cayeron: Cuba, Nicaragua, Bolivia, Argentina y Venezuela.

De poco les ha servido a los hijos de Tupac Amaru, la presencia en su país de miles de refugiados venezolanos, quienes no han podido abrirle los ojos. Al contrario, estos viajeros del futuro han sido silenciados, xenofobia mediante y para mayor desgracia de los hispanoamericanos, por sus hermanos de lengua e historia.

Hay que reconocer que, en esto de ilustrar sobre peligros totalitarios a estos sudamericanos, tampoco fuimos muy hábiles los cubanos a principios de los ochenta, cuando cientos de compatriotas terminaron recalando en Perú, tras la ocupación de su embajada en La Habana.

Si de verdad fuesen “republicanos”, como el nombre de su periódico indica, los periodistas arriba mencionados, deberían revelar a sus lectores lo que le depara a su país el hecho de haber (supuestamente) elegido a Pedro Castillo como próximo presidente. Es decir, explicar que estas elecciones, son lo más parecido a pedir la eutanasia para un pueblo, que ha sido previamente amedrentado con la idea de que volverá enfermar de fujimorismo; el temible “viene el lobo” que los “plumíferos” de ayer, hoy “teclíferos” y buena parte de la casta política, han creado como única alternativa, al comunismo “bueno” y desconocido, que se les encima a todos.

Ciertamente, los peruanos ya se equivocaron y a su vez libraron milagrosamente, al elegir a Ollanta Humala. Al fin y al cabo, aquel populista en ciernes, terminó siendo curado de su afinidad por el chavismo, por su aliado Mario Vargas Llosa.

 

Pero tanta suerte no ha de repetirse, si aquella vez, por llevarle la contra la Fujimori, el escritor, apoyó a Humala (para sorpresa de sus cófrades liberales), en esta ocasión, su opción ha sido Keiko como un mal menor para su patria. Algo que le ha convertido en la bestia parda ante los ojos de Castillo.

 

Esto, sumado al juego de oposiciones del que, política y retóricamente, viven liberales y comunistas, restará a Vargas Llosa cualquier posibilidad para hacer con el marxista puro y duro de Castillo lo que antes hizo con Humala, y más cuando el verdadero titiritero del “pedagogo” tiene claros vínculos con Cuba.‘

 

Me refiero a Vladimir Cerrón, el fundador y secretario general de la organización política que llevó a Castillo a la Presidencia: El Partido Político Nacional Perú Libre (PPNPL), organización calificada ideológicamente como de extrema izquierda.

 

Estamos hablando de una agrupación que, para ganar adeptos, mezcla las posiciones ortodoxas del Marxismo-leninismo con la visión Mariateguista, el antiamericanismo con el anti-fujimorismo y el conservadurismo social con el federalismo, a la vez que se pronuncia por la recreación de una Patria Grande latinoamericana.

 

Esto no impide que su creador, ex gobernador regional de Junín, fuera sentenciado, pese a tantos y bellos ideales, a 4 años y 8 meses de prisión tras ser hallado culpable de favorecer a un consorcio en obras de saneamiento en La Oroya. Cerrón afronta en estos momentos 9 acusaciones fiscales por corrupción.

El hombre que hoy maneja a Castillo es un ex estudiante de ingeniería, que de pronto, en 1991, apareció en Cuba, siguiendo estudios que nada tenían que ver con los que hizo en Perú, becado en el entonces denominado Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay de Camagüey. Allí, en 1997, se recibe con el título de Doctor en Medicina. Ya podrá adivinarse con qué gobierno extranjero está comprometido este prominente político peruano.

Por su parte el prontuario de Pedro Castillo es, si se quiere, aún peor y ni siquiera desconocido. En agosto del año 2017, el entonces ministro del interior peruano Carlos Basombrío, presentó ante el Congreso una investigación que vinculaba al actual ganador de las elecciones peruanas con el denominado: “Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales” (MOVADEF), se trataba de la organización tapadera, creada en el 2008 por el líder terrorista Abimael Guzmán, como rama civil de su organización armada; Sendero Luminoso.

Pero este suicidio político del Perú como país, no ha sido casual ni obedece exclusivamente a particularidades nacionales. Es la potenciación del peligro implícito que trae sistema el liberal (en particular su manera de educar e informar) imperante en el país sudamericano, casi desde su separación del imperio, tras la invasión del Virreinato del Perú por parte de los mercenarios británicos comandados por Bolívar y San Martín.

Esta es la consecuencia, entre otras causas importantes -por ejemplo, el brutal acoso represivo, sufrido por la población bajo las normativas internacionales pandemistas-, de la existencia de una prensa más dispuesta a distraer o peor aún, confundir a la gente, que a informarla. Eso por no hablar del completo desastre que implica una escuela que no enseña el pasado reciente o sobre el mundo actual, como es debido; donde los estudiantes se encuentran a expensas de maestros capaces de elegir por dirigente sindical a un adoctrinador, lo que es por excelencia, no importa lo ducho que sea en su materia, cualquier “educador” comunista.

 

Por supuesto en una sociedad más o menos abierta como la que hasta hoy era la peruana, siempre habrá excepciones en lo que a centros de enseñanza y medios se refiere. Un buen ejemplo (recemos por que dure) es el caso de Perú 21, periódico que ha denunciado valientemente, tanto los vínculos de Castillo con Sendero Luminoso, como las corruptelas de Cerrón.

Pero esa no ha sido la línea general del Periodismo en Perú, no hablemos ya del internacional, en lo que se refiere al tratamiento de estas elecciones. Es como si dentro de los medios hubiera un gran interés en el hundimiento del país iberoamericano.

En Cuba pasó lo mismo que hoy ocurre en Perú. Los medios, y no solo los de adentro, sino los del mundo occidental entero, desde el principio opusieron al desgastado revolucionario de Batista, un revolucionario nuevo, Fidel Castro, cuyos pecados gansteriles, que ya tenía, pasaron por alto.

Es lo mismo que hace hoy la media con Perú, hablando de Castillo como maestro o si acaso socialista, pasando por alto no solo el radicalismo de su ideología, sino la corrupción demostrada por su partiducho en los territorios del interior donde gobernó, imponiendo allí métodos de alfabetización, o para ser más exactos de adoctrinamiento, importados de Cuba, arruinando la economía y aplicando el más descarado nepotismo.

 

El caso es que su hermano de ideología Fidel asoló su país, colocándolo primero al servicio del comunismo y luego del globalismo, y lo mismo hará en Perú el hombre ridículo del sombrerón y el lápiz, símbolo copiado por el partido de Cerrón de la campaña de alfabetización cubana.

Si el maltusiano de Fujimori esterilizó a las mujeres, prepárense peruanos para lo que se les viene. Ese nuevo presidente tan democráticamente electo (como Hitler), se va a apoltronar dentro de poco, para dar, sin paliación alguna, muerte indigna a la tierra que le vio nacer. Para conseguirlo tendrá que hacer como cualquier tirano, castrando al que se le rebele.

Carlos Manuel Estefanía. Nacido en La Habana en 1962, realizó estudios de Filosofía en las Universidades de La Habana y Moscú, licenciándose en 1987 en la especialidad de Materialismo Histórico. Posteriormente realizó estudios de postgrado en materias tales como, economía, relaciones internacionales, periodismo, lingüística, teoría de la comunicación y semiótica. Así mismo recibió cursos por encuentro en la Facultad de Derecho en la Universidad de La Habana, en materias tales como: Historia del Estado y el Derecho, Teoría del Estado, Derecho de Familia, entre otras. En mayo de 2009 recibió el título de Magister en Pedagogía del Español y de las Ciencias Políticas por la Universidad de Estocolmo.

Radica en Suecia desde 1993, donde es fundador e integrante de la directiva de la Sociedad Académica Euro cubana, así mismo, es presidente de la Asociación de Graduados Extranjeros en Suecia. Es además miembro de la Asociación de Corresponsales Extranjeros en Suecia (PROFOCA) y del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio.

3 Comments

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  2. Charles H Garrido Sr

    Buenas tardes….
    Pobrecitos estos “Cadedraticos..Profesores.. “Intelectuales” La Prensa.tambien..elos no tienen ni la idea..tarde o temprano..cuando al abrir la ventana entra el SOL! de pronto tarde o temprano entendieron ieron al saber se quemaron las nuevas ideas…..ahi entrara otro ciclo ..bueno.pero HOY PERU entro lo DIABOLICO!
    See ya! Charlie G/Sr……………………The USA!

  3. Edmme Baguer

    Excelente artículo. Ya quisiera que toda la prensa de Perú, mostrara esa claridad, pero lamentablemente son muy pocos los periodistas que lo han hecho.
    Aún se están movilizando los votantes de Keiko Fujimori. Ha habido fraude por todas partes.

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