Metáforas y psicoterapia

Obra Cepp Selgas. La Nada Cotidiana, inspirada en la novela de Zoé Valdés

Por Lucimey Lima Pérez

Entre los recursos literarios más fascinantes destacan las metáforas, las cuales son parte activa en el acto psicoterapéutico. No digo que no se empleen muchos otros recursos, pero es un tema que me envuelve, muy especialmente cuando provienen del consultante. Estas pueden sencillamente describirse como declaraciones que dan significado a situaciones, conductas, emociones, pensamientos, pero con otra connotación y en ausencia de elementos comparativos, pero muy sugestivos.

Aristóteles las consideró “…transferencias del nombre de una cosa a otra…”, “… como algo que no puede aprenderse de otros, es, además, un signo de genialidad, ya que una buena metáfora implica y es ojo para semejanza…” (Aristóteles, De Poetica, 322 a.C).

Ya que la Psicoterapia es un acto en el que la comunicación es entendimiento y complicación, nos interesamos y nos formamos en tratar de entender el lenguaje. La metáfora como figura crucial emplea las palabras indirectamente, como ejemplos, pensamientos, sentimientos, conductas, e incluso manifestaciones no verbales. Todo lo cual podría ayudar a un mejor entendimiento de una situación o una condición.

El lenguaje figurativo se refiere a una forma de comunicación que difiere de lo cotidiano, con significado explícito. Es una forma ornamental tanto de uso literario como de utilidad para aclarar ideas. Muchas veces no hay que explicar mucho porque hay un entendimiento mutuo que resalta lo que se encuentra de cierta manera oculto en las palabras concretas. Desde luego, que tratamos de un tópico sujeto a discusión, lo cual no me inquieta, pues pueden existir diferentes visiones.

El proceso de construcción de metáforas tiene una base neural. De acuerdo con varios autores el origen de estas se localiza principalmente en el hemisferio izquierdo (Benedect y col., 2013; Gioria y col., 2002, 2007; Kasparian, 2013). Los resultados provienen de estudios de imágenes cerebrales. Las evidencias crecientes para sustentar las bases biológicas son controversiales. En general podemos resumir que ha sido dificultoso categorizar un área aislada, pero sí consolidar el papel cerebral como un órgano integrado y emisor.

El proceso parece suceder en una forma secuencial. Esto significa que el cerebro comienza primeramente analizando el aspecto literal y luego va hacia el contenido simbólico del mensaje.

En mi experiencia no le doy peso al nivel educativo ni a las posibles discapacidades mentales, ya que, si bien el vocabulario varía, el contenido es muchas veces brillante y la asociación impresionantemente útil. La creatividad es coraje (Matisse). Sin embargo, las diferencias culturales, las creencias, el momento apropiado, la historia, la personalidad y la inteligencia emocional son guías invaluables para el uso apropiado de metáforas en Psicoterapia. Lo crucial es desarrollar un pensamiento rápido que permita emitir y modelar de manera distinta en caso de no ser bien aceptado nuestro aporte o nuestra interpretación. Así, lo crucial es estar listos para guiar, para cambiar la ruta, en concordancia con lo que el consultante trae, entrega y recoge.

Un caso. Beatriz, 37 años, profesional desempleada, casada con Joaquín, 39 años, quien lleva una vida profesional agitada y también riesgosa. Mellizas de 2 años que tenían problemas de desarrollo, razón por la cual Beatriz no volvió a su empleo después del nacimiento. Todo esto trajo tensiones familiares y despertó la duda en Beatriz, ya que era muy difícil tener una vida social como antes de ser padres. Ella asistía sola a las sesiones, y contaba que él siempre estaba dispuesto a ayudar y que no tenía indicios de infidelidades. Sin embargo, ella conocía a varias amigas comunes y en una ocasión vio la emisora de un mensaje de texto en el celular de su esposo, el cual no leyó. Esto ocurrió otras veces, era amiga y compañera de trabajo de Joaquín, y ni siquiera estaba clara de que fuera la misma persona. Beatriz construyó toda una historia, estaba muy ansiosa, y a la vez se contradecía, pues consideraba que no había motivos de duda, pero las miradas de refilón al celular la desestabilizaban. En una ocasión le dije “hay un fantasma que ronda el teléfono de tu esposo…” La sola palabra fantasma la hizo saltar de la silla, suave y calmadamente le pregunté si creía en fantasmas, a lo cual respondió con llanto. Tomó un rato estabilizarla. Tuve que explicar el fantasma, sin decir que estaba en su mente. Volvió y conversamos aún más sobre el hecho. Luego de un par de sesiones, Joaquín asistió y comenzaron a enfocarse en conjunto sobre la salud de sus hijas y el bienestar integral de la familia. No sé mucho más, pues tuve que hacer un cierre por tener un compromiso de trabajo en otro lugar. Aprendí a ser más cauta con las metáforas, pero no he dejado de usarlas. Puedo narrar muchas más situaciones.

Lucimey Lima Pérez es Psiquiatra, Psicoterapeuta, Máster y PhD en Neuroquímica. Investigador Emérito del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

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