Médicos cubanos en el interior de la isla hacen un llamado al pueblo cubano y advierten a los dirigentes del régimen de una huelga general de batas blancas

LLAMAMIENTO A TODO EL PERSONAL DE LA SALUD CUBANA FRENTE A LA TRAICIÓN GUBERNAMENTAL A NUESTRA PROFESIÓN

Médicos cubanos con vergüenza.

Enfermeros que dan hasta su último aliento frente a sus pacientes.

Técnicos de la salud que hacen historia día tras día.

Colegas de la profesión más humana y altruista que existe.

De nada ha servido nuestra entrega durante año y medio de combate a esta pandemia de CoVID-19.

Durante todo este oscuro período, todos nosotros hemos estado en la primera línea de batalla tratando de salvar vidas. Largas y agotadoras jornadas, la mayoría de las veces sin un medicamento oportuno en nuestras manos, sin una cama disponible para acostar a un enfermo, con camillas en los pasillos de hospitales, policlínicos, centros de aislamiento, hemos estado al lado de nuestro pueblo. Los que tienen la obligación de garantizar los recursos para que nosotros podamos trabajar y curar a nuestro pueblo, no lo han hecho. Ellos, burócratas miserables, nunca se han presentado en la zona roja para ver como mueren nuestros hermanos ahogados entre secreciones, clamando por el vital oxigeno que no alcanza y sin poder recibir medicamentos básicos para ni tan siquiera aliviar sus síntomas.

No hay muerte digna, cuando se muere abandonado por su propio gobierno, que tiene la responsabilidad de garantizar todo lo necesario para que la salud, un derecho humano primordial y universal, pueda ser protegida.

Ninguno de esos dirigentes ha visto la angustia de los familiares al perder a un ser amado. Ninguno de esos canallas, sentados detrás de pulidos burós en las oficinas del Comité Central saben lo que es acudir a un centro de salud abarrotado, colapsado y sin recursos con su madre, su hijo, su esposa o esposo en críticas condiciones, buscando el consuelo y la esperanza de una salivación, y sentir la impotencia extrema de perderlos para siempre.

Esto ha ocurrido en el mundo entero, es cierto. Pero solo aquí en nuestra Cuba, la prepotencia y la incapacidad política de los que nos dirigen, se burló de lo que pasaba en otros países más desarrollados y con sistemas de salud más fuertes y con mayores recursos que el nuestro. Ya nos olvidamos como se reían de los miles y miles de muertos en EEUU, donde llegaron a decir que no había comida para el pueblo. Ya nos olvidamos como responsabilizaban de mal manejo de la crisis a los Gobiernos de Brasil, Ecuador, España, Italia cuando los hospitales en esas naciones colapsaban y las personas morían por doquier. Incluso algunos imbéciles de turno hasta promovían el turismo hacia la mayor de las Antillas, donde el calor tropical no permitiría la propagación del virus, las cálidas aguas del caribe serían como una bendición para el estrés causado por la epidemia y hasta recibirían las «increíbles» vacunas de producción nacional que los protegerían frente a la mortal enfermedad mientras aprovechaban y desembolsaban una buena cantidad de dólares o euros a las arcas mágicas del Estado, que expeditamente los desaparecería de la contabilidad nacional hacia destinos inciertos pero revolucionarios a no dudarlo.

Y nosotros, que seguíamos trabajando y dando el pecho a la enfermedad y la cara a nuestro pueblo, tendríamos que conformarnos con una copia limitada de los motivantes abrazos que el pueblo español aprendió con respeto a ofrecer a sus sanitarios, mientras que a nuestro lado, un descerebrado policía con apenas 12mo grado recibía más salario que todos nosotros tras estudiar 6 años de carrera, 3 o 4 más para especializarnos y ser hoy la primera línea de defensa contra un virus que nos puede matar a todos.

Claro, ese policía que no sabe ni hablar y mucho menos pensar, sí sabe masacrar a un pueblo cuando exige sus derechos, nosotros no. Nosotros seguimos intentando salvar vidas sin nada en nuestras manos, nosotros seguimos arriesgando nuestras vidas para intentar salvar la del prójimo. Pero nosotros somos desechables para este gobierno que solo le interesa mantenerse en el poder.

Nosotros tenemos que conformarnos con aceptar la explotación de ir al exterior a «brindar ayuda desinteresada» mientras una agencia empleadora (Servicios Médicos Cubanos SA) firma jugosos contratos con otros gobiernos del mundo y se roba el 75% de nuestros salarios, fruto de nuestro trabajo en condiciones muchas veces infrahumanas, en zonas selváticas, intrincadas, zonas de gran violencia y criminalidad donde ningún otro profesional de la salud del mundo va, porque vale más la vida que el dinero; y nosotros vamos como esclavos modernos por una migaja que nos permite, en nuestro país, mejorar un poco la vida de nuestras familias. ¡Que bajo hemos caído, eh!

Nosotros hemos permitido ser una de las pocas profesiones que está limitada para salir del país. No podemos ir a visitar a ningún familiar fuera de nuestras fronteras si no le pedimos permiso a nuestro Ministerio y este, por supuesto, se digna a aprobarlo. No podemos asistir a Congresos, cursos de superación o eventos internacionales a los que se nos inviten si no le pedimos permiso al Ministerio, el que se arroga el derecho de negar su aprobación si no es de su interés. Somos los únicos profesionales que si decidimos tomar las riendas de nuestro futuro en las manos y buscar mejores horizontes de trabajo y vida y rompemos el contrato esclavizante con el cual salimos al exterior y emigramos a otro país, somos renegados e imposibilitados a entrar a nuestro país durante 8 años o más, durante los cuales, puedes perder a tus padres, hijos, matrimonio, todo como si fueras un paria, por solo pensar y actuar diferente.

Y a pesar de todo eso, de ser esclavos modernos de un gobierno que nos limita y roba los sueños, estamos sin dudarlo, dando hasta la vida en esta guerra contra el SAR-CoV-2.

Entonces tenemos que aguantar también el inmenso descaro del primer ministro Manuel Marrero que, en Cienfuegos, intenta responsabilizar al personal de la salud con la caótica situación sanitaria actual del país. ¡Ya esto es el colmo de la desvergüenza de este gobierno incapaz y mentiroso! Ese mismo gobierno que fue capaz de masacrar a su propio pueblo y tiñó las calles de sangre al mejor estilo batistiano. Ese mismo gobierno que hoy es el hazmerreír internacional por su escasa capacidad de convocatoria popular, por sus fallidas políticas económicas, por no ser continuidad de nada bueno, solo de mantener al país continuamente en el fondo del barranco de la historia.

Colegas con dignidad: Hemos sido traicionados por estos mequetrefes que se creen dueños de nuestro país. Para nuestro pueblo, sumido en el total desamparo y la más profunda desgracia, quizás seamos imprescindibles; pero para nuestro gobierno somos invisibles y desechables.

¿Dónde está el ministro de salud Angel Portal Miranda para oponerse a tal vileza?

¿Dónde está escondido Santiago Badía, secretario general del sindicato nacional de trabajadores de la Salud? ¿No es usted quién debe representarnos y defendernos, o solo el sindicato sirve para recoger el dinero de los afiliados como un limosnero de nuevo tipo?

Por todos estos elementos, por sentirnos traicionados y mancillados, por nuestro honor y vergüenza, hoy 13 de agosto de 2021 decidimos RECLAMAR CON CARÁCTER INMEDIATO LA RENUNCIA DEL PRIMER MINISTRO MANUEL MARRERO Y LA DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MIGUEL DIAZ CANEL BERMUDEZ, por su demostrada incapacidad gubernamental para manejar y paliar la crítica situación epidemiológica de nuestro país. Por ser los primeros responsables en el desastroso estado en que se encuentra la salud pública cubana actual. Por mentirle al pueblo de Cuba al que están asesinando al privarnos de los recursos necesarios para brindarles una atención sanitaria digna.

Tienen 15 días para dimitir y entregar al pueblo la dirección del país. Si en ese tiempo, ustedes se rehúsan a esta exigencia, NOSOTROS, EL PERSONAL DE LA SALUD CUBANO ENTRARÁ EN UNA HUELGA GENERAL EN TODO EL PAÍS, COMENZARÁ A ABANDONAR LAS MISIONES MÉDICAS CUBANAS EN EL EXTERIOR PIDIENDO MASIVAMENTE ASILO POLÍTICO EN LAS DIFERENTES EMBAJADAS Y CONSULADOS EN EL EXTERIOR, Y COMENZAREMOS A RECLAMAR A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL UNA INTERVENCIÓN HUMANITARIA TOTAL PARA SALVAR LA VIDA DE NUESTRO PUEBLO.

Al pueblo de Cuba, únanse a nosotros… O ACABAMOS CON ESTE GOBIERNO MISERABLE, O MORIREMOS TODOS ABANDONADOS POR ELLOS.

Este vídeo de abajo no está relacionado con la Carta anterior, pero sí muestra el estado moral de los médicos cubanos ante la acusación del Ministro Marrero.

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