Pandemia, ejercicio físico y consumo de sustancias en adolescentes

Por Lucimey Lima Pérez.

La pandemia COVID-19 nos ha forzado a experimentar cambios radicales en los hábitos cotidianos o a incorporar conductas negativas para el bienestar integral. Todo esto afectado por la distancia física, las medidas preventivas (lavado de manos, uso de tapabocas) y el aislamiento. Elementos fundamentados y necesarios en la prevención de contagios. Nada que no sepamos hoy y que realmente estamos viviendo. Un virus ha coartado nuestra libertad de movimientos y ha conducido al incremento de los hábitos sedentarios.

El sedentarismo está relacionado con disminución en la expectativa de vida; interferencia en la prevención de enfermedades, tales como las cardiovasculares y metabólicas; disminución en la respuesta inmunológica contra infecciones; alteraciones en el control de peso; afectación de la salud mental (reacción de estrés, ansiedad, depresión). Sin embargo, aun consciente de todos estos aspectos, la ola arrolladora de la inactividad hace caer particularmente a los más vulnerables, donde se encuentran los adolescentes. Aunque el cuidado de la propia salud depende de uno mismo, se añade el cierre de los gimnasios y los centros deportivos, lo cual entorpece las actividades y puede convertirse en una excusa para justificar la momificación.

Las personas que trabajan desde casa o aquellos jóvenes que tienen tareas en línea pueden empezar el día con ejercicios moderados. Los expertos recomiendan estiramiento al despertar. A muchos les ayudan los videos de ejercicios y los hacen sentirse acompañados. Además, la programación del día es elemental para el mantenimiento de la salud física y de la salud mental, con niveles de flexibilidad razonada.

Qué no hacer: ver TV por largas horas, –comer a deshora y en exceso, usar el teléfono celular continuamente, dormir durante el día, paliar la situación obnubilando al cerebro con sustancias lesivas, -aislarse dentro del aislamiento. Esto último ocurre frecuentemente en grupos familiares que no tienen un nivel adecuado y suficiente decomunicación y de interacción.

Si bien el consumo de sustancias comprende una historia anterior, el sedentarismo y el aislamiento son estimulantespara el abuso de drogas de variada índole. Algunos estudios señalan que existe una disminución del 60 al 70% en el consumo de tabaco (Europa, Américas, Oceanía), además del decremento en el ejercicio físico, con un máximo a los 6 meses de encierro en pandemia. Otros estudios puntualizan la disminución en el uso de cigarrillos hasta en un 50%, mientras que el consumo de alcohol y de cannabis se mantiene, se inicia o se incrementa. No hay explicación para estas conductasselectivas, pero sí evidencias estadísticas en poblaciones variadas.

Existen dos estrategias para mantener la actividad física y preservar la salud mental: i) enseñanza en línea organizada por los centros educativos o por adultos del medio familiar; ii) motivación intrínseca en aquellos jóvenes que han cultivado la práctica del ejercicio físico y los hábitos nutricionales/sustancias sanos, la cual debe ser mantenida durante encierros forzosos.

Obviamente, hay estratos favorecidos por el acceso a programas de ¨telehealth¨. Por tanto, las consecuencias de la pandemia en estratos socio-económicos desfavorecidos serán probablemente devastadoras. Las organizaciones e instituciones públicas tienen alta responsabilidad al respecto y el ciudadano enfrenta la necesidad de reclamar sus derechos. Estos aspectos son lamentablemente muy injustos.

Demarest destaca que existe una epidemia escondida en la pandemia, en referencia al abuso de sustancias y al riesgo de sobredosis en adolescentes. Esto constituye un alarmante peligro para los chicos y un alerta del entorno adulto para avocarse a la educación/orientación.

A pesar de todas las tremendas vicisitudes que acompaña a la pandemia COVID-19 en todo el mundo, con inmensa diversidad en las características culturales y en las conductas de autoridades, las cuarentenas pueden ser un aprendizaje fabuloso en beneficio del desempeño en el presente y cuando toda esta historia se transforme.

Consultados: DE Conroy, BW Chaffee, K Demarest, A Goddard, C Ingoglia, SL Pagoto.

2 Comments

  1. Pingback: Pandemia, ejercicio físico y consumo de sustancias en adolescentes – – Zoé Valdés

  2. Heidys Yepe

    Excelente información cómo ya nos tiene acostumbrados.

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