Castrismo en una lección

Desde 1984 la compañía Teatro Escambray representó la obra de Rafael González Rodríguez

Por Ray Luna.

¿No te sucede que a veces despiertas pero decides no echar a andar los párpados? Como si se pudiera ver mejor con los ojos en esa posición.

Entonces, vas al baño y haces apoyándote con la mano en la pared, como cada día. De un golpe tu memoria empieza a trabajar. «¡Molinos de viento!», recuerdas al fin.

Ahora sí —de verdad— abandonas la vigilia.

Enseguida, otra imagen se interpone entre tú y tu recuerdo. Te acuerdas de ti mismo junto a los otros muchachos, ataviados de añil, haciendo chistes, sonriendo, saludando, subiendo a un autobús en domingo. Desde entonces —concluyes— los domingos no han sido iguales.

Mueles tu café, te rascas ahí, bostezas al tiempo que observas el hilo de vapor que lleva impregnado el aroma del americano. Delicioso y ridículo, vuelves a cavilar sobre ese sueño, roto por la cálida mañana que el blando disco solar te provee.

¿Te ha sucedido? ¿No? Bueno… yo odié cada día, cada hora, cada minuto que pasé en la beca (el internado).

* *

A las 6 de la tarde el Pacífico libera una brisa exquisita y húmeda. Salgo a correr bajo un cielo cárdeno y vuelvo a pensar en el sueño.

El domo empieza a encapotarse. Así que aprieto el paso.

«El realismo socialista cubano, como tal corriente literaria, no aborda problemas, valga la redundancia, reales. En Molinos de viento no se tocan el acoso de tipo homosexual, la pedofilia, el voyeurismo, ni la delación o, el adoctrinamiento y el chantaje político, el chantaje sexual y el emocional. Esto es, los problemas típicos de una beca

Estas reflexiones me ocuparon todo el santo día. Pero ¿por qué?

* * *

El castrismo es una ideología que te hace creer que el flujo de poder va en dirección contraria a la dirección real. Es decir, es un relato que dice que el flujo de poder va de la gente al Estado, no del estado a la gente. De modo que el castrismo funciona como una iglesia. Hay quienes le llaman a esto religión política —una suerte de filosofía enlatada—, pero yo prefiero llamarlo simplemente castrismo.

(El ciudadano promedio no piensa por sí mismo, no debería pensar por sí mismo y tampoco puede esperarse que piense por sí mismo. El ciudadano promedio hace exactamente lo que debería estar haciendo (viviendo su vida), y confía en que otros resolverán los grandes dilemas filosóficos del mundo en su lugar. Esta confianza puede estar bien colocada o no, pero con toda seguridad este mecanismo de delegación es un aspecto esencial de las sociedades humanas. Por lo menos así actúan los humanos que tenemos en este momento.)

Ahora bien, una iglesia es básicamente una organización especializada en decirle a la gente qué pensar. El catecismo castrista se recibe en las escuelas desde la puericia hasta la adultez. Aquellos que han estado internados desde muy jóvenes, los que han estado internados durante los estudios preuniversitarios y los universitarios, difícilmente podrían convertirse a otra religión. Es más, ni siquiera les es posible practicar el ateísmo político. Esta ideología tiene una potencia retórica tal que, una vez convertido té será muy difícil apostatar. No importa que «te vayas por el mundo» y «conozcas mucha gente» como quiere José Alfredo, puedes irte a Miami, puedes a Dubai, puedes conocer los ríos de miel de la producción en masa capitalista y seguir creyendo ciegamente en Fidel.

El castrismo es, en total, un salto de fe.

* * * *

Veamos, el castrismo es una ideología que nos enseña a desacreditar, molestar, calumniar, perseguir y arruinar a los jóvenes de espíritu libre; es el castrismo el que nos enseña que la gente buena y valiente no debe ocupar cargos públicos, por el contrario, mientras más viles mejores sus dirigentes. El castrismo se empeña en ralentizar, obstruir, trastornar, menguar, y corromper de mil formas la instrucción de nuestros niños y jóvenes. El castrismo siembra el rencor, la desconfianza, la animosidad, el odio, la discordia no declarada entre los individuos, entre la propia familia, las profesiones, los obreros, los campesinos y las amas de casa. El castrismo se empeña en debilitar el intelecto, de embotar la cabeza de los jóvenes con su mórbida disciplina. El castrismo corroe a los hombres de edad madura con su moral indulgente e hipócrita. El castrismo destruye, enfría, apaga la amistad. El castrismo combate los afectos y los lazos filiales. El castrismo mata el santo amor por la patria en un número inconmensurable de ciudadanos…

No hay, por otra parte, un ser en este mundo más despiadado, cuando se trata de sus intereses, que un castrista. El castrista sólo responde a la disciplina de su secta y a las órdenes de sus superiores. Tiene el alma de piedra, impenetrable a los ruegos y la los sentimientos más nobles. El castrista es maquiavélico en cuanto que nunca considera la justicia o la piedad en lo tocante a la salud y bienestar de la patria.

Es por esta razón que el castrismo se enfrascó siempre en educar a los niños, para separarlos de sus padres y romper el sagrado vínculo de la sangre, para destrozar la familia. Sus dirigentes juveniles no tienen amigos y están a toda hora en disposición de delatar la más mínima falta del compañero más querido. El dirigente juvenil castrista está siempre preparado para obedecer sin pensar, como si fuera un muerto viviente.

No se puede ser castrista sin saberlo.

Ray Luna es bloguero reaccionario.

9 Comments

  1. y pregunto existe una medicina para curar el castrismo?, existe un psicologo que te explique cual es tu problema comportamental? creo que el castrismo quien lo ha padecido es como la adiccion a las drogas , personalmente nunca lo he sufrido porque vista mi edad nunca fui pionerita y cuando sali lo primero que hice fue alejarme de cuanto cubano enfermo, absorbiendo e integrandome en otra sociedad como? simple trabajando mucho, viajando y leyendo porque mientras se este aun entre los arroces y frijoles en comunidades de tu misma proveniencia sigues teniendo los mismos problemas es como un toxico en cura que pasa del metadone a otra droga por inercia y pasaron años antes de volver a tener contactos diria desde que existe Facebook, claro esa soy yo no que se tenga que aplicar a todos pero si es un buen sistema para la desintoxicacion

  2. Silvia Méndez

    Mi padre siempre fue una figura ausente, a los 3 años ya no estaba en mi vida. Así que creci sin amarlo. En 1er grado la maestra dijo: Fidel es como su papá. Yo lo tome literal.

  3. Pingback: CASTRISMO EN UNA LECCIÓN | Retórica Socialista

  4. Sra: Zoe Valdes de donde ha sacado ud tal cosa? mi esposo era italiano nacido en Sicilia y trabajo en Cuba por cuenta de la italconsult SP.A en la construccion de la autopista central y siempre por su trabajo viajamos por varios paises de Africa y medio oriente y murio en Argelia y eso ud lo sabe bien porque yo se lo conte y me da mucha pena que ud me haga semajante pregunta llena de infundios y mentiras de un cierto peronaje que no tiene credibilidad alguna tranquila que yo lei todo a raiz de la defuncion de ud sabe bien quien, que lastima y pena , Sepa que yo leo aqui por que se separar la calidad de las personas a la persona en si una cosa nada tiene que ver con otra y no por malos comportamientos y malentendidos y palabras despectivas no dejo de reconocer los talentos y con esto si quiere saber algo mas sabe muy bien donde encontrarme . Distinti saluti

  5. Edmme Baguer

    Estupendo artículo.

  6. Pingback: Castrismo en una lección – – Zoé Valdés

  7. Alejandro González Acosta

    La pluma de Ray es bisturí, pero también machete y hasta espada láser. Gran texto. Mi padre decía que los comunistas tenían una risa falsa, nada franca.

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