Por Gloria Chávez Vásquez.
¡Que no callen al poeta…que no le rompan las alas!
Luzmila Bermúdez Ramos (1967)
En Colombia aún existe la tradición de la juglaría. Es la voz de aquellos que van por el territorio sembrando versos y canciones. Es una poesía social que canta a la belleza, a la alegría y al dolor de la madre patria. Su epítome es el vallenato, sublimado por Rafael Escalona y que trascendió el territorio nacional en la voz de Carlos Vives. La literatura, oral y escrita, de las montañas, valles andinos y la costa pacífica y caribeña es fruto de la interpretación imaginaria de un mundo, de una tierra que dio origen al realismo mágico y en su máxima expresión a la novela de Gabriel García Marquez.
Es una narrativa esencial, mezcla de realidad, mitos y leyendas, emanación y legado de la memoria del ánima, (en el lenguaje de Jung) transmitida a las nuevas generaciones por las abuelas, durante aquellas noches al calor de la fogata familiar. Tradición interrumpida por la televisión, el celular y las redes sociales, pero por la que, sus fieles devotos, aun luchan por rescatar y mantener vigente como una forma de sobrevivencia en nuestro mundo.
El poema y el relato se mueven por el territorio nacional en las ferias del libro como la de Barrancabermeja, que se vive en las escuelas, lugares públicos, calles y veredas. Cobran ímpetu en comunidades como La Red de Escritoras de Caldas que promueve el proceso de poesía intercultural, y la lectura crítica. Se humanizan en el Encuentro de La Palabra en Riosucio, que entiende la escritura como derecho humano que se desarrolla en el lenguaje, las relaciones y las emociones, y debe vivirse de la cuna a la tumba. Se materializan en los clubes del lector como Café y Letras, o en los Talleres del relato, o en los proyectos de bibliotecas de escritores regionales.
La fuerza del rio/arrastra las ramas/hasta donde llegue la quietud. LBR
En Santa Marta, capital del Magdalena, distrito turístico, cultural e histórico, patrimonio de la humanidad, que celebra sus 500 años de existencia, Luzmila Bermúdez Ramos, poetisa, compositora y declamadora, aún recuerda los himnos de la iglesia donde asistía con su abuela, en su nativa Valledupar. Su creencia de que la palabra es sagrada y va aliada con la vida, es lo que le motivó a escribir desde el dolor y la alegría para afirmar así, su identidad y su existencia y celebrar la belleza del mundo que la rodea. “Cuando salí del cajón, me aventuré por el maravilloso universo de la reflexión poética. Tenía necesidad de avivar ese fuego interno”.

Luzmila, quien vivió una niñez inestable entre familiares del Cesar y la Goajira, se refugió en la tradición oral y la lírica vallenata y sus cantores. Su cultura afroamericana tenía de fondo la música de Leonor González Mina y la narrativa de Manuel Zapata Olivella. En Bogotá, donde vivió 7 años y tuvo sus dos hijas, conoció las profundidades de la violencia de género y fue testigo del asalto al Palacio de Justicia por las guerrillas del M19 en 1985. Después de una pausa en la Goajira, se radicó en Santa Marta donde conoció a su esposo de origen mexicano. Con él tuvo dos hijos y compartió por 20 años hasta su fallecimiento. Después de 7 años de litigios para recuperar la herencia de sus hijos, enfocó sus escritos y actividades en la defensa de los derechos humanos y la promoción de la paz, con la certeza de que utilizar las leyes para apaciguar al ofensor no es el camino.

Hace 15 años que Bermúdez Ramos se unió a la generación de poetas que difunden sus versos y relatos “Voces para la Paz” a través de los medios radiales y digitales, además de escenarios culturales nacionales e internacionales. Sus poemas han sido publicados en antologías y revistas literarias en Colombia, México, Chile y España. Participó en el Festival Internacional de Poesía Grito de Mujer (2019) y en el Festival Internacional de Poesía en Todas Partes (2022); también en la Feria Internacional del Libro – Universidad del Magdalena; FILSMAR – Santa Marta y en el Encuentro Mundial de las Artes – Aracataca. Es, además, asidua de las tertulias, recitales y encuentros en bibliotecas, universidades y espacios culturales.
Su poesía forma parte de la antología “Las mujeres del Caribe narran su territorio” (2020) proyecto editorial “Urdimbres” auspiciado por el Ministerio de Cultura de Colombia. Su primera colección de poemas, “Sembradora de Poesía” fue publicada en 2022.
Sus aportes a la comunidad en Santa Marta y el Caribe colombiano le han atraído la atención y el reconocimiento de instituciones culturales, educativas y gubernamentales. Ha sido favorecida en varias ocasiones con premios y galardones como el Premio Internacional Machu Picchu (2022) y el Premio Tayrona (Santa Marta, 2024)
Armemos la Espantosa
Luzmila Bermúdez Ramos se declara autodidacta y cultora del poema libre. Admira la poesía de la caldense Maruja Vieira (1922-2023) y tiene como referente a la chocoana Miriam Diaz. Es además, una de las 231 escritoras que firmó la protesta contra los organizadores de la Feria Internacional del Libro en Bogotá, 2026 por su elitismo y falta de interés en la literatura de escritoras regionales.
Cerca de 400 escritoras, atendieron el llamado del foro digital, Armemos la Espantosa, liderado por las escritoras María Antonia León, Ivonne Alonso y Alejandra Jaramillo Morales. La protesta fue suscitada por el evento de inauguración de la Filbo, donde la foto oficial, la de una funcionaria del ministerio de cultura y doce caballeros invitados, evocó en las disidentes, “un bodegón del patriarcado”.
El que algunas escritoras declinaran firmar el comunicado, argumentando que está “plagado de no escritoras” no es nada nuevo para Luzmila Bermúdez, quien a lo largo de su vida ha sido cuestionada por algunas de sus colegas, por no pertenecer al círculo académico especializado. Sin embargo, el no tener un título oficial no la ha privado de su inspiración ya que ella escribe y se expresa desde el alma.

Para escritoras y poetisas como Luzmila, cada movimiento como #Colombia tiene Escritoras, es importante, porque inspira nuevas ideas y abre oportunidades al diálogo que es lo que realmente resuelve los problemas. La comunidad de escritoras, libreras, editoras, gestoras e investigadoras en Colombia es enorme, pero hasta el momento, los que manejan la cultura no saben qué hacer con ellas porque no les ven el filo comercial.
Gracias a las protestas periódicas de las escritoras independientes del país, a eventos que han prescindido de su literatura, como sucedió en el intercambio cultural Colombia-Francia en 2017, ha habido algunos logros. Idartes creó al año siguiente el Premio Nacional de Narrativa Elisa Mujica que, anualmente y a través de una convocatoria, publica la narrativa de escritoras emergentes. Cuatro años más tarde, el Ministerio de las Culturas, hizo realidad la iniciativa de la escritora caleña Pilar Quintana (Los abismos) con la creación de Biblioteca de escritoras colombianas.
Lo que faltan son lectores
En países como España y Estados Unidos, donde el libro se promociona y se vende como producto de orgullo nacional, la literatura escrita por mujeres se proyecta con igual o a veces más éxito que la de sus colegas masculinos. La experiencia común de las escritoras “invisibles” en Colombia, tanto en las costas como en el resto del país, parte de la preferencia de lectores y libreros que le dan mayor recepción a la literatura extranjera mercadeada por las grandes casas publicadoras.
Esos baches no desaniman a Luzmila Bermúdez, cuya vocación es la de transmitir, a través de su voz poética, la inspiración transformada en belleza, palabras de amor, de gratitud o de esperanza y sembrarla como semillas en un país que, a pesar de todo, renace todos los días.
La poesía/ tiene ojos/
tiene boca/ tiene manos/
tiene pecho/ tiene pies/
ella siempre nos va hablando/
desde el vientre/ desde ayer.
Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos. Autora de la novela Mariposa Mentalis, Verbum, Madrid 2024. Disponible en Buscalibre y Amazon.com
















Felicitaciones al Quindiano por este reportaje de la periodista Gloria Chávez,
a la poeta Luzmila Bermúdez. «Voces que deben ser escuchadas, muchas gracias por darnos a conocer la vida y obra de está gran mujer.
Felicitaciones por este reportaje de la periodista Gloria Chávez,
a la poeta Luzmila Bermúdez. «Voces que deben ser escuchadas, muchas gracias por darnos a conocer la vida y obra de está gran mujer.
La poesía en movimiento.
Muchas gracias por el espacio compartido, estimada periodista y escritora, Gloria Chávez Vásquez
Gracias por enriquecer la palabra y mantenernos con la llama de la fe, en cada espacio que habitamos.