Publicidad engañosa

Por Rosalba Atilana Guerrero Sánchez.

Si hubiera una Oficina del Consumidor en España para el producto que de hecho es un partido político, habría que denunciar que, en las actuales elecciones para el gobierno de la Comunidad de Madrid, algunos están difundiendo publicidad engañosa.

Y esto no tendría nada de particular, hasta el punto de que podría ser un asunto doméstico intrascendente (que, como reza el dicho, sería mejor lavar dentro de casa), si no fuera por el calado de las palabras que unos dirigentes están dirigiendo contra otros.

En efecto, estamos hablando de asuntos que, como dijo Thomas Mann, conciernen a la Humanidad. Y es que se está trasladando a la opinión pública, por parte de los autoproclamados partidos de “la izquierda”, que en las elecciones de Madrid se dirime la lucha “contra el fascismo”.

Esta publicidad engañosa, de tomarse por cierta, tendría como principal efecto una grave intoxicación de los ciudadanos, que acaso puedan creer que la democracia se la juegan cada vez que hay elecciones. Además, quienes abusan hasta este punto de las palabras, pensando sólo en el cortísimo plazo de apenas unos días, no se dan cuenta, o eso parece, de que su mentira se hará evidente en cuanto pasen las elecciones y compartan su trabajo con “los fascistas”.

De hecho, como profesionales de la “cosa pública” deberían cuidar al electorado, ya que a costa de insultar a su rival con la palabra más grave que cabe imaginar, están insultando también a la mayoría de los madrileños. Y si hacemos caso a las encuestas, la mayoría de ellos deben ser fascistas según estos señores.

De modo que el 4 de mayo se decidirá, según esta izquierda fundamentalista, si el pueblo de Madrid es gobernado por el fascismo o no. Y el problema lo van a tener ellos, porque van a tener que aceptar una “lucha antifascista” en los márgenes de una democracia homologada a través del diálogo y la colaboración. Eso, o tomarse sus palabras en serio y dejar sus escaños. No sabemos si para convertirse en partisanos o para vivir retirados en sus casas de lujo vigiladas por esas “fuerzas del orden” que tanto detestan.

Lo peor de la publicidad engañosa es que siempre hay incautos que se la creen. Y que una parte de España viva en un estado de enajenación política severa contra la otra media puede ser, esta vez sí, peligroso.

 

Rosalba Atilana Guerrero Sánchez es filósofa española miembro de la Escuela de Oviedo.

2 Comments

  1. Pingback: Publicidad engañosa – – Zoé Valdés

  2. Howard

    La enajenación política, la falta de sentido común y la carencia de análisis están llevando las sociedades a la prehistoria, creo que el futuro será de guerras y enfrentamientos pero también creo que a esta gente no se les gana con votos, quien sueñe que la izquierda perderá Madrid es porque no ha aprendido nada sobre la historia del comunismo, está gente viene por todo y se verán horrores pero como es habitual ya aqui tampoco pasara nada.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*