Más de 8 millones de jubilados sin atención médica en Argentina

Por Liliana Pertierra.

 

Los jubilados argentinos, entre los cuales me incluyo, están pasando su peor momento, con sus jubilaciones congeladas en un país con una inflación escalofriante. La mayoría cobra la jubilación mínima de 94 euros por mes, que apenas alcanza para comer modestamente. Ni hablar de pagar un alquiler con servicios básicos y elementales, los remedios y un prepago de salud.

Desde hace un año, esa población de adultos mayores, calculada en 8 millones 500 mil personas, está sin ningún tipo de atención médica, salvo honrosas excepciones, porque todavía quedan algunos galenos con buen corazón.

El PAMI, Institución que se ocupa de la supuesta atención de los jubilados y sus familias, decidió que no puede atenderlos más sin que se emitiese ningún tipo de justificación coherente.

Desde que comenzó la pandemia los médicos de cabecera dejaron de atender a ancianos y jubilados en forma presencial. Solamente les reponen la receta de los remedios anteriores, sin verlos, auscultarlos, tomarles la presión, hacer estudios ni escuchar sobre las enfermedades o síntomas que aparecieron desde que fue decretado el encierro argentino debido al Covid-19.

Parece mentira, pero son más valientes las cajeras de supermercado, verduleros y almaceneros que nunca dejaron de atender a los clientes. A “ELLOS” habría que APLAUDIRLOS.

Argentina está viviendo uno de los espectáculos más bizarros de la historia donde los adultos mayores han sido relegados a la misma desatención que un objeto inservible. La suplantación de la realidad por lo virtual está impactando negativamente a los que peinamos canas. A los jubilados solo se les ofrece atención por internet. ¡Parece un chiste, pero es cierto! La mayoría de ellos no sabe cómo usar una computadora o un teléfono inteligente además de que estamos cayendo en un círculo económico demasiado vicioso porque las miseras jubilaciones a penas alcanzan para el sustento y es casi imposible contratar un servicio doméstico de internet.

El drama es terrible y no exagero.  “El miércoles 30 de diciembre de 2020 se publicó en el boletín del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados la Resolución 2379/2020 que establece la aprobación del nuevo modelo de Internación Domiciliaria Integral (IDI). De acuerdo con esta disposición quedan sin atención Domiciliaria Integral alrededor de 35.000 jubilados”. Tampoco autorizan ningún tipo de prestación domiciliaria crónica a personas que vivan solas, que son la gran mayoría, debido a que perdieron a sus familiares o sencillamente estos no quieren ocuparse de ellos porque los servicios geriátricos en la Argentina no solo son infames, sino que, además, impagables.

La Salud Pública en la nación albiceleste se ha politizado tanto que ha dejado de ser humanitaria para convertirse en totalmente tiránica y exclusivista, ya no en términos de clases sino de edad gerontológica.  Los hospitales sólo atienden supuestos pacientes por Covid, a los cuales aíslan como verdaderos apestados. Si algún paciente muere por cualquier complicación pre existente le cuelga una etiqueta al dedo gordo del pie con un mensaje explícito COVID 19. La deshumanización no solo es en vida sino hasta cuando la dejamos. Nos hemos convertidos en piezas de cambio con una caducidad demasiado burda la cual nos pone demasiados obstáculos. Llamar a los servicios de Emergencia, por ejemplo, es un sin sentido. Puedes tardarte hasta una hora para que te respondan y con suerte esperar otras tres para que un médico envuelto en una especie de traje espacial solo te observe, sin tocarte, para -a priori- determinar si estas contagiado o no porque, al final, eso es lo único que interesa, aunque mueras por un dolor de apendicitis.

Ni hablar de hacer estudios, análisis ni otro tipo de prestaciones. Eso será para cuando se acabe el mambo de la pandemia, si es que los viejos pueden aguantar tanto.

Pareciera que se trata de una conspiración mundial contra de la gente mayor y Argentina, con su gobiernos e instituciones, ha abrazado intensamente. Se escuchan voces en contra de los jubilados, de que son una carga, de que ese dinero se puede aplicar a otras cosas. Olvidan que están ahí por ese mundo que, para mal o bien, nosotros les construimos. Aportamos durante muchos años para tener una jubilación, pero ahora estamos obligados a morirnos lo más rápido posible en este mundo desalmado que nos ha tocado vivir.

Por alguna razón, y me pesa confesarlo…. todo esto me hace recordar al “carrusel” de Logan 5 o a la “fábrica de galletitas” de “Cuando el destino nos Alcance” de Charlton Heston. Una realidad que jamás pensamos vivir.

 

Liliana Pertierra es escritora argentina, empresaria y profesora universitaria de economía y contabilidad.

 

One Comment

  1. Ana Bonilla

    ‘Pareciera que se trata de una conspiración mundial …’ Ahora comienzan a pensar en tal posibilidad. WOW!!!. Tarde piaste, pajarito.
    ‘Quien es John Galt?. La Rebelion de Atlas. Ayn Rand.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*