Por Omar Sixto.
Cuando Fidel Castro se hizo con el destino de Cuba, prometió a los cubanos que su Estado los cuidaría y los llevaría a la felicidad. Sesenta y siete años después, lo único que queda de ese Estado, que nunca funcionó, es la parte represiva. El verdadero Estado es Gaesa, al servicio de los Castros y de la cúpula militar. Construyendo hoteles y comprando drones mientras Cuba muere de hambre y a oscuras. Los cubanos, los cautivos, están solos. Su futuro ahora está en manos de Trump y de Rubio, pero también está en sus propias manos, en sus cazuelas y en su decisión, próxima, a no quedarse dados. Acompáñeme, no lo demoro.















