Moda

Oscar García-López, el diseñador cubano de alta costura, que viste a Lena Burque y a Lara Trump

Por Redacción ZoePost/Carlos Bauzá.

El diseñador cubano Oscar López tiene magia en sus manos. Cada uno de sus diseños es una pieza exclusiva creada con paciencia, amor y mucha entrega. Su trabajo -de gran calidad- lo ha llevado a ser reconocido internacionalmente y en Estados Unidos, país que lo adoptó y en donde ha desarrollado su carrera. En Bencomo Magazine pudimos entrevistarlo y conocer un poco más sobre su vida, aspiraciones, sueños y metas por cumplir.

La calidad de su ropa va mas allá de lo comercial. En sus diseños hay mucha arquitectura, mucho corte, mucho arte. ¿De dónde viene toda esa inspiración?

Me gusta el glamur, me gusta que la ropa arquitectónicamente en el cuerpo de la mujer se vea perfecta. Soy muy exigente con eso, junto a las modistas de mi equipo siempre discuto esos detalles en el corte que tal vez la gente no nota, pero yo sí. Siempre me gustaron mucho todos aquellos diseñadores que fueron los maestros y que crearon la historia de la moda. Ellos no fueron a ninguna escuela, la escuela fueron ellos. El trabajo de Charles Frederick Worth, el padre de la alta costura, era increíble. Aunque oficialmente nunca fui a una escuela de modas, me gusta mucho informarme de su historia. Pienso que esto nace con uno y simplemente te guías por ese instinto.

Nació en Cuba, donde los recursos y la visión del mundo es muy reducida, ¿cómo se involucró en la moda?

Desde los 10 u 11 años me gustaba zafar y desarmar la ropa. Me encantaba ver cómo estaba construida, qué tipo de soporte tenía dentro para lograr que el cuello quedara parado o los cortes, era muy curioso. Siempre estaba metido en casa de las modistas porque ellas sabían cuáles eran los trucos. Allí creábamos vestidos totalmente artesanales con una técnica que se llamaba tai dai que luego vendíamos a los turistas en 25 dólares. Yo cortaba, teñía la tela y ganaba dinerito. Esos vestidos los hacíamos con sacos de harina que desarmábamos. Tenían un triángulo de tinta roja que había que enjabonar y dejar en remojo un día, después se cepillaban hasta sacarle la tinta y dejarlos limpio como un lienzo para teñirlos en calderas enormes al aire libre calentadas con leña.

Se teñían por 30 minutos y cuando eran tres colores tenías que repetir el proceso, enjuagar con agua y hervir nuevamente para luego meterlo en una centrífuga rusa que teníamos. Esto es algo que he querido hacer para crear piezas artesanales de mucha calidad.

Hoy en día muchos se llaman diseñadores porque hacen un dibujo y se lo dan a un equipo de producción y claro, eso es muy fácil. El arte de la cosa está en cómo llevamos ese dibujo al plano real, al plano material. Todo un proceso muy largo donde tienes que ver qué tejido tienes que usar para lograr el efecto que se ve en el dibujo. Las telas luchan contra la gravedad y por eso tienes que escoger cual es la más indicada para poder responder adecuadamente al diseño y a la gravedad.

Oscar López

Indistintamente del diseño debes fabricar una prenda que será usada con libertad y autonomía por una mujer, pero sin que se pierda el concepto de cómo la quiere visualizar.

El desafío de crear un vestido es que quede como tu quieres y que la mujer se sienta cómoda, que no se ahogue. También hay que entender que la alta costura es una cultura, tienes que saber de eso para poder llevar ese vestido. Hay trajes que son para sentarse de la mitad de la silla hacia adelante, porque si lo haces sobre toda la silla, la forma se pierde, especialmente cuando usas corsé. Con muchos de ellos no puedes manejar y necesitas un auto amplio con chofer.

Bentley y Rolls-Royce tuvieron que subir los techos de sus vehículos para que la realeza británica que usaba grandes vestidos con tocados y sombreros no pasara trabajo al entrar a sus autos, ¿cómo lo ves?

En la misma arquitectura hay ciertos balcones que tienen algo similar a una barriga hacia adelante. Se hacían así para que cuando las mujeres se pararan en el balcón pudieran llegar a la baranda sin que el vestido se viera limitado en su espacio. La moda era una cultura donde se hacían cosas pensando en ella, porque no siempre ha sido para que la mujer luzca, fue también por el estatus social. El tafetán de seda y el podesua eran tejidos para la realeza.

Los adornos se hacían con hilos de oro y plata hechos a manos sobre el traje para luego removerlos y usarlos en otra ropa cuando el vestido ya no estaba de moda. A mí me gusta mucho el efecto wow aunque sea un diseño minimalista, donde esa impresión radica en la caída de la tela, en la textura, en el color. Independiente de que el diseño tiene que ir de mano de la personalidad de quien lo lleva…

Pulse aquí para consultar y seguir leyendo en la fuente.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*