Relato de domingo: Carlota quiere ser madre

La siesta de Teresita Blanco. Obra de Ramón Unzueta

Por Oliet Rodríguez Moreno.

A Carlota la conozco desde la primaria, cuando era una flacuchita cinco años más joven que yo. Se pasaba las tardes trepadas en la mata de mango del patio de mi casa, adonde iba a jugar con mi hermano menor, de su misma edad. Nadie como ella tumbaba los mangos con pedradas de francotirador y al quimbe y cuarta dejaba siempre a mi hermano sin bolas.  Después en su adolescencia cambió y de la noche a la mañana se volvió un monumento sexual, de esos que paran los trenes y hacen girar el rostro de todos al pasar, incluso a otras mujeres.

Me sorprendió su visita la noche en que yo cumplía 35 años. Me saludó con más cariño que el habitual, seguía requetebuena. La invité a unos mojitos y hablamos de mis dos hijos con cariño y de mis dos divorcios con desagrado.

Pero ella quería otra cosa y lo supe enseguida. A sus bien llevados 30 años lo más natural resultaba que quisiera ser madre a pesar de ser libremente lesbiana, como siempre me confesó y nunca ocultó. Sentí un tremendo orgullo por haber sido la elección como padre biológico de la criatura, “¿Cómo puedo ayudarte Carlota?”, le pregunté. “No sé si yo sea la persona indicada, porque… No es eso muchacha, no me cuestiono que desees que el niño sea solo tuyo… el problema es que… ¿Qué acabas de decir Carlota? ¿Es eso de verdad lo que quieres?” me sorprendieron sus palabras y agradecí que no me dejase terminar. Carlota, perfectamente saludable y fértil, no estaba dispuesta a inseminarse ni a pasar por un proceso tan largo e incómodo. Quería que la fecundara al natural.

Claro que merecía lo que quería y le di el sí al instante. Nos pusimos tan contentos que no encontramos mejor manera de festejar la alegría que quitarnos las ropas y comenzar las faenas. No doy detalles porque Carlota es mi amiga y porque un caballero no da detalles de sus conquistas. Claro que ella no es una conquista, ni yo soy tan amigo de ella. Lo tomo como una especie de trabajo, muy divertido, eso sí, pero trabajo al fin, aunque ya se acerca al exceso y los extremos deben evitarse. Ya hace unos diez meses que tenemos sexo todos los días en los períodos normales. En los momentos de máxima fertilidad tres veces al día. De nada vale que me esconda de ella, pues me persigue con su olfato de tuberculosa, tampoco funciona hacerme el cansado o inventar un dolor de cabeza, ella misma me compra de vez en cuando las viagras o me provoca con locuras capaces de despertarle la libido a un muerto. Creo incluso que ya me busca porque le gusta el retozo y no por el objetivo de ser mamá.

La sonrisa no se me quitó del rostro los primeros seis meses y me habitué a ser más flaco que un palo de escoba. Ella es una guerrera amazona y sigue con el mismo ímpetu del primer día, yo no, ahora estoy muy preocupado porque no sale embarazada. A veces me quedo toda la noche despierto, buscando la solución del problema. No sé cómo coño decirle ahora a Carlota que hace cinco años me hicieron la vasectomía.

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Ramón Unzueta (1962-2012). Pintor cubano.

 

9 Comments

  1. Pingback: Relato de domingo: Carlota quiere ser madre – – Zoé Valdés

  2. idd00jea

    ¡Juass!

    • Silvia

      Él es fantástico, éste es muy gracioso, este escritor tan versátil y auténtico me tiene cautivada hace tiempo ya, me encanta que tenga un espacio en esta página de Zoe, otra monstrua💕🌹

  3. Jajajqjq a darle a Carlota decirle que ya mero es mamá jajajaj

  4. Gloria Torrente

    Deliciosa lectura de domingo . La ingenuidad y confianza de Carlota le jugaron una mala pasada , o quien sabe , mientras se divertían ella gano en experiencia . Muy bueno

  5. Jajajajaja….Ay que bueno..

  6. Heidys Yepe

    Jajaja. Genial!

  7. Miriam

    Inesperado final. Muy bueno

  8. Zoe Valdes

    Gracias a todos por los comentarios.

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