Política

LN. A cinco años de las masivas protestas que pusieron en jaque al poder, la dictadura de Cuba ajusta y afina sus métodos

Por Ramiro Pellet Lastra/La Nación.

“Me golpearon, me maltrataron, me llevaron bien lejos y amenazaron con pegarme un tiro en la cabeza”. Lo cuenta el reconocido disidente cubano Manuel Cuesta Morúa. Pero puede ser cualquiera. A cinco años de las masivas protestas del 11 de julio de 2021, son incontables los cubanos sometidos a una represión rigurosa que la dictadura caribeña calibra y recalibra sin cesar para ahorrarse otra sorpresa desagradable, en un año ya complicado para la sociedad cubana por la severa política de Estados Unidos hacia la isla.

Las manifestaciones que sacaron a los cubanos a las calles el llamado 11J fueron un grito de libertad que el mundo siguió con emoción. Los herederos de Fidel Castro por fin estaban en jaque y salían de escena, quién lo hubiera creído. Pero la sonrisa duró un suspiro, velozmente revertida por los servicios de seguridad. No en vano llevaban años manejando una especie de “pax comunista”, donde los disidentes eran silenciados de mil maneras…

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