Salud mental en tiempos convulsionados: el opresor

Obra Julio Larraz

Por Lucimey Lima Pérez.

El origen de la palabra sistema proviene de la biología, significa reunir, mantenerse juntos (Ludwig von Bertalanfly, biólogo austríaco, General theory of systems: application in Psychology, 1967). Previamente tratado por George Wilhem Friederich Hegel (1770-1831), quien establece que: i) el todo es más que las partes; ii) el todo determina la naturaleza de las partes; iii) las partes son aisladas del todo y pueden estar interrelacionadas o independientes. La teoría de sistemas es una teoría de teorías, cada parte es una de ellas. Tres principios han sido destacados: 1) Los sistemas son parte de otros sistemas. 2) Son abiertos. 3) Dependen de sus estructuras. Entonces, son entes dinámicos con entradas, procesos y salidas, abiertos y cerrados, pueden ser desorganizados o no. Poseen energía interna, entropía (desorden de un sistema), pueden alcanzar la homeostasis (forma de equilibrio dinámico en relación con la retroalimentación equilibrada).

Las partes pueden ser complementarias, simétricas, asimétricas, y poseen toda una variedad de elementos dinámicos, no siempre sanos y productivos. Además de aplicarse a sistemas biológicos, es relevante en Psicología, Filosofía, Psiquiatría, Psicoterapia, Sociología.

Me referiré a tres situaciones fundamentales en sistemas que me atrevo a calificar como complejos, similares, distintos, los cuales despiertan mi interés, entre otras tantas realidades del Planeta. Refleja mi interés para entender e ilustrar eventos temibles, valientes y dolorosos. Obviamente, son ejemplos puntuales que nos ayudan a asimilar las dinámicas internas y que presentan aspectos en común.

Primero. Sudáfrica. El apartheid que significa ¨separación¨ se hizo oficial en 1948 para beneficio de la minoría blanca, sin embargo, ya tenía una larga historia. En 1994 votaron los negros por primera vez, aunque constituyen las ¾ partes de la población y no son homogéneos. Esto gracias al carisma y a la lucha de Mandela. Hoy es uno de los países con más desigualdad social en el mundo. No han alcanzado la libertad en 25 años de democracia, la pobreza es extrema (50% de la población, con 27% de desempleo), los diferentes grupos étnicos se enfrentan. ¨La nación del arcoíris¨ (France 24). Fue República en 1961, y no se han detenido los saqueos ni la violencia pública. Jacob Zuma, preso en el presente (Europa Press, News 24) llama a la calma y considera que es una mala imagen de la nación zulú.

Segundo. Lo que ha pasado y continúa sucediendo en Cuba ha sido una explosión contenida por tiempos, totalmente asimétrica y desventajosa para el pueblo endeble, aunque fuerte y decidido. Me atrevo a decir que hoy esto es de envergadura mental tremenda. Cuántos han tenido el coraje de pronunciarse, de manifestar, cuánta indolente represión, o es que puede existir dolencia en la represión. Una herramienta macabra: incomunicar. Me atañe. Esto ha sido la lucha entre el pueblo indefenso y los gendarmes, ese mismo pueblo que los ¨poderosos¨ han menoscabado en muchos aspectos. El Presidente, una debilidad poderosa. El motivo es libertad, las calles repletas, la escasez global inmensa, miseria y mengua, desamparo y ¨desesperanza aprendida¨. El Presidente débil y abusador, ordena y se disfraza, acusa a un pueblo que debería estar ¨agradecido¨ ¿de qué?

Luego del retiro del hermano del que esperaba absolución, han surgido más y más movimientos de protesta desde 2019, con represión atroz. En 2020 la revuelta de artistas, luego las protestas recientes que han acallado, pero que continúan, un pueblo agobiado con el cansancio. Los reclamos han sido empeorados por la falta de atención debida durante la pandemia, pero no solamente. Sí, la pandemia ha tenido un lado ¨útil¨, lo que me cuesta concebir, pero así ha sucedido en Grecia, luego de muchas vicisitudes de varias índoles, protestan por el mal manejo ante la COVID, es un detonante, invaden Universidades y reprimen (EFE). En vuelta a Cuba, los ¨poderosos¨, tan debiluchos, siguen culpando al famoso ¨bloqueo¨.

Tercero. Venezuela, más de 20 años de opresión. A lo largo de los mismos han ocurrido varios tipos de protestas. Confieso que las primeras, por incredulidad de un pueblo con tanta bonanza, el enfoque era casi festivo, con una confianza errada en el cambio, pero no dejaron de ser reprimidas. Eso, obviamente, no funcionó, era la gran bola de nieve rodando la cuesta, muchos creyeron en la ¨inmunidad del poderoso y tan rico país¨. Hoy, una gran tragedia, acompañada de deterioro y destrucción de un espacio del mundo con tantos recursos y riquezas, tristemente depauperado.

¿Qué hay en común? Trataré de explicarme. El opresor es una persona bajo tremendo estrés, sus barbas pueden arder en cualquier momento, debe cumplir su labor abusiva y explotadora, injusta por demás, violenta, inclemente, mentirosa. ¿Cuál puede ser su bienestar? A mi juicio, entrando en lo mío, todos pueden ser incluidos en el Grupo B de la Clasificación de trastornos de la personalidad: antisociales, límites, histriónicos, narcisistas. El trastorno antisocial está caracterizado por no empatizar con otras personas, ser indolente. Son seres que mienten, violan las leyes, buscan su gratificación con el sufrimiento de sus semejantes, su propio pueblo en los ejemplos citados. Esto es lo que ofrecen muchos gobernantes del mundo, vistos en forma global, si buscaran ayuda psicoterapéutica, considero que sería con personas similares, existen ejemplos, y los considerarán ¨sanos¨.

Los ejemplos citados no son la excepción. Se trata de sociópatas. La historia nunca los absolverá porque no hacen bien y porque son sufrientes no identificados internamente, paupérrimos de espíritu, culpables. Y no soy juez, solo analizo las personalidades lejanas físicamente, pero muy cerca de mí en la Tierra. Obviamente, a pesar de las diferencias locales, el factor común se destaca aun más con la sabiduría popular ¨El pez grande se come al chico¨ (Centro Virtual Cervantes, anónimo).

Las víctimas no son solo las que salen a la calle pacíficamente o enardecidos. Son niños, adolescentes, adultos jóvenes, adultos mayores, ancianos, que reciben el impacto de la inestabilidad del abandono, de la injusticia. Las huellas de los hechos quedan grabadas en la memoria como traumas ensordecedores y escandalosos que ameritan alivio. Hechos que repercuten en toda la población sufriente codo a codo en los sitios de represión, corazón a corazón en la simple distancia.

Lucimey Lima Pérezes Psiquiatra, Psicoterapeuta, Máster y PhD en Neuroquímica. Investigador Emérito del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

Julio Larraz es pintor y escultor cubanoamericano.

 

 

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