Dejen a José Martí en paz

Óleo del pintor Esteban Valderrama

Por Zoé Valdés.

El blog El Estornudo, del que es director el antiguo Jefe de Redacción de Cuba Debate, Carlos Manuel Álvarez, un medio financiado por George Soros, publica como gran cosa un artículo titulado ‘Dulces suicidas cubanos’ tratando de igualar -y quien sabe si aniquilar- mediante el contenido a Guillermo Cabrera Infante y su extraordinario ensayo ‘Entre la Historia y la Nada’, algo absolutamente imposible; y en el título a Norberto Fuentes y su libro ‘Dulces guerreros cubanos’, algo totalmente factible y contingente, pues título más cursi no se ha visto en mucho tiempo en la historia de la literatura cubana y porque llamar «dulce» a un asesino como el Che está muy en la cuerda de Fuentes. El autor del artículo es Darío Alejandro Alemán.

Desde 1959 a la fecha los castristas no han dejado en paz a José Martí. Inclusive desde mucho años antes el «bello Antonio» Mella lo cogió también de palito barquillero. Y es que los comunistas han estado siempre obsesionados con Martí. Hasta Marinello lo quiso descalificar, aunque luego «rectificó». El texto de marras es otro caso de la intención de incomodarle la calma al Apóstol, al Héroe de Dos Ríos. Comparar a José Martí con el Carnicero de La Cabaña -el aspaventoso Che Guevara- es otra embestida aborrecible contra la mayor figura cubana que ha dado nuestra historia, frente a un argentino burgués absolutamente desnortado.

El asesinato de José Martí en Dos Ríos lo único que tiene de suicida es la manera en la que el más que experto jinete se lanza al campo de batalla, en un acto de catarsis, iniciación o purificación corporal. Eso sólo pudiera explicarse a través de su mente y del instante en que aconteció el fatal trance; por lo inmaterial de ambas esencias resulta insoluble calificarlo de tal modo, sin abundar delicada y entregadamente en ello, a través de la gran literatura -la alta, no la de la bajeza.

El Che Guevara no protagonizó suicidio de ninguna forma, por mucho que escribiera quoi que c’est soit en su mugroso y mediocre diario, nada comparable con el Diario de Campaña de José Martí, aunque quisiera emularle. El Che Guevara se entregó a la CIA como un cobardica, y hasta llorón pidió que no lo mataran, que “valgo más vivo que muerto”. Lo dicho, un gallina de baja estofa, con perdón de las bravas damas ponedoras defensoras de sus pollitos.

Por otro lado, estoy harta de que se intente pasar a José Martí por un inútil, un bobo de la yuca, que lo único que sabía hacer era “escribir”, como si fuera poco. José Martí no fue jamás un “inexperto jinete”, todo lo contrario. José Martí aprendió a montar a caballo con su padre, desde niño, cuando acompañaba a Don Mariano de los Santos Martí y Navarro como Capitán Juez Pedáneo de Hanábana. José Martí, además, hizo la mitad de su primer trayecto desde España a Francia a caballo. Viajó por casi todo Santo Domingo y Haití a caballo y buena parte de lo que recorrió en Venezuela lo hizo a caballo. Escribió aquella trepidante frase ‘¡A caballo, la América entera!’, en su definitivo relato emancipador ‘Madre América’, a lomo de caballo, como mismo había escrito a lomo de poney su primera carta infantil. Uno de sus encuentros con los mejores escritores ecuestres franceses de la época fue, como no podía ser de otro modo, a caballo. O sea, dejen ya el cuento de un Martí torpe y miedica, que más miedica que el Che Guevara no lo ha habido nunca, además de que era un chambón y pretencioso argentino desaliñado y apestoso, y no el gran cubano que fue José Martí con su elegancia y su generosidad.

Mientras José Martí recorrió todos esos loables trayectos a lomo de corceles y percherones, media Sudamérica y media Europa, sin quejarse una sola vez de sus heridas; mucho después el argentino peste a churre, se embarcaba en una moto manejada por un amigo, porque ni siquiera la manejaba él, y ya en la Sierra Maestra se le vio montando en una yegua, que no se llamaba precisamente Raúl Castro.

Citar forzadamente a Rafael Rojas (el Slavo Zizek del Putinismo cubiche, el Noah Chomsky de Nuevo Vedado), el ideólogo del 27N y de todo ese grupito de malhabidos sectarios, de hiperbólicos plagiadores metatranqueros, no sirve de nada si al cabo no mencionan siquiera al autor del cuadro que ilustra el artículo. El autor y la redacción de ese acatarrado blog debieran aclarar, noblesse oblige, que la magnífica obra pictórica pertenece a Esteban Valderrama. Él mismo la destruyó debido a las críticas recibidas, incluso si fue absolutamente fiel a la escena histórica.

 

Agradezco a los amigos Maikel Aledo y a Alejandro González Acosta.

Zoé Valdés es escritora y artista, exiliada cubana. Fundadora y Directora general de ZoePost y de Libertad Prensa Found. Fundadora del Movimiento Republicano Libertario Martiano.

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