Como el perro que vuelve a su vómito

Por Mayda Saborit.

Entre las cosas más insólitas que he encontrado en el Sur de La Florida se halla un extraño fenómeno: un grupo de las comunidades cubana y venezolana entusiastas partidarios de Joe Biden. Para que un cubano vote demócrata o específicamente por el dúo socialista Biden-Kamala solo encuentro tres explicaciones: que sea un castrista de conciencia infiltrado, un masoquista-ignorante político o sencillamente esté discapacitado mental. De hecho, los pocos que he encontrado y entrevistado al respecto han referido estar de acuerdo en que Trump es el hombre que necesita Estados Unidos, pero ellos votarán por Biden pues no quieren que se acaben los viajes a Cuba… y, el llega y vira, el vira y bota. Estos son cubanos que residen aquí, pero tienen su cabeza y su dinero metidos en Cuba, viven en efficiencies, gastan los menos posible y se van a comprar casas y a hacer su vida a la isla de la que tuvieron que huir un día con una mano delante y la otra atrás, hacia aquí, hacia las tierras de libertad, a trabajar para llevar el fruto de sus esfuerzos a quienes le mantuvieron viviendo en miseria y le empujaron a ser un emigrante. ¿Cómo se explica esto? Tal vez porque yendo a Cuba matan las ansias de hacer lo que veían a los turistas hacer en Cuba, en sus narices cuando no eran sino cubanos de a pie, sin dinero, sin posibilidades, soñando con poder coger una balsa y escapar de toda aquella sucia realidad.

En el caso de los venezolanos partidarios de Biden, tal y como en el caso cubano, pienso que dentro de la comunidad venezolana en el Sur de La Florida, el Régimen de Nicolás Maduro, discípulo del castro-comunismo y, hasta aconsejado por los aparatos de seguridad, bien pudo haber infiltrado a esta comunidad con miles de individuos para ser usados en su momento como caballos troyanos y debilitar la postura de una comunidad formada por las clases pudientes, por la clase media, y ya en los últimos años por los afortunados que sin dinero pudieron llegar hasta acá.

Pero a tener en cuenta que los venezolanos no tuvieron un dictador sino un Hugo Chávez al que colocaron allí en el poder democráticamente, muy de acuerdo y con mucho gusto, que desoyeron los consejos del exilio cubano cuando por los 90 y los 2000 les advertimos… “eso será comunismo”, a lo que respondían: “nosotros no somos como ustedes los cubanos”; pero, corriendo los años y las aguas hemos visto que la disidencia venezolana como respuesta a la dictadura ha dejado levantarse a un Guaidó que no es sino el mismo perro con diferente collar, como la única salida a la tiranía que les mantiene en niveles de miserias insospechados para ser Venezuela un país con tantos recursos naturales.

¿Por qué votan por Biden? Siempre será tanto en unos u otros un enigma, sobre el que podemos especular, o pudiéramos clasificar como el del síndrome de la Habana o en este caso el síndrome de Caracas. Mucho tienen que ver en ambos las técnicas kagebeanas aprendidas y aplicadas magistralmente por la Seguridad Castrista en ambas dictaduras, pero para mí la definición la tiene la Biblia cuando describe que el necio vuelve a su necedad como el perro vuelve a su vómito.

Mayda Saborit es escritora y artista.

 

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