Mensaje de Navidad en tiempos de pandemia

Imagen de Annett_Klingner en Pixabay

Por Manuel C. Díaz.

La bendición papal Urbi et Orbi, que en latín significa «a la ciudad y al mundo», se imparte en Roma solamente dos veces al año: una de ellas, el Domingo de Pascua y la otra, el 25 de diciembre, Día de Navidad.

Se hace siempre al mediodía y desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, adornado para esa ocasión con cortinas a ambos lados de la silla papal, la cual es colocada en el centro.

Sin embargo, la del Domingo de Ramos de este año, que estaba supuesta a ser celebrada el 14 de abril, fue adelantada de manera extraordinaria debido a la pandemia y se efectuó el viernes 27 de marzo en una plaza desierta, envuelta en el silencio y bajo la lluvia.

Es por eso que muchos se preguntan cómo se celebrará la del próximo 25 de diciembre, Día de Navidad. ¿Saldrá el Papa, ataviado como siempre con mitra, báculo, estola y capa fluvial, al balcón central de la Basílica de San Pedro? ¿Estará la plaza cerrada al público o se permitirá la entrada limitada de peregrinos? ¿De qué hablará su Santidad en esta ocasión? ¿Cuáles serán sus reflexiones?

Estoy seguro que temas no le faltarán. Y es que este año, desafortunadamente, además de los graves conflictos de siempre, la humanidad está enfrentada a una mortal pandemia que ya ha cobrado la vida de millones de personas en todo el mundo.

Es por eso que nunca ha sido tan necesario el tradicional mensaje de paz y esperanza del Papa. Tal vez más que nunca antes en la historia. Vivimos tiempos de incertidumbre; no nos engañemos. La llegada del corona virus a nuestras vidas nos ha hecho descubrir no solo la vulnerabilidad de las sociedades frente a catástrofes de esta magnitud, sino también las nuestras, sobre todo en cuanto a los valores esenciales que compartimos como seres humanos, entre ellos la compasión y la solidaridad.

Por suerte, ya se vislumbra una luz al final del túnel. Esta crisis pasará y seguiremos adelante con nuestras vidas. Ojalá que las palabras del Papa en este próximo 25 de Diciembre, Día de Navidad, nos ayuden a continuarlas en paz y con confianza.

Y ojalá también que ese día, nacimiento del Niño Jesús, el Espíritu Santo ilumine nuestros corazones y nos permita encontrar el consuelo que tanto necesitamos en estos difíciles y dolorosos momentos.

Manuel C. Díaz es escritor y crítico literario.

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