EDITO

Feijóo: ¿Con Cuba o con el castrismo?

Raúl Castro y Alberto Núñez Feijóo. La Habana, 2016. EFE

Por Zoé Valdés.

La Gaceta de la Iberosfera.

 El Partido Popular recién ha elegido al señor Alberto Núñez Feijóo como su nuevo líder. A mi juicio, Feijóo se ubica más en la cuerda de Mariano Rajoy que en la de José María Aznar; el político gallego lleva una larga trayectoria como líder en Galicia. Nacionalista, aunque según diversas opiniones, también un firme españolista -normal, de qué nos vamos a asombrar, si Galicia está en España- también se ha acercado a Iberoamérica, y específicamente a Cuba.

Donde no está Galicia es en Cuba, y sin embargo los gallegos impregnaron con su trabajo décadas de esfuerzo y desarrollo en la isla. Sus sociedades culturales consiguieron ser sumamente importantes en La Habana, tanto, que hoy todavía se baila la jota gallega en algunas academias venidas a menos con el castrismo, y se lee a escondidas, -mucho más que al castrista Xosé Neira Vilas-, a dos autores que siendo gallegos como Neira Vilas llegaron a escribir más cubano que los cubanos mismos. Me refiero a Carlos Montenegro (1900-1981), cuya novela, un clásico de la literatura cubana, ‘Hombres sin mujer’, todavía continúa censurado en la isla. Maestro de maestros, Montenegro debió exiliarse tras la llegada de Castro al poder, y murió como tantos en Miami. El otro a la par de grandeza es Lino Novás Calvo (Mañón, 1903- Nueva York, 1983), que inspiró al mismísimo Alejo Carpentier, también murió exiliado del castrismo lejos de su patria literaria: Cuba. Su novela ‘Pedro Blanco, el negrero’ (1933) constituye más que un clásico español y cubano, es un clásico universal. Cada uno de sus libros es una joya, pero ‘Maneras de contar’ es otra obra maestra del habla habanero, o ‘hablanero’, como decía Guillermo Cabrera Infante, quien fue muy amigo de ambos.

Acerca de estos dos escritores no conversó para nada Feijóo durante su viaje en el 2016 a la isla, donde se reunió con Castro II. Curiosa reunión, sí… Reunión en la que, si leen bien este artículo, Feijóo le aseguró a Raúl Castro que “Galicia puede ser la puerta de Europa para Cuba”. Mientras numerosos gallegos esperaban por lo que sería la resolución mejor tomada por un presidente norteamericano (Donald Trump) hasta la fecha con relación a Cuba, la firma definitiva de la cláusula 3 de la Ley Helms-Burton, tras lo cual numerosos cubanos de origen gallego y español pudieron mediante dicha ley exigir al régimen castrista, vía negocios mixtos con extranjeros, que se les devolviera en millones lo que los comunistas les habían robado (confiscado, pero robado al fin): fortunas construidas con arduos años de esfuerzo de su trabajo.

Feijóo no pensó en esos escritores gallegos, Montenegro y Novás Calvo, cuando prometió negocios a Raúl Castro, como tampoco pensó en esas familias despojadas de todo por los sátrapas Castro; mientras le prometía al hijo del sargento mestizo chino, Felipe Mirabal Mirabal, que Galicia estaba a su disposición como hijo de… chino.

Raúl Castro, quién lo ignora a estas alturas, es el hijo del Chino Mirabal, sargento batistiano, con quien Lina Ruz, la criada de la casa, le puso los cuernos y con quien tuvo ese hijo, cuyo parecido con el verdadero padre canta solo. Sin embargo, Ángel Castro lo reconoció, tarde eso sí, por orgullo quizá.

Fidel Castro visitó bastante tarde la tierra de su padre, y aquella casita de cantería en Láncara, donde nació el viejo Ángel Castro Argiz, un terrateniente de los más rudos y crueles que existió en el Oriente de Cuba, que robaba las tierras a sus vecinos de manera infame, a balazo limpio, y que tuvo a esos hijos -como ya dije- con la criada de la casa, Lina Ruz. Fidel Castro fue durante algún tiempo un fruto bastardo, lo que lo amargó durante toda su existencia. Al llegar a esa casita -Manuel Fraga Iribarne y Felipe González mediante-, Castro I montó todo un espectáculo mediático a su favor.

Después de haber odiado y despreciado su ascendencia gallega y española y de haber difamado contra España de lo lindo, en aquel periplo descubrió que ser gallego aportaba y reportaba.

Se dice que Alberto Núñez Feijóo conserva profundas simpatías por el régimen castrista, el mismo que está destruyendo a España de manera directa. Feijóo, tal como lo dijo en su reciente discurso, quiere ganar la presidencia de España, fue allí para ganar; sabe que Cuba todavía posee un poder a nivel global y mundial para ayudarlo a alcanzar su sueño. Pero, Feijoo no puede ignorar al pueblo cubano y los más de 63 años de tiranía. Feijóo sabe muy bien que el régimen de Castro se ha enriquecido trabajando en contra de su pueblo, reprimiéndolo, encarcelándole y esclavizándole en la finca personal en la que convirtieron a Cuba. Feijóo no puede obviar que debiera decidir entre Cuba y Castro, para con relación a los cubanos situarse por fin del lado correcto de la historia, que es del lado de la compasión y de la verdad. De lo contrario, Feijóo ya debiera estar enterado de que numerosos ciudadanos cubano-españoles, votantes en y por España, y por la libertad, jamás le votarán, porque se decantarán por VOX.

Alberto Núñez Feijóo y Miguel Díaz-Canel

Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y Directora General de ZoePost.com. Fundadora y Presidente de Libertad de Prensa Fond. Fundadora y Voz Delegada del Movimiento Republicano Libertario Martiano.

2 Comments

  1. Teresa

    Zoe, como siempre tan acertada. Soy nieta de un gallego humilde que fue a Cuba sin nada, trabajó a destajo y se lo quitaron todo. Me crié en España y he pasado mucho tiempo en Galicia. Allí nunca deja de sorprenderme el gusto por la Cuba de ahora, la ignorancia, el desdén por todos aquellos gallegos a los que robaron lo que tanto les costó construir, las fotos del Che de los jovencitos comunistas del BNGa que se creen intelectuales. Feijó no es una gran esperanza. Es un burócrata que no pelea mucho en el campo de las ideas. Quizá un buen gestor, seguro que mejor que el deleznable gobierno, pero no dará la batalla de la libertad.

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