Una intervención militar contra una tiranía militar

Por Zoé Valdés.

En Cuba cada carrera universitaria representa un bastión militar de formación castrocomunista (subrayo) militar. Hay médicos militares, abogados militares, y hasta los periodistas y los filólogos son militares, a muchos de ellos los han infiltrado como espías en Estados Unidos. Lo que vieron recientemente en respuesta a las espontáneas manifestaciones en Cuba ha sido eso, un pueblo militarizado concentrado junto a la cúpula de jerarcas, que responde a órdenes estrictamente militares. Saben que si no las cumplen y se rebelan, como lo hizo el General Agustín Peña, Jefe del Ejército Oriental, los «suicidan» con un tiro en la espalda y les aíslan a las familias. Sin embargo, pese a la militarización de todo un pueblo carnero, ese otro pueblo sufrido de a pie decidió liberarse y salir a incumplir órdenes y a exigir su libertad. Fueron ocho días de belleza y libertad, por parte del valiente pueblo en las calles tal como muchos les habían pedido desde el exilio y desde otros sitios y países, desconocedores a veces de la verdadera historia de Cuba -me refiero a algunos venezolanos. El pueblo cubano no estuvo solo, desde el exilio voces lúcidas lo acompañaron en su gesta; desde todas partes del mundo los cubanos se movilizaron para apoyarles allí dentro.

Miguel Díaz-Canel, el monigote en jefe, habló entonces por la voz de sus amos, Raúl Castro y Alejandro Castro Espín; azuzó a la guerra civil. Sacaron, como era de esperar a ese pueblo militarizado y robotizado para masacrar a la población, tiraron contra niños y contra todo lo que se movió. Asesinaron, mutilaron, y hasta el opositor Antúnez comentó que desaparecieron cadáveres. Hay más de 600 detenidos y desaparecidos. Fue un horror, una parte de ese pueblo militarizado y zombi contra un pueblo libre, por fin despierto, que salió a luchar en las calles incluso por la libertad de sus verdugos.

¿El mundo los apoyó? No. Estados Unidos, cómplice como es habitual, sólo ofreció palabrería socialista y pomaditas y curitas. Ningún cubano de esos de a Pepe Timbales de las redes sociales desobedeció la contraorden de asalto, todos se quedaron dentro de sus barquitos esperando la orden de zarpar, pero no lo hicieron. No desobedecieron; demasiada boconería baratucha en la tela.

A los que pedimos intervención militar contra una tiranía militar de cualquier gobierno y desde cualquier sitio nos quisieron silenciar, como hicieron conmigo recientemente en la manifestación en París. Sí, también hay jineteras tiránicas militarizadas en contra de la intervención militar; callarme a mí, que he sido la primera que he estado pidiendo intervención por décadas. Menos mal que en otros lugares y dentro de la misma Cuba el pueblo reclamó y reclama ahora esa intervención. Me siento orgullosa de haber sido la voz cantante e inspiradora en esta movilización lenta y dolorosa por una intervención militar. La excusa para no pedirla según esas jineteras tiránico-militares es la siguiente: «no queremos intervención militar porque nuestras familias están allá…» Sí, sus familias están allá dominadas por una tiranía militar, sí, esas mismas familias militarizadas, y contra eso sólo una contundente respuesta militar es lo que acabaría en dos horas probablemente con semejante pesadilla que dura ya más de 62 años.

Al parecer en la isla se vuelve a imponer una extraña calma. Ha sido entonces que ha aprovechado la cobarde de Aleida Guevara, hija de uno de los mayores criminales que ha tenido la humanidad, el racista y homófobo, Che Guevara, para esputar sus excrecencias. Como podrán comprobar pulsando aquí. Esta otra puerca ha dicho lo que oirán, y hace hincapié en que todo está tranquilo. Sí, ahora, pero mientras ese pueblo estuvo masivamente en las calles gritando libertad y no cómo ella dice que fueron «unos pocos», esta puerca hija de su padre criminal estuvo escondida, protegida, oculta, y muy callada, cagada en su sucio blúmer verde olivo. También añade lo de siempre, que «esos pocos» -según ella- que salieron a defender a su patria son pagados por la mafia enemiga, etcétera… ¿A ver, puercaza, por quién estás tú pagada? ¿Quién le paga a ella, sino es otra mafia todavía mayor de delincuentes y asesinos cuyo cabecilla fue su propio padre? Además de ser mantenida por el exilio cubano que les da de comer a todos, absolutamente a todos ellos; pues según cifras de la CEPAL, la primera entrada de divisas en esa isla proviene de las remesas de las familias cubanas en el exilio. A esta cerda hay que acallarla de una vez y por todas.

Creo que las estrategias deben cambiar en lo adelante. Lo primero es lo primero, y lo primero es, insisto, ir directamente a silenciar a estas puercas sin pudor que viven del pueblo cubano y de nuestros muertos, heridos y encarcelados, y se vanaglorian de ello. Lo otro sería aniquilar cuanto negocio de esta gentuza exista en Miami. Una forma de eliminarlos es dejar de enviar esos «alivios» a las familias en Cuba; es doloroso, pero es lo que toca. Ya el pueblo cubano se lanzó a las calles y vuestras familias lo abandonaron. Ahora toca abandonarlas a ellas, para que se sientan lo que vale estar trabajando como mesero en un restaurante lejos de su país y mantener a un profesional en la isla que no mueve el culo a favor de su propia libertad. Toca ir contra Cubamax y compañía. Y, vuelvo y subrayo, toca cerrarles el pico a estas puercas de una vez. Recuerden los consejos de heroicos militares cubanos del exilio. Vayan frente a sus casas, contra sus propiedades. ¿No pidió Díaz-Canel una guerra civil? Sírvansela en bandeja de plata, pero contra sus propios intereses, a vuestro modo. Ah, eso sí, que no queden huellas. Tal como hacen ellos mismos. Es una guerra sorda, sin cuartel. ¿Cuándo acabaremos de entender que cuando se trata de una guerra las víctimas no podemos seguir poniéndolas solamente nosotros?

Para colmo, ayer vi un vídeo donde varios senadores republicanos insisten en ubicar una conexión satelital en Cuba para acceso libre, ilimitado y sin pago, de los cubanos a internet; ¡vamos, el sueño de «Yoani Obama»! Varios especialistas confirman que eso será muy difícil, casi imposible. Pero ellos persisten, y lo que sí cabe la posibilidad es que el gobierno norteamericano de Joe Biden esté preparando una sustitución de Radio Martí por este nuevo invento de una conexión de internet de melcocha que sólo aislará más a los cubanos y les ilusionará por gusto, una especie de Conexión ‘Latica de atún’, «que no te ven por StreamYard ni tampoco por Zoom», así la he llamado (se solicita el respeto y cita del copyright). Esto es lo que se les ocurre a los republicanos para proponer al gobierno socialista de Biden, después de 62 años de sangre derramada, ignorada y olvidada en Cuba; republicanos que además, cada vez que intervienen en una conferencia de prensa, le dan más la razón a los cubanos y a mi: «¡qué solos estamos, lo que necesitamos es una intervención con drones, drones, drones!»… Aunque en ocasiones esos drones yo los dirigiría hacia algunas bocas… republicanas.

Zoé Valdés es escritora y artista cubana en el exilio. Fundadora y Directora general de ZoePost, Libertad Prensa Foundation, y Fundadora del Movimiento Republicano Libertario Martiano.

3 Comments

  1. Alto y claro. Ya basta de medias tintas y engaños. En este tren ahora quieren engancharse muchos mientras finalmente el pueblo salió a poner el muerto. Ya basta. Excelente artículo.

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