Netflix cae por propaganda. Lo demás es anexo

Por Carlos Carballido.

Desde que el matrimonio Obama abandonó la Casa Blanca y pasaron a ser “productores” de Netflix (linda manera de llamar a quienes impusieron la ideología globalista en esa plataforma) los suscriptores y la calidad de oferta fílmica han ido decayendo año tras años.

Durante casi 8 años, Netflix ha ido sobreviviendo al abandono de sus clientes. Subsidios, proyección de películas de baja calidad y difusión de materiales procedentes del norte europeo y África al menos sirvieron para mantener la oferta y diversificar el catálogo para otros públicos. Pero la realidad es que se han visto obligados a revelar los numeritos actuales y aunque se justifican con 8 causas, como pérdidas por compartir las cuentas, la piratería y el aumento de precio de la mensualidad, entre otros, lo cierto es que si todas influyen NO determinan el descalabro actual.

Aquí las leyes del mercado terminaron diciendo la última palabra. La propaganda venenosa que destila Netflix no vende y esa es la razón del por qué andan ahora enloquecidos buscando soluciones que apuntalen el éxodo masivo de suscriptores. Dicen que 200 mil, pero la cifra es cuestionable porque cuando sus directivos decidieron sumarse al boicot a Rusia por su conflicto bélico contra Ucrania, la plataforma perdió de un plumazo casi 700 mil usuarios.

Las leyes universales del mercado dictan que si el producto es bueno NO importa si los precios suben tal y como lo hizo la plataforma el pasado año (ahora anuncia que volverán a hacerlo para contrarrestar la pérdida de calientes).   El hecho concreto es que si el producto fuera de calidad, el abandono masivo no se hubiera dado. Los clientes asumirían el nuevo costo, sobre todo en esta época de incertidumbre económica con tendencias a empeorar.

Lo que en realidad ha ido matando a Netflix es su contenido aburrido y en extremo ideologizado. Sus películas siempre tienen el signo de la mediocridad dónde importa más lo políticamente correcto (personajes gays, parejas interraciales y personajes históricos blancos protagonizados por negros, familias disfuncionales y madres solteras) que la fuerza dramática o la solidez de un guión. Casi siempre sus estrenos fueron aquellos filmes a los que el negocio de las cinematecas renunciaron a comprar porque sería un fracaso de taquilla aunque Hollywood haya incluso tratado de ayudarlos con un premio Oscar para esa categoría.

Desde el 2016 aproximadamente, Netflix dejó de dominar el mercado del streaming (emisión de contenido a través de Internet) porque otras compañías como AppleTV, HBO, HBO Max, Hulu, y Peacock TV entraron al mercado con propuestas más atractivas. La competencia obligó que Netflix incorporara producciones asiáticas a su lista, europeas y latinoamericanas usando cualquier recurso mediocre para ganar público. Llegaron a usar desde la apología al narcotráfico hasta contenido infantil explícito. Contrario a lo esperado, marasmo de bazofias decepcionaron al público con capacidad de decisión. Ni los progres eran capaces de terminar una serie o una película y si lo hacían por voluntad partidista ni siquiera podrían recordar el nombre de lo que vieron al paso de seis meses. Así de aburrido fueron, y son, tales propuestas.

De sus documentales ni hablar. Dilatados y con demasiados sesgos. Dirigidos a satanizar al conservadurismo y a dar vítores a la agenda globalista. Llenos de inadecuaciones fácticas y con un pésimo relato.

A Netflix solo lo salvaban los contenidos antiguos que poco a poco han ido perdiendo, porque la avalancha de estas nuevas producciones propagandísticas terminaron por dominar el catálogo.

Tampoco es cierto que otras plataformas son diferentes. El contenido ideológico propagandístico es el mismo. Quizás menos evidente y más sutil pero el veneno mortal es igual -aunque reconozco que de mejor factura- independientemente de la dosis.

Para colmo de males lo peor que le sucede a Netflix es que no sólo abandonan los suscriptores sino sus accionistas.  A escasas 24 horas del anuncio de la deserción masiva de usuarios, el multimillonario de fondos de cobertura Bill Ackman se deshizo de las 3,1 millones de acciones de esa plataforma porque no ve “perspectiva y no hay garantías de recuperar la confianza de su fondo de inversiones”.

Ackman ha perdido unos 400 millones de dólares cuando las acciones cayeron por la pérdida masiva de suscriptores de esa plataforma.

Pero ellos no han sido los únicos. También el servicio de streaming de Disney ha sufrido pérdidas en la bolsa desde que salió a la luz un controvertido vídeo de una funcionaria que aseguró que ese monopolio del entretenimiento planea una reforzada agenda LGTB para los próximos estrenos y que se mantendrá como política de producción. Igualmente, CNN plus, un servicio de suscripciones de esa cadena informativa tuvo que cerrar sus puertas porque apenas pudieron contratar 10 mil clientes.

Pero en el caso de Netflix, que tuvo un respiro durante la histeria de la Pandemia del COVID, las cosas pueden empeorar a menos que sus mecenas del globalismo aumenten la financiación. No sabemos si ya lo hicieron, pero no creo que ayude mucho si el contenido sigue siendo tan mediocre y de pésima factura. En realidad, cuando miras alguna de sus propuestas, además de aburridas, sientes que estás botando los 20 dólares que cuesta la suscripción premium dónde hasta ahora para lo único que sirve es para compartir la cuenta con tus familiares en el extranjero.

Carlos Carballido es periodista y Vicedirector de Zoepost.

4 Comments

  1. Alejandro González Acosta

    Netflix es un instrumento poderoso de eso que llamamos “Coco Wash”. Cada día son más evidentes su propósito, su programa y sus objetivos. ¡Qué bueno que este artículo les arranca la máscara y los expone! Gracias.

  2. Sherekham

    Amigo Carlos tienes toda la razon, Netflix se a convertido en una basofia de peliculas.

  3. Marcia Mendez

    Magnífico análisis, y muy real. Hace más de 4 años dejé caer la subcripcion después de más de 15 de se subscriptora de DVD’S y streaming. Su producto empeoró y no fue para nada de mi agrado ni el de mi familia

  4. Magnifico articulo, cae Netflix, CNN+, Disney ya no es solo en la Florida sino tambien en Asia ,e iran cayendo uno a uno, porque muchos han abierto los ojos (wake) y ya no se dejan engañar de toda esa basofia de propaganda , los escandalos de la CNN en general desde el mastubador en jefe hasta el hermanito gobernador de NY y toda las chorradas de mentiras querian empujarnos mas mentiras aun sin pensar que con una bastaba y ahi lo tienen bueno como dice el refran “el que por su gusto muere que le sepa a gloria”, “sarna con gusto no pica y si pica no mortifica”

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