Por Sor Nadieska Almeida, HC.
21 de junio de 2026.
Parafraseando el texto bíblico, esta expresión es la que brota desde adentro cuando me vuelvo a enfrentar con las decisiones del gobierno de nuestro país. Un nuevo bloque de medidas de las cuales, muchas de ellas, ellos mismos suprimieron, e incluso llegaron a condenar, culpar y apresar a quienes veían posibilidades de prosperidad a través de ellas.
Volvemos al círculo vicioso de rectificaciones y promesas. Volvemos al lenguaje de la resistencia y el sí podemos, porque ahora sí vamos por más, y seguimos construyendo socialismo. Ciertamente, son de dura cerviz, se mantienen aferrados a algo que no funciona, aún reconociendo que es un sistema fallido.
Me he quedado pensando en el difícil arte de la democracia para un sistema totalitario como en el que vivimos. No pueden pensar con otros si están acostumbrados a pensar y decidir por nosotros. Nadie con un pensamiento diferente puede acercarse a disentir; este es uno de sus más grandes errores, la incapacidad de dialogar con las diferencias. Ahora es nuevamente evidente la dureza de su corazón y la cerrazón de sus mentes, al pretender una apertura económica con un mismo sistema de gobierno.
¿Acaso no ven que hay un pueblo entero pagando el precio de todas sus medidas y decisiones que tienen que estar continuamente rectificando porque ninguna es válida?
Miren los rostros de las personas, deténganse en el deterioro físico y mental de todo un pueblo, escuchen los gritos de desesperación de nuestras madres por sus hijos, acérquense a las rejas donde aprisionan a quienes el deseo de libertad les pudo más qué el miedo, vengan y caminen por los municipios y vean la basura que nos envuelve, la falta de capacidad de gestión de quienes están al frente como autoridades.
Muchos hemos expresado que queremos nuevos cambios, pero sin ustedes. Deseo con todo mi corazón un nuevo modo de vivir. Sueño, como cubana y junto a mi pueblo, con una libertad real, con todos los derechos reconocidos y respetados, desde la garantía de una infancia protegida, la realización de las aspiraciones de nuestros jóvenes en su nación, la serenidad y el merecido descanso y respeto hacia nuestros ancianos, el respeto a la libertad de conciencia, de expresión y a la libertad religiosa.















