EDITO

ED. Irán «suaviza» amenazando con contraatacar mientras Trump oye a Netanyahu

Por Zoé Valdés/El Debate.

Las relaciones entre Irán Estados Unidos han estado marcadas por la tensión y la desconfianza desde hace décadas, es normal que en la actualidad la tensión aumente. Durante la segunda Administración de Donald Trump, estos vínculos han ido alcanzando nuevos niveles de confrontación, con una estrategia de presión máxima hacia el régimen iraní que genera repercusiones tanto en la región como a nivel mundial. No es culpa de Trump, evidentemente, la culpa es de los tiranos iraníes que no ceden de ninguna forma frente a las peticiones coherentes de libertad y paz.

Quienes han leído el libro El arte de la negociación, de Donald Trump, reconocen fácilmente los patrones de negociación agresiva que aplicó como hombre de negocios, y que aplica también Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Su Gobierno se alejó del acuerdo nuclear firmado en 2015, imponiendo sanciones económicas más severas y buscando aislar diplomáticamente a Irán, en aras de beneficiar al pueblo iraní; y con toda razón, el infierno que viven los iraníes y los ataques de Irán a Israel agudizaron esa táctica bélica elegida por Estados Unidos.

Precisamente esta táctica, basada en «presionar hasta el límite», tuvo la intención de forzar al régimen iraní para que cediera en temas clave como su programa nuclear y su influencia en Oriente Medio. A mi parecer esa presión a la douce es ignorar en buena medida lo que es el régimen islamocomunista apoyado por los más infames regímenes totalitarios internacionales.

Trump defendía la idea de que la fuerza y la presión podían doblegar a sus adversarios, y en el caso de Irán, esto se tradujo en una escalada de sanciones y amenazas militares. El retiro unilateral del acuerdo nuclear fue visto como una jugada calculada para aumentar el margen de negociación, aunque provocó inquietud entre los aliados europeos y profundizó el aislamiento de Irán. Ni con ese aislamiento los ayatolás han suavizado la represión ni un milímetro.

La reacción reciente del presidente iraní y del liderazgo de la República Islámica no se hizo esperar y ha sido bastante parecida a la de Miguel Díaz-Canel en Cuba, la de la boconería barata, la finta estilo Trump –cada día le saben más los tics. Lejos de ceder ante las presiones, Irán opta por desafiar abiertamente a Estados Unidos, reanudando la represión y las masacres, así como las actividades nucleares previamente restringidas, aumenta su retórica desproporcionadamente violenta contra Occidente. El Gobierno iraní calificó las acciones estadounidenses como ilegales y hostiles, prometiendo defender su soberanía. O sea, más de lo mismo…

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