Cultura/Educación

Los Motivos de Mr. Hitchcock

Por Gloria Chávez Vásquez.

 

La realidad no importa si la ilusión es efectiva. A. H.

 

Uno de los grandes directores del cine de todos los tiempos. Su trabajo perdura y ha sido objeto de estudio y admiración en todo el mundo. Conocido como el «Maestro del suspenso», el director británico, Alfred Hitchcock dejó una huella indeleble en la historia del cine con sus maravillosas películas, con las que expandió el léxico de la narrativa visual.

Desde un comienzo, Hitchcock demostró su habilidad para provocar tensión y suspenso en películas como El hombre que sabía demasiado (1934) y “Los 39 pasos” (1935). Tras una exitosa carrera en el cine británico como productor y guionista de películas mudas y sonoras, se trasladó a Hollywood en 1939.

 

Espíritu y creatividad

De ascendencia irlandesa, familia católica londinense y el menor de tres hijos, Alfred Joseph Hitchcock, (1899-1980) tuvo una estricta educación, que moldeó su personalidad y se reflejó en sus films. En una larga entrevista titulada “El cine según Hitchcock” (1966) del director francés François Truffau, el director inglés cuenta que su padre lo describía como un “niño bueno”, un chico solitario, talentoso para el dibujo y facilidad para los idiomas, que leía a Chesterton y a Flaubert. Ya desde entonces se sentía atraído por el teatro y el cine y a menudo salía solo por la noche para asistir a los estrenos. Aun adolescente descubrió la obra de Edgar Allan Poe y la impresión que le causaron sus historias lo inspiró a filmar películas de suspenso.

De joven trabajó como diseñador de subtítulos para películas del cine mudo. Se inició como director en 1925, con «El jardín del placer». Como pionero del cine de horror psicológico, dejó un legado de 53 películas entre las que destacan: «La ventana indiscreta» (1954) «Vértigo» (1958);»Psicosis» (1960), Los pájaros (1963).

Los argumentos en sus historias suelen tener tramas inquietantes y perturbadoras, influenciados por el psicoanálisis en torno al crimen y a la violencia, que se resuelven con desenlaces inesperados. En una conversación con la periodista italiana Oriana Fallaci, Alfred le confesó: “Los jesuitas me asustaban mucho, y ahora mi venganza es aterrorizar a otras personas”. No obstante, con ellos aprendió “organización, control y, en cierta medida, análisis”.

Hitchcock inventó un estilo cinematográfico, utilizando la cámara para inducir la mirada del espectador y su participación emocional en la escena. Con abruptos cambios de tono, sus ángulos y encuadres en la filmación, podía provocar ansiedad, miedo o empatía; Sus creativos montajes fílmicos contribuyeron al avance del arte de hacer cine.

Versiones biográficas

Mucho se ha escrito sobre su obra, genio y temperamento como director. Pero como persona, la vida de A. Hitchcock se nos proyecta anecdótica y fragmentada. En escenas de claroscuro, luz y sombra, como en sus películas. Para unos tenía una vena humorística más bien sarcástica. Para otros era un hombre exigente y despectivo que llegó a comparar a los actores con el ganado.

La película Hitchcock (2012), interpretada por Anthony Hopkins y Helen Mirren, se centra en su relación de pareja con Alma Reville, su mejor colaboradora, con quien estuvo casado 54 años y tuvo una hija, Patricia. En 2004, Patrick McGilligan publicó “Hitchcock: Una vida en la oscuridad y la luz” donde menciona que, durante su juventud, Alfred era un chico espiritual, inmerso en la fe católica. Estudió en Wode Street School un colegio conventual y luego en el colegio jesuita de St. Ignatius College en Stamford Hill, Londres. Durante un breve periodo estuvo interno en el Salesian College de Battersea.

En “Alfred Hitchcock: Una breve vida” (2016) el novelista y biógrafo británico Peter Ackroyd concluye que el director y productor fue un hombre realista, con los pies sobre la tierra, que tenía sus rituales: rompía su taza de té, cada mañana, al concluir el desayuno, para no olvidarse de la fragilidad de la vida. Como uno de sus chistes, o sello personal, en cada una de sus películas aparecía como extra.

Entre la luz y la oscuridad

Como director, era obsesivo y perfeccionista. Era duro con sus actores, especialmente con las actrices. Les empujaba a extremos emocionales para lograr su visión fílmica. Fue acusado de abuso emocional y acoso sexual por una de sus actrices favoritas, Tippi Hedren, protagonista de Los pájaros (1963), y Marnie (1964). Grace Kelly y Doris Day, sin embargo, aseguraban que había sido muy respetuoso con ellas durante las filmaciones.

La periodista Kathy Schiffer, escribe un interesante análisis del impacto de la fe en la vida y obra del director británico y el misterio que para él representaba en su mente creativa. Ya para la década de los 60s. Hitchcock estuvo renuente a aceptar los muchos cambios del Concilio Vaticano II a la liturgia eclesiástica. Por ello dejó de asistir a misa y de recibir los sacramentos. Rechazó, además, una reunión personal con el Papa.

A pesar de esto, las señales de su fe estuvieron siempre presente en sus historias. Muchas de sus películas más populares —como Yo confieso, Vértigo, La ventana indiscreta, Extraños en un tren, contienen simbolismos y temas religiosos. Para el cineasta era importante la intervención divina en la justicia.

En su ensayo para el Wall Street Journal, titulado «La sorpresa final de Alfred Hitchcock», el sacerdote jesuita, Mark Henninger, su amigo y confesor, observa con alivio, cómo Hitchcock recaptura sus prácticas religiosas y se refugia en Dios en sus últimos años.

Hitchcock tuvo tiempo de reflexionar sobre su vida, las heridas sufridas e infligidas desde esa perspectiva, para buscar la reconciliación con Dios. Su reacción al volver a recibir la comunión dotó su rostro de verdadera humanidad, muy alejada de los titulares. “Sospecho que, al enfrentarse a la muerte, uno puede ver con más claridad, las verdades que estuvieron ocultas durante mucho tiempo”, escribe el religioso.

Henninger recuerda que cuando estudiaba en UCLA, fue invitado a acompañar a su amigo el padre Tom Sullivan a la casa del maestro del suspenso, en el barrio de Bel Air, Los Ángeles. “Aquel sábado, encontramos a Hitchcock dormido en el salón. Tom lo sacudió suavemente. Hitchcock despertó, levantó la vista y besó la mano de Tom, dándole las gracias.

Después de charlar un rato, cruzamos todos desde el salón por un pasillo abierto hasta su despacho, y allí, con su esposa, Alma, celebramos la misa. Como Hitchcock llevaba un tiempo alejado de la Iglesia, respondía a las respuestas en latín. Pero lo más notable fue que, tras recibir la comunión, lloró en silencio. Las lágrimas corrían por sus mejillas”.

Un icono del séptimo arte

Alfred Hitchcock falleció en Los Ángeles, a los 81 años. Su misa funeral fue en la iglesia católica Good Shepherd en Beverly Hills.

A lo largo de su vida, Hitchcock recibió numerosos premios y reconocimientos, incluyendo un Oscar honorario. Es considerado un ícono cultural, y su influencia se puede ver en las obras de muchos directores, como François Truffaut y David Lynch. Sus episodios de TV en la serie de Hitchcock presentan, continúan celebrando a diario su leyenda, en los canales del mundo.

Alfred Hitchcock sigue siendo una figura central en la historia del cine, y su trabajo es estudiado y admirado por su maestría en el arte del suspenso. La revista MovieMaker lo describe como el director más influyente de todos los tiempos, y uno de los artistas más importantes del séptimo arte.

Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos. Sus libros, Mariposa Mentalis (novela), Oda Perdida (poesía) y Caliwood (Cuentos están disponibles en Amazon,com, Buscalibre.

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