Política

Cabe en un bolsillo

Por Luis Enrique Valdés Duarte/ClickCuba.

He leído con cierto asombro el manifiesto que solicita que no sea exhibida en el Presidio Político Histórico Cubano la bandera utilizada por Luis Manuel Otero Alcántara. Comprendo, en el fondo, la preocupación que lo inspira y comparto, además, buena parte del juicio que muchos hacen sobre la forma en que este muchacho ha entendido su activismo.

Nunca me han resultado convincentes las causas que terminan girando alrededor de una personalidad. Los cubanos me entenderán especialmente. Tampoco las estridencias, ni la provocación convertida en método, ni esa necesidad de ocupar permanentemente el centro de la escena —como estudié teatro, sé lo que eso significa—, que tantas veces acaba desplazando aquello que verdaderamente importa. Las grandes causas merecen más profundidad que ruido.

Pero precisamente por eso creo que conviene detenerse un instante antes de tomar una decisión que afecta a un símbolo nacional. Noto que hay mucho arresto súbito en tanta firma.

Porque el debate no es una pieza de tela, sino la bandera; hay una inmensa diferencia.

Una bandera nunca es el trozo de tela: es la patria que reconocemos en ella, la memoria de quienes la honraron, el sacrificio de quienes murieron bajo sus colores y la esperanza de quienes todavía creen en el país que representa. Confundir el objeto con el símbolo es otorgarle a la materia una importancia que nunca ha tenido…

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