¿Regreso a Birmania o el camino a la libertad?

 

Por: Antonio G. Rodiles

En reciente entrevista, John Kerry declaraba su decepción con la respuesta que el castrismo dio a la agenda implementada por el expresidente Barak Obama hacia Cuba.

El día 17 de diciembre de 2014, la Casa Blanca lanzaba un documento llamado “Un nuevo rumbo para Cuba”. En la práctica, no pasó de ser un pedido a los Reyes Magos. Los voceros del régimen mencionaron desde un inicio que no cederían ni un milímetro y que los cambios en el país ya habían ocurrido en 1959.

Con el inicio del año 2015, la administración se dio a la tarea de ir vaciando de contenido la ley Helms-Burtom y en lo político, legitimar la mutación al neocastrismo. Era parte de la llamada doctrina Obama, una nueva versión del Detente del pasado siglo, que tantos estragos causó hasta que Ronald Reagan diera el giro necesario en la política exterior de los Estados Unidos.

La oposición se dividió de inmediato en promotores y detractores. Parte del camino era la activación de “procesos electorales”: elecciones, consultas o plebiscitos. En un final se terminaría consolidando a los herederos, mostrando un supuesto cuerpo institucional y dando ciertos espacios a una “oposición” laxa. Los militares, arropados con los negocios más lucrativos y vinculados a socios extranjeros, fueron los primeros beneficiados con augurios de un futuro “glorioso”.

Cuba sería la Birmania caribeña. Es decir, los militares con pleno control del país mientras se simula el nacimiento de una dinámica más democrática.

Pero los planes encontraron dificultades. En el exilio un sector rechazó tal acuerdo y en la oposición se conformó el Foro por los Derechos y Libertades, que puso freno a la pretendida unidad de respaldo a dicha política. El castrismo, seguro de la victoria de Hillary Clinton, impuso su tempo y frenó transformaciones que pudieran ocasionarle cierto grado de incertidumbre.

En noviembre de 2016, sorprende la victoria electoral de Donald Trump. En enero toma posesión y pronto comienza con un proceso de reversión de la política previa.

Desde el ForoDyL, en consonancia con grupos y actores del exilio, escribimos una carta en la que pedíamos:

 

  • Desconocer al régimen y la transferencia de poder a la nueva generación de la “Familia Castro”.

 

  • Incrementar las sanciones políticas y económicas contra el régimen y beneficiarios vínculados con la élite en el poder.

 

  • Regular la entrada de fondos económicos a través de remesas, turismo e intercambios comerciales.

 

  • Apoyo y reconocimiento de la oposición como actor legítimo. En especial la que confronta al régimen día a día desde dentro de la isla.

 

  • Demandar la liberación de los presos políticos.

 

  • Declaraciones de condena de la administración ante las violaciones y represión contra defensores de derechos humanos en la isla.

 

  • Proveer al pueblo cubano de internet libre para romper el muro de la censura y la desinformación.

 

  • Prohibición de la entrada a territorio estadounidense de agentes y oficialidad del régimen.

 

  • Eliminar el falso intercambio cultural promovido durante la administración del expresidente Obama que ha servido como herramienta de propaganda y penetración del régimen para socavar el sistema democrático de los EU.

 

En junio del 2017, Trump anuncia oficialmente el cambio de política hacia Cuba. Las sanciones económicas aparecieron con prontitud y el régimen dejó de ser aupado en la arena internacional.

Sin embargo, el apoyo resuelto a la oposición interna, un elemento fundamental de nuestras sugerencias, no recibía la atención esperada. En abril del 2018, en el contexto de la Cumbre las Américas en Perú, se conversó y entregó por escrito al senador Marco Rubio un grupo de inquietudes al respecto. A continuación fragmentos de la carta:

“Que se priorice la labor en el escenario exterior quitando énfasis a la lucha en el interior de la Isla, disminuye visiblemente el apoyo a la oposición interna pero sobre todo nos pone en una peligrosa vulnerabilidad frente al régimen. La escandalosa violencia contra opositores y en especial contra las mujeres, muestra la falta de visibilidad que sufrimos.”

“Si múltiples ONG’s norteamericanas y la OEA con sus fondos y amplia red en toda la región, se enfocan en apoyar y promover un proyecto específico (en relación a CubaDecide), en claro detrimento de otros, propician fricciones y conflictos dentro de la oposición cubana y no fomentan un clima de cooperación y coordinación.”

“….es un grave error  intentar imponer, desde el exterior, liderazgos y proyectos al interior de la Isla. Este error colocará al régimen como principal beneficiario.”

“Por otra parte nos preocupa grandemente cómo el tema cubano ha perdido relevancia y visibilidad mientras se pone todo el énfasis en el tema venezolano. La denuncia sobre la crítica situación de violaciones dentro de Cuba no está mostrándose con la gravedad que merece. Esperamos que Cuba vuelva a ser nuevamente prioridad en la agenda, teniéndose en cuenta el importante papel que juega como elemento de desestabilización en todo el continente.”

Lamentablemente no ha existido la receptividad a nuestro llamado y el régimen continuó su camino de golpear a la oposición y a la sociedad civil. El pobre apoyo, sumado a la implacable  represión ha traído como resultado que un gran número de activistas, periodistas independientes y actores de la sociedad cilvil, han abandonado la Isla.

Nuevos grupos han aparecido, pero muchos de ellos vuelven a recorrer caminos ya explorados y que mostraron poca efectividad. Se vuelve a trillar en el objetivo de mostrar cuán violatorio resulta el castrismo. Sin embargo, continuamos sin las herramientas necesarias para realizar acciones que sacudan a sectores de la sociedad cubana.

Nos acercamos a las elecciones presidenciales de noviembre en EEUU. La futura política hacia Cuba aparece en dos opciones ya declaradas, Biden ha reiterado que regresaría a la era Obama, mientras Trump continuaría con su rumbo actual.

No tengo dudas de que, si bien es urgente corregir elementos de la política hoy vigente, retomar el llamado deshielo o Birmanización de Cuba sería fatal.

Dentro de la revaloración para lograr mayor efectividad en la actual política estaría: un conocimiento más cercano de las dinámicas al interior de la Isla con sus protagonistas y finalmente apoyar resueltamente a los actores capaces de enrumbar un genuino proceso de transición democrática.

Raúl Castro, en las postrimerías de su vida, todavía trae al totalitarismo de la mano, reflejando la falta de un nuevo liderazgo dentro del régimen. El coronavirus, sumado a la profunda inoperancia del sistema y las crecientes sanciones económicas, han generado uno de los escenarios más inciertos de los últimos 61 años. Desaprovechar o ser ineficientes en momentos cruciales, pueden retardar por décadas el arribo a la libertad.

Antonio Rodiles es Matemático,  profesor, conferencista, líder de Estado de Sats.

Antonio Rodiles represaliado por la policía castrista

2 Comments

  1. Ulises Fidalgo

    Un resumen bien preciso de estos años de wishful thinking o pensamiento Alicia.

  2. Excelente explicación y muy objetiva. Los hechos han ocurrido tal y como lo cita Rodiles. Birmania parece ser el referente. Recordemos que hace unos dos años varios de estos líderes fueron allí para «aprender» esa transición.

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