EDITO, Política

Y a usted, ¿qué le preocupa más?

 

Por Catriel Leiras.

El cotilleo de esta semana no es más que un refrito del año 2015 y subsiguientes: El pago de impuestos por parte del Presidente Trump.

Sí, los mismos, ¿Se acuerdan? Durante la campaña de 2015/16, la prensa ocupó durante largas semanas los titulares con el sensacionalismo habitual, indicando -según ellos de fuentes fidedignas- que el entonces candidato a la presidencia de los Estados Unidos, venía evadiendo impuestos al fisco por más de veinte años. Ahora eso resurge, así, sin más, a pocas semanas de la elección presidencial para la que él aspira a una reelección.

Como suele suceder (también desde que comenzó esta línea de tiempo paralela en la que vivimos y donde nada parece ser real) esos titulares pronto fueron sustituidos por otros. Comienza entonces la trama rusa. Tres años siguieron con eso y no pararon hasta que, en la cámara baja del congreso federal, pasaron al senado un proceso de destitución del presidente que no “finalizó” sino hasta enero de 2020 (puse comillas en “finalizó” porque me huelo que vienen a por más). Por ahora ese tema descansa temporalmente debido a la pandemia, algo que ocurrirá para otra edición porque ni siquiera esta <máquina de escribir digital>, tiene tanta tinta como para completar el texto.

“Misteriosamente”, los implicados en tramas por allá, en el este de Europa, son la familia Biden; más puntualmente el hijo del actual candidato a la presidencia por el partido demócrata: Hunter Biden.

La prensa, tan justa y amante de la “verdad”, no pregunta ni pide explicaciones respecto a Hunter. Imagínese usted si hubiese sido Eric Trump o cualquiera de los primogénitos del señor “malo” que “usurpó” la Casa Blanca, el “dictador” fascista de turno, los que se hubiesen enriquecido con negocios facilitados por ser hijos de alguien influyente. Pero claro, no es la prensa la que legisla ni propone leyes o destituciones, es el congreso. Congreso que está en manos de los demócratas en la mayoría de la cámara baja; lugar en el que se redactan, nada más ni nada menos que las leyes de este gran país. Luego pasan al senado, que por suerte, y para frenar un poco el amor en reversa de los demócratas, mantiene una mayoría republicana.

De no tener una mayoría republicana en el senado, ya el presidente Trump, seguramente, estaría preso, o con un grillete electrónico. La prensa juega su rol de cuarto poder más que nunca, y genera, en la opinión publica, movimientos y sentimientos que se prenden como madera seca con una chispa.

Tampoco mencionan ni una sola palabra de los más de treinta mil emails de la señora Clinton, mucho menos de la pésima gestión en Benghazi que le costó la vida a cuatro estadounidenses a mano del terrorismo islámico. De igual manera no juzgan la filtración de información por parte de la administración Obama. Cosas que, de haber sido a la inversa, ya se imaginarán ustedes el final.

Me hago esas y un sin fin de preguntas a diario, también me las respondo; juro que trato de no tener prejuicios a la hora de enfrentarme al rigor de mis propias respuestas, no. Generalmente llego a la misma conclusión, y es que, la moral, para muchos de los que se dedican a exponer la “verdad”, es selectiva.

Mientras dilatan el tiempo y manipulan la opinión de millones de personas abrumadas por tantas “verdades” avasallantes; Obama, los Clinton, Hunter Biden y muchos más viven las glorias de su “esfuerzo” como grandes magnates al mejor estilo Trump. Entraron “pobres” y salieron ricos, esta sería la “pequeña” diferencia entren ellos y él. Me parece redundante recordarles, queridos lectores, que este presidente dona enteramente su salario a diferentes causas. Pero eso tampoco parece merecer un titular.

Catriel Leiras es estilista, productor TV, coach, y Editor Opinión de ZoePost.

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