Mitos del antiexilio -análisis, denuncia y defensa-

Por Manuel C. Díaz.

 

Después de haberse agotado su primera edición, el libro Mitos del antiexilio, del escritor Armando de Armas, acaba de ser reeditado en España y Estados Unidos por The Ramblas Project, de Barcelona, y Ediciones Exodus, de Miami.

Las razones por las que lo han hecho son varias. Todas válidas. Pero creo que la más importante de ellas es esta: Mitos del antiexilio es un libro valiente que no solo desmiente todas las falsedades que se han dicho sobre el exilio cubano, sino que identifica sus orígenes y desenmascara a quienes las propagan.

Libros de ensayos sobre Cuba se han escrito muchos; sobre todo en las universidades americanas. Nada malo ello. Solo que algunos, desafortunadamente, han resultado ser ediciones académicas para avanzar el currículum de sus autores, reavivar sus hogueras de vanidad y de paso pedir el levantamiento del embargo.

Es decir: el tipo de ensayo que a los críticos les gusta describir como enjundiosos; un adjetivo dúctil que puede ser usado a conveniencia por ellos. A veces sospecho que más que un elogio no es otra cosa que un eufemismo para describir un denso paquete de 400 páginas repletas de citas y notas bibliográficas que casi nadie lee ni comprende.

Dicho esto, puedo asegurar lo siguiente: Mitos del antiexilio no es culterano ni pide el levantamiento del embargo. Y lo mejor que tiene: no es enjundioso. Y lo digo a manera de encomio: no hay grasa en su overa. Es decir, se puede leer sin recurrir a un diccionario. Está escrito en un tono de lúcido desenfado; no con la apabullante erudición de otros ensayistas que citan a Schopenhauer para explicar la devaluación del peso cubano convertible o el aumento de precio en la recarga de celulares.

Armando de Armas cita poco. Y cuando lo hace no cita filósofos alemanes sino desertores norcoreanos. Si cita a un Premio Nobel, cita a Alexander Solzhenitsyn, no a José Saramago. Y es que para desmantelar mitos se necesitan verdades, no teorías.

El primer mito es que el exilio cubano es de derecha. Una astuta manera de demonizarlo que De Armas califica como una «una definición hija de la supuesta superioridad moral de la izquierda». Y aunque admite que en ocasiones éste se ha identificado «con la derecha más desprestigiada, torpe y estridente», en realidad no existe lo que «pudiéramos llamar un pensamiento de derecha representativo de la masa desterrada».

Y concluye señalando el hecho de que casi todas las organizaciones exiliadas coinciden en restituir la Constitución de 1940, una carta que en muchos aspectos «era socializante, influida en buena medida por las lumbreras comunistas del momento» y ponderada todavía por los supuestos exiliados derechistas como «la más adelantada y progresista de la época».

El segundo mito es que el exilio está dominado por el odio y la intransigencia. Otra falsedad que De Armas atribuye a la obsesión de Occidente por lo políticamente correcto, afirmando que «no es precisamente el odio lo que prima en el exilio; que el exilio como desprendimiento de la nación cubana y probablemente como el espacio donde mejor se conservan los auténticos componentes del ser isleño, es más bien dado a perdonar y olvidar».

Una prueba de ello es que «a pesar de que en el exilio están los padres, los hijos, los hermanos, las esposas, los abuelos y los nietos de los fusilados, en Miami viven tranquilamente sus victimarios». Y a continuación se pregunta: «¿Cómo pudiera alguien pedir de un plumazo a los judíos sobrevivientes del holocausto que no sientan odio? ¿Por qué, entonces, pedirle a los cubanos que se comporten a todo trance como palomas?».

En el libro se analizan otros muchos mitos, como la intransigencia del llamado exilio histórico o su falta de coherencia. Son demasiados para poder enumerarlos todos. De aquella época -cuando se publicó la primera edición en 2007- escojo uno de ellos, aquel que consideraba al exilio como una entidad criminal. La Mafia de Miami le llamaban. Nacido en La Habana, más que un mito era una calumnia que Armando de Armas, en su momento, también desmanteló.

No todos los libros tienen segundas ediciones; sobre todo los escritos por autores cubanos exiliados. Por eso, démosle la  bienvenida a esta merecida reedición de Mitos del antiexilio, un libro que no pierde vigencia y en el cual su autor, una vez más, sale a defender sin tapujos al destierro cubano.

 

Manuel C. Díaz es crítico literario y periodista.

One Comment

  1. Virgilio

    Excelente la crítica del señor Manuel C. Diaz.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*