Tiroteo en Colorado, un ‘show’ con actor inesperado pero igual de útil para los Demócratas

Ahmad Al Aliwi Alissa, 21, of Arvada. He has been charged with 10 counts of murder in the first degree. (Image courtesy of City of Boulder)

Por Carlos Carballido.

 

Pareciera una teoría de Conspiración pero así ha sucedido: Tras el tiroteo en el supermercado de Boulder, Colorado, donde murieron 10 personas, la administración Biden/Harris no se tardó un minuto para exigir al Congreso y al Senado, dominados por Demócratas, la prohibición de las armas en EEUU.

La narrativa en este tipo de matanzas con armas de fuego intenta a toda costa eliminar de un plumazo la segunda enmienda que otorga el derecho a los ciudadanos de bien a portar armas y evitar así los desmanes de una tiranía. En el intento, buscan siempre culpar a todo aquel que no comulgue con el liberalismo de izquierda. No importa si los hechos son diferentes con tal de cumplir ese sueño dorado de los Demócratas. Pero en el caso de Colorado, las cosas no son como ellos hubieran querido.

Inmediatamente, tras el suceso lamentable, la prensa complaciente que cubre las espaldas del cuestionado presidente norteamericano comenzó la tradicional letanía de que hay que eliminar las armas porque «la extrema derecha estadounidense es la culpable de que estos hechos de sangre ocurran en nuestras ciudades». Pero oh misterio divino… Lo que pudo ser una crisis bien aprovechada vuelve otra vez a desmerengarse sencillamente porque el supuesto autor del tiroteo puede ser de todo menos militante de la derecha.

Si nos damos un tiempo en buscar información sobre los tiroteos masivos en Estados Unidos, la mayoría son cometidos por personas con serios trastornos de salud mental y casi en su totalidad no califican ni pueden pasar el chequeo que el gobierno federal exige no solo para comprar un arma, sino para portarla adecuadamente.

El caso más reciente de Colorado, (estado con restricciones de armas muy severas) no es una excepción y como siempre sucede, tanto la prensa como las autoridades evitan ofrecer detalles que debiliten esa retórica de que los asesinos en masas son esos deplorables patriotas blancos y derechistas.

El supuesto tirador, cuyas redes sociales han sido ocultadas al publico -qué casualidad- se ha identificado como un musulmán simpatizante de ISIS, refugiado sirio de la época de Obama y por demás un empedernido odiador del expresidente Donald Trump. Tenía varios antecedentes delictivos que lo descalificaron para tener armas, pero el punto es que las tenía y esa lógica no importa para los Demócratas. Su meta es desarmar a los buenos ciudadanos para quedar indefensos contra quiénes no les importa cumplir con la Ley y harán lo que sea para lograrlo.

Curiosamente la prensa tampoco menciona estos detalles y llegaron al punto de asegurar que su apellido era «Alissa» cuando en verdad su nombre musulmán completo es Ahmad Al Issa. Esta identificación unida a varias capturas de pantallas de sus redes sociales, realizadas por algunos conocidos del atacante, destruyó por completo esa narrativa de lo «peligroso» de la derecha estadounidense que ha llegado incluso a ser calificada como una amenaza letal y persistente según las propias palabras del secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, cubanoamericano para más vergüenza.

Según datos filtrados en las redes sociales de Al Issa, este demostró ser un izquierdista empedernido, lleno de odio hacia Occidente y un convencido de esa narrativa que la administración de Obama intentó hacernos creer que en América la islamofobia era un problema que estaba victimizando a esa población.

De modo que, si hay que buscar un culpable, usted podría encontrarlo en el Partido Demócrata que ha estado alimentando este tipo de resentimiento en los jóvenes en escuelas, colegios y universidades durante años. Ahmad Al Issa es, por tanto, un producto de su adoctrinamiento. Por suerte este criminal ha sido apresado, pero apuesto mi virilidad a que el resultado de las investigaciones será tan secreta como los operativos encubiertos de la CIA. Con lo que podemos aventurarnos en un vaticinio, lo más seguro es que en los Estados Unidos, actualmente secuestrado por los manejadores de Biden, habrá muchos, muchos más Ahmad Al Issas. Al final es lo que ellos necesitan para ver cumplidos sus sueños.

Carlos Carballido es periodista y Vicedirector de ZoePost.

 

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